La provincia de Málaga ha alcanzado este segundo trimestre de 2026 un récord histórico de 835.500 ocupados, la cifra más alta de su historia, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Málaga lidera además la tasa de actividad en Andalucía con un 62,21 %, aunque el paro también sube hasta el 13,57 %, con 131.200 desempleados, 15.000 más que en el primer trimestre del año.
Los datos confirman que la provincia sigue siendo el motor del empleo andaluz. En el último año Málaga ha sumado 43.700 ocupados, casi el doble del crecimiento que registró en 2025. Sin embargo, la brecha entre la creación de empleo y la calidad del mismo se ensancha. El 84 % de las personas ocupadas trabaja en el sector servicios, un modelo que depende del turismo, el comercio y la hostelería, generadores de temporalidad y parcialidad involuntaria.
La dualidad del mercado laboral malagueño
El récord de ocupación convive con una tasa de paro que no deja de subir. El 13,57 % registrado entre abril y junio es casi un punto más que el 12,59 % del primer trimestre y nueve décimas por encima del 11,71 % con el que cerró 2025. Málaga concentra 131.200 desempleados, la cifra más alta de Andalucía, seguida de Sevilla (127.200) y Cádiz (105.400).
Por sexos, la desigualdad persiste. Los hombres suman 447.400 ocupados frente a 388.200 mujeres, y la tasa de paro femenina se dispara al 16,04 %, muy por encima del 11,30 % masculino. El mercado laboral malagueño amplía la brecha de género en un contexto en el que el empleo crece en todos los sectores, pero lo hace con mayor precariedad para las trabajadoras.
En el conjunto de Andalucía, la ocupación alcanzó los 3.681.200 trabajadores tras sumar 63.400 en el trimestre, un incremento del 1,75 %, inferior a la media nacional del 2,18 %. El paro autonómico subió a 627.100 personas (14,56 % de la población activa), mientras que en España la tasa bajó al 9,87 % y se registraron 22.779.000 ocupados, un máximo histórico.
Málaga genera más empleo que nunca, pero su mercado laboral aún no ofrece calidad ni vivienda asequible a quienes lo sostienen.
Empleo de calidad y acceso a la vivienda, las urgencias sindicales
El sindicato CCOO ha valorado el crecimiento del empeo, pero insiste en que el debate debe centrarse en el tipo de puestos que se crean. “No puede hablarse de un mercado laboral plenamente saludable mientras las mujeres sigan teniendo menos oportunidades”, ha señalado Patricia Laguna, secretaria de Organización y Finanzas de CCOO Málaga. El sindicato reclama contratación indefinida, jornadas completas y el fin de la parcialidad involuntaria que lastra sobre todo a las trabajadoras.
A la precariedad laboral se suma el problema del acceso a la vivienda. CCOO advierte de que el elevado precio de los alquileres en Málaga impide cubrir vacantes: trabajadores de otras provincias no pueden permitirse vivir allí donde se generan los empleos. El sindicato urge a un cambio de modelo que combine crecimiento económico con políticas públicas de vivienda.

La Lectura Andaluza
Lo que los datos de la EPA revelan es que Málaga tira del empleo andaluz con más fuerza que nunca, pero lo hace sobre un suelo frágil. La provincia encabeza la tasa de actividad con 62,21 % y acumula el 22,7 % de los ocupados de la comunidad, pero también registra la mayor tasa de paro regional, solo superada por la media andaluza del 14,56 %. Esta dualidad refleja un mercado que absorbe mano de obra intensamente, aunque a costa de la estabilidad y el poder adquisitivo de las familias.
Para quien vive en Málaga, la noticia tiene una doble lectura. Por un lado, hay más oportunidades de empleo que nunca: 835.500 personas trabajan, 43.700 más que hace un año. Por otro, la rotación en hostelería, los contratos a tiempo parcial involuntario y el alza de los alquileres están expulsando a los trabajadores de la ciudad. El dato de que el 84 % del empleo esté en servicios —turismo, comercio y hostelería— explica que la provincia cree empleo todos los veranos, pero lo destruya con la misma rapidez en los meses fríos si no se diversifica la economía.
La proyección a corto plazo obliga a mirar dos fechas: septiembre, cuando se conocerá la EPA del tercer trimestre y se podrá medir el efecto de la campaña turística, y el próximo Consejo de Gobierno andaluz, donde la Junta de Andalucía deberá pronunciarse sobre las políticas activas de empleo y el plan de choque de vivienda que reclaman los agentes sociales. Málaga demuestra que el empleo crece, pero también que para sostenerlo hacen falta salarios que permitan vivir en la provincia que genera la riqueza.

