Ataques Irán EE.UU.: misiles balísticos impactan bases en Bahréin, Jordania y Kuwait

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanza misiles Qadr, Emad y Kheibar Shekan contra la Quinta Flota en Bahréin y la base aérea de al-Azraq. Jordania intercepta cinco proyectiles y Kuwait activa sus defensas antiaéreas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El IRGC iraní lanzó misiles balísticos Qadr, Emad y Kheibar Shekan contra bases militares de EE.UU. en Bahréin, Jordania y Kuwait, en represalia por bombardeos estadounidenses en el sur de Irán.
  • ¿Quién está detrás? El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que reivindicó el ataque como respuesta al derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz.
  • ¿Qué impacto tiene? La escalada amenaza con desestabilizar el Golfo Pérsico y disparar el precio del crudo; la OTAN monitoriza el tráfico marítimo en una zona vital para España y sus intereses energéticos.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha lanzado esta noche varios misiles balísticos contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Jordania y Kuwait, en la represalia más contundente de Teherán desde el estallido de la crisis actual en el Golfo Pérsico. El ataque, que incluyó drones y misiles de largo alcance, fue dirigido contra la sede de la Quinta Flota en Bahréin y la base aérea de al-Azraq, en Jordania, donde se albergan cazas F-35 estadounidenses.

El IRGC ha difundido vídeos nocturnos con lanzamientos de proyectiles Qadr, Emad y Kheibar Shekan, misiles balísticos de combustible sólido y líquido capaces de recorrer más de 1.400 kilómetros. Según el IRGC la operación alcanzó 21 blancos, entre ellos un dron Reaper, y empleó también enjambres de drones suicidas.

Jordania confirmó que sus sistemas antiaéreos interceptaron cinco misiles balísticos, y las sirenas antiaéreas sonaron en Bahréin mientras Kuwait activaba sus defensas tras detectar objetos aéreos. Las imágenes de las intercepciones circulan ya en redes sociales, aunque el Pentágono no ha cifrado todavía los daños en sus instalaciones.

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El detonante: un helicóptero Apache derribado en el estratégico estrecho de Ormuz

El intercambio de golpes se desencadenó después de que un helicóptero AH-64 Apache del Ejército estadounidense fuera abatido en las proximidades del estrecho de Ormuz. Washington atribuyó el derribo a Irán y lanzó, el martes, ataques “defensivos y proporcionales” contra la isla de Sirik y el distrito de Bemani, en el sur iraní. Según el Pentágono, esas acciones destruyeron una torre de telecomunicaciones y dos depósitos de agua.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, replicó que “no existen aguas internacionales” en el paso que separa Irán de Omán, una declaración que choca frontalmente con la doctrina de libertad de navegación que defiende la Quinta Flota. El incidente del Apache, unido a la negativa iraní a reconocer la legalidad del tráfico marítimo en la zona, ha encendido todas las alarmas en los cuarteles generales de la OTAN.

Irán ya había golpeado objetivos en Israel días antes, en represalia por la ofensiva israelí en el sur de Líbano, a pesar de que el presidente Donald Trump pidió contener la escalada. La Casa Blanca considera que los disparos “moderados” no suponen una violación del alto el fuego anunciado en abril, pero para Teherán la invasión israelí incumple flagrantemente cualquier tregua.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en un polvorín en en el que un solo Apache derribado puede arrastrar a toda la región hacia una guerra abierta.

Equilibrio de Poder

La nueva fase de la crisis en el Golfo Pérsico coloca a España ante un doble desafío energético y de seguridad. Aproximadamente el 20% del crudo que importa nuestro país atraviesa el estrecho de Ormuz, y cualquier disrupción prolongada dispararía el precio del barril, con efectos inmediatos sobre los carburantes y la inflación. Además, la base naval de Rota, con sus cuatro destructores AEGIS, se encuentra en primera línea del dispositivo antimisiles de Estados Unidos en Europa; cualquier ampliación del conflicto la pondría bajo presión operativa inmediata.

La administración Trump, centrada en el Indo-Pacífico, se ve ahora obligada a redoblar su presencia en Oriente Medio. El portaviones USS Gerald R. Ford mantiene su despliegue en el mar Arábigo, y el Pentágono ha movilizado baterías Patriot adicionales hacia Jordania e Irak. Bruselas, por su parte, sigue con preocupación los acontecimientos: un cierre temporal del estrecho supondría un shock energético para toda la Unión Europea, y la misión Aspides en el mar Rojo ya absorbe recursos navales que ahora podrían escasear.

El IRGC ha exhibido una capacidad de ataque con misiles balísticos de precisión que la inteligencia occidental subestimaba. El lanzamiento coordinado de Qadr, Emad y Kheibar Shekan contra tres países simultáneamente demuestra una doctrina ofensiva pensada para saturar defensas antiaéreas y golpear activos de alto valor, como los hangares de F-35 en al-Azraq. De confirmarse que un dron Reaper fue destruido, sería la primera pérdida confirmada de un aparato no tripulado de gran altitud desde la retirada de Afganistán. Los próximos días serán decisivos: si la Casa Blanca responde con nuevos ataques o Irán escala contra la Quinta Flota, el Golfo Pérsico rozará un punto de no retorno similar al de 2019, cuando la guerra de los petroleros mantuvo al mundo en vilo.

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IRGC

El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne esta misma tarde a petición de los Emiratos Árabes Unidos, y la OTAN ha activado los canales de consulta del Artículo 4. En Moncloa, el gabinete de crisis de Presidencia del Gobierno sigue la evolución de los precios del crudo y el estado de las tripulaciones españolas en la zona. Mientras, en el tablero global, la guerra de Ucrania y la tensión en el Indo-Pacífico consumen recursos diplomáticos: lo que pase en Ormuz no es un capítulo aislado, sino el síntoma de un orden internacional que se descompone a pedazos.