La Junta desaconseja el baño en la playa de Atlanterra, Zahara de los Atunes, por bacterias fecales

La Consejería de Sanidad ha detectado exceso de escherichia coli y enterococos en el agua. El Ayuntamiento de Tarifa investiga un posible vertido ilegal como causa de la contaminación.

La Junta de Andalucía ha desaconsejado este viernes el baño en la playa de Atlanterra, en Zahara de los Atunes (Cádiz), tras detectar niveles anómalos de bacterias fecales en el agua. La medida, de carácter preventivo, busca proteger la salud de los bañistas en plena temporada estival.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Consejería de Sanidad ha recomendado no bañarse en la playa de Atlanterra por exceso de escherichia coli y enterococos intestinales.
  • ¿Dónde y quién? En Zahara de los Atunes, término municipal de Tarifa, provincia de Cádiz. La alerta la emite el Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Prohibición temporal del baño como medida preventiva. El Ayuntamiento de Tarifa ha colocado cartelería y bandera amarilla en la zona afectada.

La alerta sanitaria en Atlanterra

Los análisis rutinarios de la calidad del agua de baño, realizados por los servicios de la Junta de Andalucía, detectaron la pasada noche niveles anómalos de dos indicadores microbiológicos clave: escherichia coli y enterococos intestinales. Ambos parámetros, cuando superan los límites establecidos por la normativa, aconsejan la restricción temporal del baño.

La medida ha sido adoptada por el Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar, que ha trasladado la recomendación al Ayuntamiento de Tarifa. A primera hora de la mañana, operarios municipales han procedido a señalizar la playa con cartelería expresa y la bandera amarilla, indicando el baño no permitido.

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En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, el Consistorio tarifeño ha confirmado que se trata de una “recomendación temporal” que se mantendrá hasta que los análisis vuelvan a la normalidad. La prioridad, subrayan, es garantizar la seguridad de los residentes y turistas que estos días abarrotan la costa gaditana.

El Ayuntamiento de Tarifa ha querido dejar claro que el origen de la contaminación no está en el vertido autorizado de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). “Las diferentes analíticas realizadas tanto por Aqualia como por los servicios municipales devuelven parámetros normales, y no reflejan valores microbiológicos incompatibles con el correcto funcionamiento de la instalación”, señala el comunicado.

El alcalde de Tarifa, José Antonio Santos Perea, y el delegado municipal de Playas, Nacho Trujillo, han insistido en que todas las comprobaciones apuntan a un posible vertido ilegal, no autorizado, como causa más probable de las anomalías detectadas. Ambos ediles trabajan ya, junto con la empresa concesionaria Aqualia, en la identificación del punto de vertido y estudian la adopción de medidas legales contra los infractores.

Un vertido ilegal no solo pone en riesgo la salud pública, sino que puede dañar la imagen de una de las costas más turísticas de Andalucía en pleno mes de julio.

La investigación se centra ahora en localizar el posible punto de emisión no controlado. Técnicos municipales y de la Junta han tomado nuevas muestras esta misma mañana para contrastar resultados y acotar la zona afectada. Mientras tanto, se ha reforzado la vigilancia en el litoral de Tarifa.

El descarte del vertido autorizado y la búsqueda de responsables

Atlanterra

El funcionamiento de la EDAR de Zahara de los Atunes ha sido sometido a una doble verificación. Por un lado, las analíticas de Aqualia, gestora del servicio, han confirmado que los parámetros de vertido se ajustan a la autorización vigente. Por otro, los servicios municipales han replicado los controles con idéntico resultado: el punto de vertido controlado no presenta incumplimientos.

Con esta evidencia, el foco se desplaza hacia fuentes externas. “No se descarta que algún vertido ilegal sea el causante”, ha reiterado el alcalde. Los equipos de inspección recorren la zona para detectar cualquier conducción no declarada que pudiera estar evacuando aguas residuales al mar sin tratamiento.

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Una vez identificado el responsable, el Ayuntamiento ha anunciado que emprenderá las acciones legales pertinentes, además de las sanciones administrativas que correspondan. La colaboración entre la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y la empresa concesionaria es clave para resolver el incidente en el menor tiempo posible.

La Lectura Andaluza

No es un episodio aislado. La costa andaluza ha sufrido este año otros cierres temporales de playas por la misma causa. A principios de verano, la Junta desaconsejó el baño en varios tramos de Matalascañas y Punta Umbría (Huelva), y semanas después las alertas se activaron en El Palo y Pedregalejo (Málaga). Detrás de muchos de esos incidentes, la mano del vertido ilegal, una lacra que reaparece con las lluvias torrenciales o el simple colapso de redes de saneamiento.

Para los vecinos de Zahara de los Atunes y los miles de veraneantes que eligen esta joya del litoral gaditano, la recomendación de no baño supone un trastorno en plena temporada alta. La economía local, muy dependiente del turismo de sol y playa, nota cualquier cierre, por temporal que sea. Sin embargo, la rápida reacción de las autoridades y la transparencia en la comunicación permiten disipar temores y, sobre todo, garantizar que la prioridad absoluta es la salud de las personas.

La Junta de Andalucía mantiene desde hace años un programa de vigilancia intensivo de las aguas de baño, que analiza periódicamente cientos de puntos a lo largo de los casi 1.000 kilómetros de costa andaluza. Este sistema, que funciona de forma coordinada con los ayuntamientos, permite detectar cualquier alteración en menos de 24 horas y activar los protocolos de protección.

El horizonte más inmediato es restablecer la normalidad. Los técnicos confían en que, una vez localizado y neutralizado el origen del vertido, los niveles bacteriológicos volverán a valores óptimos en un plazo de 48 a 72 horas. Mientras tanto, Atlanterra sigue bajo la bandera amarilla, y los bañistas tendrán que optar por las playas vecinas, que no presentan incidencia alguna.

Lo que queda claro es que la vigilancia funciona, pero no basta. La lucha contra los vertidos ilegales requiere de una colaboración ciudadana activa y de sanciones ejemplares. Andalucía tiene el litoral más extenso de España y uno de los más valiosos desde el punto de vista turístico: su protección no admite excusas.