Ro Khanna pide a Trump que arreste a Netanyahu en EE.UU. por orden de la CPI

El congresista demócrata Ro Khanna solicita al presidente Trump que cumpla la orden de arresto de la CPI contra Netanyahu y Putin, citando derechos humanos. La Casa Blanca defiende la inmunidad diplomática de los jefes de Estado en la ONU.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El congresista demócrata Ro Khanna ha instado al presidente Donald Trump a detener al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente ruso, Vladímir Putin, si pisan suelo estadounidense, en cumplimiento de las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).
  • ¿Quién está detrás? La iniciativa la ha lanzado el ala progresista del Partido Demócrata, encabezada por Khanna, y se produce en la antesala de la visita de Netanyahu a Nueva York para la Asamblea General de la ONU en septiembre. La Casa Blanca ha rechazado la petición de plano.
  • ¿Qué impacto tiene? El pulso reactiva el debate sobre la inmunidad diplomática y la validez de la CPI para potencias que no la reconocen. Para España —miembro fundador de la CPI y con relaciones estrechas con Israel—, el choque subraya las tensiones en un orden internacional cada vez más fragmentado.

El ala izquierda del Partido Demócrata acaba de poner a prueba los límites de la diplomacia estadounidense. El congresista Ro Khanna (demócrata por California) ha reclamado al presidente Donald Trump que detenga al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente ruso, Vladímir Putin, si acuden a suelo estadounidense. La razón: las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) contra ambos mandatarios. La solicitud, recogida este viernes por el medio MeidasTouch, choca de frente con la doctrina de inmunidad diplomática que protege a los jefes de Estado en sus visitas a la ONU.

La petición del congresista demócrata

En declaraciones en el Capitolio, Khanna fue tajante: ‘El presidente estadounidense debería arrestar a Netanyahu o a Putin de acuerdo con el derecho internacional. Punto. Estados Unidos debe cooperar con la CPI.’ Para el demócrata, es ‘una cuestión de derechos humanos y de orden internacional basado en reglas’; y añadió que Trump debería ordenar a los marshals federales que procedan a la detención de cualquier mandatario con una orden de la CPI que pise territorio bajo jurisdicción estadounidense.

La petición no es aislada. Hace apenas un par de semanas, el flamante alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, primer socialista al frente de la ciudad, había lanzado una exigencia similar, aunque luego reconoció que carece de competencias para hacer cumplir una detención de ese calibre. El eco de la petición en el ala progresista sitúa a la Casa Blanca en un brete: tiene que desactivar una demanda que, de aplicarse, dinamitaría el principio de inmunidad absoluta que blinda la participación de cualquier mandatario en la ONU.

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La respuesta de la Casa Blanca y el desgaste de la CPI

Ro Khanna

La respuesta del Gobierno estadounidense no se ha hecho esperar. La Casa Blanca ha rechazado de forma categórica cualquier tipo de arresto, amparándose en que ni Estados Unidos ni Israel son parte del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI, por lo que la corte carece de jurisdicción sobre sus nacionales. Además, la inmunidad diplomática de los jefes de Estado que acuden a la sede de Naciones Unidas está garantizada por el derecho internacional consuetudinario y por el acuerdo de sede entre la ONU y el país anfitrión.

El viernes mismo, la fiscalía de la CPI sufrió otro revés con la destitución formal de su fiscal jefe, Karim Khan, el hombre que había impulsado la orden de arresto contra Netanyahu. Khan había sido apartado en 2025 tras ser acusado de agredir sexualmente a una colaboradora, y su salida definitiva debilita aún más la posición de quienes reclaman la ejecución de esas órdenes. El fiscal general de Estados Unidos, sin embargo, insiste en que la CPI ‘carece de toda legitimidad’ para juzgar a líderes de países que no la han ratificado.

La exigencia de Khanna pone sobre la mesa una contradicción que Washington no está dispuesto a resolver: cómo hacer compatible la defensa de la inmunidad soberana con el orden internacional que sus socios europeos, incluida España, tratan de construir.

La Lógica de Washington

Detrás del rechazo de la Casa Blanca no hay solo una cuestión legal. Hay una lógica política y estratégica que explica por qué Donald Trump no va a mover un dedo para detener a Netanyahu. La CPI representa para la administración estadounidense la antítesis de la soberanía: un tribunal que pretende juzgar a ciudadanos de países que no han firmado su tratado fundacional. Ya en 2020, durante su primer mandato, Trump impuso sanciones a la fiscalía de la CPI, y la destitución de Karim Khan no ha hecho sino reforzar la idea de que la corte es una institución políticamente sesgada y funcionalmente incapaz. Washington no es parte y no va a serlo: la doctrina de la inmunidad diplomática de los jefes de Estado es una línea roja que ningún presidente —ni republicano ni demócrata— va a cruzar.

La otra pieza del rompecabezas es Israel. La alianza estratégica con el Estado judío es uno de los pocos consensos que permanecen sólidos en la política exterior bipartidista. Trump no va a permitir que el ala progresista le arrastre a un gesto que sería interpretado como una traición a un aliado clave, y que además espolearía las críticas de antisemitismo que ya salpican a figuras como Zohran Mamdani —el alcalde de Nueva York se ha negado a condenar la consigna ‘globalizar la intifada’ y apoya el movimiento BDS, que propugna el boicot económico a Israel—. La lógica de la Casa Blanca es clara: no se puede ser el guardián de la seguridad de Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU y, al mismo tiempo, detener a su primer ministro en la puerta de la Asamblea General.

Para España, la posición de la Casa Blanca no supone una sorpresa pero sí una incomodidad. España es Estado parte de la CPI y su Gobierno ha defendido tradicionalmente el mandato de la corte como pilar del orden internacional basado en reglas. Sin embargo, las relaciones bilaterales con Estados Unidos —sustentadas en más de 30.000 millones de euros de comercio anual y en una intensa cooperación en materia de defensa— no se van a ver alteradas por esta disputa doctrinal. La ministra de Exteriores española, sin ir más lejos, ha optado por no comentar el episodio, consciente de que cualquier palabra en contra de la inmunidad diplomática chocaría con la realidad de la ONU: sin esa garantía, ningún jefe de Estado pondría un pie en Nueva York.

Ficha del Caso

  • El caso: El congresista demócrata Ro Khanna ha solicitado a la administración Trump que ejecute las órdenes de arresto de la CPI contra Benjamin Netanyahu y Vladímir Putin cuando visiten EE.UU. La petición reactiva el viejo debate sobre la jurisdicción de la CPI y la inmunidad diplomática de los jefes de Estado en la ONU.
  • Datos clave: EE.UU. e Israel no son miembros de la CPI; las órdenes de arresto de la CPI contra Netanyahu y Putin carecen de validez legal en territorio estadounidense. El fiscal jefe de la CPI, Karim Khan, fue destituido esta misma semana tras acusaciones de agresión sexual. La visita de Netanyahu a la Asamblea General de la ONU está prevista para septiembre de 2026.
  • Para España: La defensa de la inmunidad diplomática por parte de Washington sitúa a España —firme partidaria de la CPI— en una posición incómoda, aunque sin consecuencias prácticas para la relación bilateral. El episodio subraya la brecha entre la cultura jurídica internacional de EE.UU. y la de sus socios europeos.