El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, Patxi López, ha pedido este miércoles dejar actuar a la Justicia en el caso Leire Díez y ha descartado tajantemente que existan motivos para imputar al PSOE como persona jurídica. En una comparecencia en los pasillos de la Cámara Baja, el dirigente socialista ha defendido que el partido está colaborando con toda la información de la que dispone y ha subrayado que cualquier decisión debe tomarla el juez instructor.
“Es el tiempo de la Justicia. Es el tiempo de que nos pongan pruebas encima de la mesa”, ha asegurado López, parafraseando la línea de defensa que Ferraz quiere instalar en la opinión pública: ni la oposición ni los medios deben suplantar la labor de los tribunales. El portavoz ha recordado que el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ya avanzó que los servicios jurídicos del partido estaban estudiando la situación.
A preguntas de los periodistas sobre una posible imputación penal de la formación, López se ha mostrado convencido de que “no hay nada para que se impute” al PSOE. “No me preocupa”, ha remachado, en un intento de rebajar la presión parlamentaria que el Partido Popular y Vox están ejerciendo desde que arrancó la instrucción del caso en la Audiencia Nacional.
Las voces del partido y del Gobierno: unidad y algún silencio
La comparecencia de Patxi López no ha sido un gesto aislado. Otras voces del partido y del Ejecutivo han cerrado filas en la misma línea, aunque con matices. El coordinador del PSC en el Congreso, José Zaragoza, se ha remitido también a la actuación judicial al ser preguntado por los supuestos encuentros de la ‘fontanera’ del PSOE en la Fiscalía General del Estado. “No sé lo que aparece en los papeles de Leire Díez. ¡Están apareciendo tantas cosas!”, ha exclamado, antes de pedir que se confíe en los tribunales “porque al final nos convertimos nosotros en sustitutos de los jueces”.
Desde el Gobierno, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha negado cualquier temor a nuevas imputaciones. “Miedo ninguno”, ha declarado lacónicamente en los pasillos del Congreso. La ministra de Educación, Milagros Tolón, ha evitado pronunciarse sobre si el PSOE debería querellarse contra Díez, dejando la decisión en manos de la cúpula orgánica: “Ya se pronunciarán los representantes orgánicos del partido”, ha dicho.
Quien sí ha optado por un mutismo significativo ha sido la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. “No voy a hacer ninguna valoración”, ha sentenciado tras la sesión de control al Gobierno. La exministra está llamada a declarar como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, en una comparecencia que podría arrojar nueva luz sobre los mensajes que intercambió con Díez y que, según la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, demostraban conocimiento de las actividades de la investigada.
El partido se aferra a la máxima de que no hay causa sin pruebas y deja que el tiempo judicial desactive, al menos de momento, el ruido parlamentario.
El Eje del Poder Socialista
La estrategia de Ferraz en el caso Leire Díez se apoya en dos patas: desdramatizar el impacto orgánico y desplazar toda la responsabilidad al ámbito judicial. Mientras el PP intenta trasladar cada revelación del sumario al Congreso con iniciativas de control y peticiones de comparecencia, el Grupo Parlamentario Socialista replica con un argumentario simple pero eficaz: quien debe dirimir los hechos es el juez, no la tribuna política. La posición, avalada por la cúpula, evita que se instale el relato de un partido acorralado y, al mismo tiempo, frena en seco las tentaciones de abrir debates internos sobre responsabilidades orgánicas.
En el plano territorial, la coordinación con el PSC —decisiva para la mayoría que sostiene al Gobierno en el Congreso— funciona sin fisuras. Zaragoza, que participó en la rueda de prensa de los lunes de Ferraz, ha asumido de manera natural la misma línea que Patxi López, lo que borra cualquier hipótesis de disidencia catalana. El resto de federaciones socialistas, incluida la siempre vigilante Castilla‑La Mancha de Emiliano García‑Page, guardan un perfil bajo, conscientes de que una palabra mal medida podría alimentar al adversario.
El mayor punto de fricción a corto plazo es la declaración de Cristina Narbona ante el juez Pedraz. Aunque la presidenta del partido ha evitado comentarios, su comparecencia como testigo puede reactivar el ‘caso Díez’ en plena recta final del periodo de sesiones. No obstante, desde la dirección confían en que el testimonio reafirme la colaboración del partido y desactive la teoría de una trama organizada desde Ferraz. El próximo hito institucional será la respuesta del Grupo Popular en la Diputación Permanente, donde podría intentar forzar una comparecencia monográfica antes del verano.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Sólo la Justicia puede esclarecer los hechos; el PSOE colabora plenamente y no hay base para imputar al partido.
- Protagonista: Patxi López (portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso).
- Próximo hito: Declaración como testigo de Cristina Narbona ante el juez Pedraz, aún sin fecha confirmada, y posibles iniciativas del PP en la Diputación Permanente.
