España reduce un 43% las llegadas irregulares y alcanza mínimos desde 2022

La caída de las llegadas irregulares en España durante 2025 refleja la eficacia de la cooperación internacional, según el Gobierno, aunque la inestabilidad del Sahel mantiene la presión migratoria.

En estos días de tanto movimiento con la llegada del Papa León XIV a España el tema de la migración irregular ha vuelto a saltar a la palestra informativa y a la actualidad de la calle. Los mensajes a favor de una Europa acogedora que el Pontífice ha hecho en todas sus homilías y discursos no han dejado indiferente a nadie. Desde cierto acercamiento de la izquierda, hasta el distanciamiento de la extrema derecha, cada vez más a alejada de la línea del Vaticano desde el anterior papado con Francisco I que ya aboga por esta apertura de mente y puertas hacia un mundo más global.

Estos planteamientos anti inmigración, marcados en España por Vox y otras formaciones nacionalistas como Alianza Catalana o Junts. Han chocado con León XIV y han sido utilizado por la izquierda para lanzar dardos contra ellos, e incluso el PP por su cercanía a Vox, aunque en este punto claramente los populares se han distanciado de la formación que lidera Santiago Abascal. Pero para ver su impacto real este medio ha tirado de las cifras oficiales que el Gobierno de Pedro Sánchez ha incluido en su Informa anual de Seguridad Nacional.

Allí, podemos ver la evolución de los flujos migratorios irregulares hacia España durante 2025 estuvo marcada por una significativa reducción de las llegadas, en un contexto internacional condicionado por conflictos prolongados, tensiones geopolíticas, desigualdades económicas y los efectos cada vez más visibles del cambio climático. A pesar de este descenso, las autoridades españolas consideran que la presión migratoria continúa siendo un reto estratégico, especialmente por la persistente inestabilidad en el Sahel y por la actividad de las redes dedicadas al tráfico de personas.

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El capítulo dedicado a los flujos migratorios irregulares del Informe Anual de Seguridad Nacional 2025 pone de relieve que la movilidad humana sigue estando estrechamente vinculada a factores estructurales que trascienden las fronteras nacionales. Entre ellos destacan la inseguridad, los desplazamientos forzados, la pobreza y la creciente vulnerabilidad de amplias regiones africanas.

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Llegada de migrantes a las costas canarias (Fuente: Agencias)

Descenso histórico de las llegadas irregulares

España registró en 2025 una reducción cercana al 43% de las entradas irregulares por vía marítima y terrestre respecto al año anterior, alcanzando los niveles más bajos desde 2022. El número de personas llegadas por vía marítima se situó en 32.925, muy por debajo de las más de 61.000 registradas en 2024.

Este cambio de tendencia estuvo impulsado principalmente por la disminución de los flujos en la denominada Ruta Atlántica, que conecta la costa occidental africana con Canarias. Sin embargo, esta vía continuó siendo la principal puerta de entrada irregular al territorio español, concentrando aproximadamente la mitad de todas las llegadas.

Las autoridades destacan que el descenso no implica la desaparición de la presión migratoria. El fenómeno mantiene una elevada complejidad debido a la diversificación de rutas, la adaptación constante de las organizaciones criminales y la persistencia de los factores que empujan a miles de personas a abandonar sus países de origen.

Canarias, Baleares y Ceuta muestran realidades distintas

Aunque el balance general fue positivo en términos estadísticos, algunas rutas experimentaron comportamientos diferentes. Mientras Canarias registró una reducción de llegadas gracias a las actuaciones preventivas desarrolladas en la costa africana, las Islas Baleares vivieron un incremento del 24,5% en los flujos migratorios, llegando a representar una quinta parte de todas las entradas irregulares detectadas en España.

Además, se observó una transformación en el perfil de las personas migrantes que alcanzan el archipiélago balear. Las llegadas procedentes del África subsahariana y del Sahel ganaron peso frente a las originarias del Magreb. También aumentó la presencia de mujeres y familias completas, una circunstancia que obligó a adaptar los dispositivos de acogida y asistencia.

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Por otra parte, la presión migratoria en Ceuta se intensificó debido al incremento de personas que intentan acceder a la ciudad bordeando el perímetro fronterizo por vía marítima. Este fenómeno supone un elevado riesgo para la vida de los propios migrantes, dadas las condiciones en las que se desarrollan estos intentos de entrada.

Hambrunas del Sahel (Fuente: Cáritas) 04/5/2022
Hambrunas del Sahel
(Fuente: Cáritas)
04/5/2022

El Sahel, epicentro de la presión migratoria

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la estrecha relación entre la inestabilidad del Sahel y la evolución de los flujos migratorios hacia Europa y España. La proliferación de grupos yihadistas, los conflictos armados, la debilidad institucional y las dificultades económicas continúan alimentando movimientos de población a gran escala.

La situación de Mali ocupa un lugar central en este análisis. Las rutas terrestres que atraviesan este país son fundamentales para los desplazamientos migratorios con destino a la fachada atlántica africana y, posteriormente, a España. Cualquier deterioro adicional de la seguridad puede traducirse en un incremento de los flujos migratorios.

La crisis regional ha provocado además importantes movimientos de refugiados hacia Mauritania, considerada actualmente uno de los principales puntos de presión migratoria. Según los datos manejados por las autoridades españolas, alrededor de 380.000 personas procedentes del Sahel se encuentran en territorio mauritano. A ello se suma la presencia de más de 153.000 refugiados malienses en el campamento de M’Berra, próximo a la frontera entre Mauritania y Mali.

La preocupación también alcanza a Níger, donde los cambios en la política migratoria y de seguridad han modificado las dinámicas tradicionales de tránsito. Aunque la ruta hacia Libia continúa siendo predominante, se ha observado un aumento de los desplazamientos hacia Argelia.

Protección internacional y atención humanitaria

La gestión de la migración irregular no se limita al control de fronteras. El sistema español distingue entre quienes solicitan protección internacional y quienes reciben atención humanitaria sin formalizar una petición de asilo.

Durante 2025 se registraron 144.693 solicitudes de protección internacional, lo que representa una disminución del 13,55% respecto al año anterior. Sin embargo, el perfil de los solicitantes experimentó cambios significativos.

Los ciudadanos venezolanos concentraron cerca del 60% de todas las solicitudes presentadas en España, con aproximadamente 85.600 peticiones. Esta cifra supone un importante incremento respecto al ejercicio anterior y consolida a Venezuela como principal país de origen de los demandantes de protección internacional.

El informe atribuye esta tendencia, entre otros factores, a la concesión de autorizaciones de residencia por razones humanitarias y a los cambios producidos en la política migratoria de Estados Unidos, circunstancias que habrían reforzado el atractivo de España como destino.

Paralelamente, el programa de atención humanitaria continuó ofreciendo alojamiento temporal, manutención y asistencia básica a personas en situación de vulnerabilidad que no solicitan protección internacional. La red estatal destinada a protección internacional y atención humanitaria alcanzó una capacidad conjunta superior a las 56.000 plazas distribuidas por todo el territorio nacional.

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Frontera de Ceuta (Fuente: agencias)

Cooperación internacional y control fronterizo como pilares de la estrategia

La respuesta española frente a la migración irregular se apoya en una combinación de vigilancia fronteriza, cooperación con países de origen y tránsito, y coordinación europea.

España gestiona actualmente 81 pasos fronterizos y mantiene inversiones constantes para modernizar los sistemas de control. En este ámbito destaca la implantación del Sistema de Entradas y Salidas (EES) de la Unión Europea, que comenzó a funcionar en octubre de 2025 y permitirá sustituir progresivamente el sellado manual de pasaportes por controles digitales basados en datos biométricos.

La cooperación con países africanos constituye otro de los ejes fundamentales de la estrategia. España mantiene una intensa colaboración con Mauritania, Senegal, Gambia, Marruecos, Argelia y otros Estados de la región para prevenir salidas irregulares, reforzar el control fronterizo y combatir las redes criminales dedicadas al tráfico de personas.

Esta cooperación ha tenido efectos visibles sobre las rutas migratorias. El fortalecimiento de los controles en Mauritania y Senegal ha provocado un desplazamiento de las salidas hacia países más meridionales, como Guinea Conakry, Guinea Bissau y Gambia.

El informe concluye que la gestión de los flujos migratorios irregulares seguirá siendo una prioridad estratégica para España. Aunque las cifras de 2025 muestran una evolución favorable, las autoridades advierten de que la combinación de inestabilidad regional, crisis humanitarias, presión demográfica y cambio climático continuará alimentando movimientos migratorios que exigen una respuesta integral basada en la cooperación internacional, el control eficaz de las fronteras y la protección de los derechos humanos.