Vox rechaza el tratado de amistad con Francia en el Congreso junto al PP

La formación de Abascal considera que el acuerdo bilateral consagra la ideología de género y la Agenda 2030. El PP también votó en contra por dudas de constitucionalidad sobre la presencia de ministros extranjeros en el Consejo.

Vox ha votado en contra de la ratificación del Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia en el Pleno del Congreso de este jueves, sumando sus 33 escaños al rechazo del PP. El texto, que incorpora 36 artículos, salió adelante con 175 votos a favor de PSOE, Junts y Podemos, pero la formación de Santiago Abascal mantuvo un no rotundo que refuerza su oposición a los acuerdos internacionales cargados de ideología.

El argumentario de Vox: un tratado que impulsa la ideología de género y la Agenda 2030

El diputado José María Sánchez defendió desde la tribuna el voto en contra de Vox, alegando que el tratado es un acuerdo entre dos presidentes —Pedro Sánchez y Emmanuel Macron— que «no gustan absolutamente nada» y que, en su articulado, se cuela de lleno la denominada ideología de género y los objetivos de la Agenda 2030. Según el Grupo Parlamentario VOX, el convenio bilateral no se limita a reforzar la cooperación vecinal, sino que impone marcos de transformación social que el partido considera ajenos a la voluntad mayoritaria de los españoles.

Para Vox, el tratado compromete la soberanía nacional al blindar preceptos que, a su juicio, responden a una agenda globalista. En su intervención, Sánchez subrayó que la inclusión de referencias a políticas de desarrollo sostenible, igualdad de género o educación inclusiva supedita las relaciones con Francia a directrices que el partido ha combatido en todas las instituciones.

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La polémica constitucional y el incierto desenlace en el Senado

El rechazo del PP pivotó sobre el artículo 2.4 del tratado, que establece que «un miembro del Gobierno de una de las Partes será invitado al Consejo de Ministros de la otra Parte, al menos una vez cada tres meses y por rotación». Los populares, con Ricardo Tarno como portavoz en este punto, consideran que esa cláusula vulnera los artículos 13.2, 23.2 y 98.1 de la Constitución. Sin embargo, el Ejecutivo introdujo un «acuerdo interpretativo» sellado mediante cartas entre ambos países, que sitúa esas reuniones en encuentros al margen del Consejo y no en su seno directo.

Esta lectura no fue suficiente para PP y Vox, que sumaron 170 votos en contra. El tratado, no obstante, ha sido aprobado en primera instancia gracias a los 175 apoyos del bloque de investidura: PSOE, Junts y Podemos, que en mayo de 2025 habían tumbado la iniciativa con su abstención. El texto pasa ahora al Senado, donde el PP cuenta con mayoría absoluta y se prevé un nuevo rechazo. De ser así, volverá al Congreso, donde la misma mayoría podría darle luz verde definitiva.

El tratado bilateral activa un nuevo flanco de desacuerdo entre Vox y el Gobierno, pero también deja a la vista perfiles distintos con el PP.

Qué busca Vox con su voto en contra: perfil propio y soberanía nacional

La negativa de Vox al tratado con Francia va más allá de una coincidencia táctica con el PP. El partido aprovecha la coyuntura para marcar perfil propio en la defensa de la soberanía nacional y en la oposición frontal a la Agenda 2030, un núcleo duro de su discurso que le distancia incluso de los populares. Mientras el PP centró sus críticas en la supuesta inconstitucionalidad del artículo 2.4, Vox puso el acento en la batalla cultural y en la imposición de marcos progresistas que considera contrarios a los intereses de España.

Este movimiento refuerza la estrategia de la formación de Santiago Abascal de presentarse como el único voto auténticamente soberanista en el arco parlamentario. En un año sin citas electorales nacionales, la dirección de Vox subraya su coherencia con el programa de 2023 y mantiene la presión sobre un PP al que acusa de tibieza cuando se trata de frenar acuerdos internacionales que, según Vox, hipotecan la autonomía legislativa española. La votación de ayer es un ejemplo más de cómo el partido utiliza cada trámite parlamentario para dejar clara su posición sin ambages.