Durante meses, pagar 150 euros bastaba para pasar la ITV en la calle Aguaviva sin que nadie tocara el coche. La Policía Nacional y Municipal han desmantelado una red que amañaba la inspección técnica en el distrito de San Blas-Canillejas. Cuatro personas han sido detenidas.
La investigación arrancó en noviembre de 2025, cuando los agentes detectaron un patrón sospechoso: decenas de vehículos con desperfectos graves lograban la ITV favorable siempre en la misma estación, en el número 14 de la calle Aguaviva. El pasado 19 de mayo, tras meses de pesquisas, se realizó una entrada y registro que culminó con las detenciones y la incautación de abundante documentación.
Según fuentes cercanas al caso, la trama funcionaba con una organización precisa. Dos intermediarios captaban a conductores que sabían que sus coches no superarían la revisión. A cambio de entre 100 y 150 euros, se encargaban del traslado del vehículo y, con la connivencia de operarios de la estación, conseguían un resultado favorable sin apenas mirar el motor. Los dos trabajadores implicados habrían actuado bajo la presión y las coacciones de sus superiores, también arrestados.
Los informes periciales revelan la gravedad de las deficiencias que se pasaban por alto. Neumáticos agrietados y cuarteados, faros delanteros descolgados y sistemas de alumbrado en mal estado eran el pan de cada día. Algunos coches no habrían superado ni la revisión más básica, pero circularon libremente por las calles de Madrid.
La estación inspeccionaba de forma fraudulenta entre diez y veinte vehículos diarios, lo que supone centenares de automóviles en situación irregular a lo largo de los meses que operó la red. Para los investigadores, esta actividad ha introducido en las carreteras un número alarmante de coches potencialmente peligrosos.
Cien euros bastaron para convertir una ITV en un sello sin valor. La seguridad de todos los conductores de Madrid se puso en juego a cambio de un billete.
Los riesgos de circular con la ITV ‘comprada’
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que la Inspección Técnica de Vehículos no es un trámite burocrático, sino un control de seguridad esencial. Un fallo en los neumáticos multiplica por tres el riesgo de reventón, y un faro descolgado reduce drásticamente la visibilidad nocturna. Esos vehículos, que circulaban sin haber pasado ninguna revisión real, lo hacían por la M-40, la A-2 o junto a colegios del distrito. De hecho, la DGT estima que el mal estado de los neumáticos está detrás del 1% de los accidentes con víctimas en vías interurbanas.
Una red que burló también la Zona de Bajas Emisiones
En Madrid, desde la entrada en vigor de la ZBE de Distrito Centro y la futura ampliación de la Zona SER, pasar la ITV es requisito indispensable para obtener el distintivo ambiental. Un vehículo sin ITV no puede circular por buena parte del centro. La red, al falsear las inspecciones, permitió que coches altamente contaminantes y sin mantenimiento siguieran moviéndose por la almendra central sin ningún control. Una capa adicional de riesgo ambiental para una ciudad que intenta reducir sus emisiones.
Desde la Comunidad de Madrid, se insiste en que estas prácticas son “residuales” y que existen mecanismos de control periódicos sobre las estaciones de ITV. Sin embargo, el caso de San Blas-Canillejas reabre el debate sobre la necesidad de reforzar las auditorías y endurecer las sanciones a quienes falsifiquen las inspecciones. Mientras tanto, los vecinos de la zona y del resto de la capital se preguntan cuántos de esos coches ‘fantasma’ seguirán cruzando a su lado cada mañana.
