Berlín tacha de ‘inasequible’ el presupuesto 2028 de la UE de Chipre y amenaza con bloquearlo

El Gobierno de Merz califica de 'inasequible' y 'desequilibrada' la propuesta de Nicosia y exige recortes profundos. La negociación encalla a días de la cumbre de líderes en Bruselas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Berlín rechaza la propuesta de presupuesto de la UE para 2028-2034 de la presidencia chipriota por considerarla «inasequible» y «desequilibrada». El recorte del 2% (32.800 millones de euros) es insuficiente para Merz.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno alemán de Friedrich Merz, con el apoyo de los países frugales, y la presidencia de turno del Consejo, en manos de Chipre.
  • ¿Qué impacto tiene? La negociación se bloquea a las puertas de la cumbre de líderes de la próxima semana. España, Francia e Italia, con elecciones en el horizonte, se enfrentan a un calendario muy ajustado para cerrar el Marco Financiero Plurianual antes de fin de año.

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha dinamitado este viernes la propuesta de presupuesto de la Unión para el período 2028-2034 que había presentado la presidencia chipriota del Consejo. Una fuente de alto nivel del Gobierno germano, cercana al canciller, calificó el plan de «inasequible» y «desequilibrado» durante una rueda de prensa en Berlín, según una información de Politico Europe adelantada este mediodía. El borrador, que recortaba un 2% (unos 32.800 millones de euros) la propuesta original de la Comisión Europea, se queda muy corto para los deseos del eje norte.

La propuesta chipriota: un recorte del 2% insuficiente para Berlín

Nicosia había intentado acercar posturas esta semana con una tijera modesta sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) (el presupuesto largo de la UE), que reduce los fondos en 32.800 millones de euros respecto a la cifra que Bruselas puso sobre la mesa. Pero Merz exige cambios profundos y no solo cosméticos. “Necesitamos cambios verdaderamente significativos en todos los ámbitos”, dijo ayer en el Bundestag.

El argumento del canciller es simple y tiene calado electoral: mientras los gobiernos nacionales aprietan el cinturón, los ciudadanos no entenderían que Bruselas mantuviera el gasto. En toda Europa, recordó Merz, «se están haciendo esfuerzos muy duros para consolidar los presupuestos nacionales» y es legítimo que Bruselas muestre contención «tanto en dinero como en personal».

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La fuente anónima consultada fue aún más explícita: «El marco de negociación es inasequible y también está desequilibrado». Y añadió una amenaza: Berlín no respaldará un MFP que no esté reformado y que no sea asumible. No se trata, pues, de un simple tira y afloja presupuestario. La negativa alemana deja el texto en el limbo en vísperas de la cumbre de líderes que se celebrará la próxima semana en Bruselas.

El factor Merz y la presión de las elecciones nacionales

El movimiento de Merz no es solo una cuestión de números. Las elecciones nacionales en Francia y España el año que viene añaden urgencia a la negociación. El funcionario alemán lo dejó claro: «Debemos reconocer que sin un acuerdo este año, es improbable que haya fondos disponibles en 2028». Por eso Berlín ya mira a la presidencia irlandesa, que asumirá el testigo en julio, para que presente una propuesta revisada que acerque posturas.

Irlanda, un país con fama de negociador y que mantiene buenas relaciones tanto con los frugales como con el sur, se convierte así en el actor inesperado de la recta final. Pero el tiempo juega en contra: si los líderes no logran un consenso antes de diciembre, la puesta en marcha del próximo MFP se retrasaría, con el consiguiente caos administrativo.

Mientras, Nicosia apenas ha tenido unas semanas para defender su texto y ve cómo su presidencia, que arrancó hace solo unos meses, se convierte en un campo de minas. El bloqueo alemán es también un mensaje a los países del sur, que esperaban que la presidencia chipriota les diera oxígeno.

Sin un acuerdo este año, es improbable que haya fondos disponibles en 2028. La pelota está ahora sobre el tejado de la futura presidencia irlandesa.

El Eje del Poder Europeo

La negativa alemana es la culminación de una fractura que recorre Europa desde la pandemia. Por un lado, el eje norte o «frugal» (Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia) reclama disciplina y recortes incluso en áreas como la cohesión y la agricultura, dos capítulos sagrados para España, Portugal o Grecia. Por otro, los países del sur, con Francia e Italia como puntas de lanza, piden que el presupuesto europeo sirva para acelerar la transición verde y digital, y para apuntalar la defensa común.

Resulta difícil no ver en este pulso un eco de la crisis del euro de 2010-2012, cuando Berlín impuso la austeridad como dogma y el sur sufrió las consecuencias. Hoy, aunque la retórica es más suave, el fondo es el mismo: la disputa sobre quién paga la factura del proyecto europeo. La propuesta chipriota era un tímido intento de acercar posiciones, pero ha chocado con el muro de Merz.

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Para España, el impacto es directo. Madrid obtiene de la cohesión territorial y de la PAC una parte sustancial de los fondos que alimentan a sus comunidades autónomas. Cualquier recorte profundo puede tensar aún más las cuentas públicas en un momento en que el Gobierno de Sánchez ya lidia con la aplicación de las nuevas reglas fiscales y con la incertidumbre electoral. Además, los nuevos recursos propios que Bruselas quiere movilizar –entre ellos una tasa corporativa– cuentan con el rechazo explícito de Berlín.

Observamos, no obstante, que la urgencia por cerrar el MFP antes de fin de año puede obrar a favor de un acuerdo, aunque rebajado. Las presidencias rotatorias irlandesa y luego quizá otra empujarán, y los países del sur saben que un fracaso del presupuesto europeo perjudica más a quienes más dependen de él. Pero la negativa tajante de Merz deja claro que el margen de negociación es estrecho. La próxima cumbre de la semana que viene mostrará si el resto de líderes se pliega a la presión alemana o si la fractura se agranda.

Merz