Trump asegura que no habrá peajes en el estrecho de Ormuz durante ni después de la tregua de 60 días

El presidente de Estados Unidos despeja las dudas sobre el pacto con Irán y deja abierta la posibilidad de que Washington cobre peajes si la tregua de 60 días fracasa. La clarificación tranquiliza a las monarquías del Golfo y aleja el riesgo de un repunte inflacionista para Españ

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente Trump ha asegurado que no se cobrarán peajes en el estrecho de Ormuz durante la tregua de 60 días con Irán ni al terminar ésta, aunque advierte de que Estados Unidos podría imponerlos si el acuerdo no se cierra.
  • ¿Quién está detrás? Trump, a través de un mensaje en Truth Social; la declaración responde a las preocupaciones de las monarquías del Golfo y de aliados europeos.
  • ¿Qué impacto tiene? Se disipa un riesgo inflacionista para el precio del crudo. España, que importa gran parte de su petróleo por esta ruta, se beneficia de la estabilidad temporal del paso.

Donald Trump ha zanjado este fin de semana una de las mayores incertidumbres del reciente acuerdo de alto el fuego con Irán: no habrá peajes obligatorios en el estrecho de Ormuz. En un mensaje publicado en su red Truth Social, el presidente estadounidense despejó los temores de los países del Golfo y de los mercados energéticos, aunque dejó una puerta abierta a que Washington cobre por el tránsito si la tregua de 60 días no culmina en un pacto definitivo.

La posibilidad de que Irán impusiera tarifas al tráfico marítimo por el estrecho —por donde circula casi un tercio del comercio mundial de crudo— había sido una de las líneas rojas de Arabia Saudí y sus vecinos desde que se filtró el borrador del memorando de entendimiento (MOU) entre Washington y Teherán.

“No habrá PEAJES en el estrecho de Ormuz durante los 60 días del alto el fuego, y no habrá PEAJES después de que expire ese plazo, a menos que sean impuestos por y para los Estados Unidos de América, si el acuerdo no se completa, por los servicios prestados como ángel guardián de los países de Oriente Medio…”, escribió Trump.

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La oposición de los países del Golfo y el papel de la Casa Blanca

El ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan al Saud, fue contundente en una intervención reciente: “La gestión del estrecho funcionaba bien antes del conflicto. No había problemas. Los barcos navegaban libremente. No había ningún problema de seguridad ni medioambiental. Así que ¿por qué deberíamos aceptar ahora un arreglo novedoso impuesto? No tiene sentido”.

La redacción inicial del MOU, filtrada a Bloomberg, solo prohibía los peajes durante la tregua, lo que alimentó la sospecha de que Irán podría reactivarlos al cabo de dos meses. El texto final, en cambio, incorporó una enmienda que ampliaba la restricción, aunque Teherán la presentó como una concesión de última hora.

La estabilidad del estrecho de Ormuz no es solo una cuestión de seguridad marítima: es el corredor energético del que depende casi toda Europa, España incluida.

Fuentes de la administración citadas por CNBC indicaron que Washington confiaba en que los países del Golfo negociaran por separado con Irán un mecanismo que impidiese cualquier cobro. Trump, preguntado esta semana por los periodistas, restó importancia al riesgo: “Lo que les va a impedir cobrarlos es el sentido común”, dijo, y añadió que Teherán temía que Estados Unidos volviera a bombardear si intentaba imponer tarifas.

Qué gana España con la tregua sin peajes

El estrecho de Ormuz es la principal arteria del petróleo que llega a las refinerías españolas. Según datos de CORES, más de un 15% del crudo que importa España procede de Oriente Medio, con Irak y Arabia Saudí como proveedores destacados. Cualquier incremento de costes en el tránsito se habría traducido en un encarecimiento inmediato de los carburantes y en un repunte del IPC.

Para empresas como Repsol, que operan en la región y gestionan contratos de suministro a largo plazo, la clarificación presidencial aleja el fantasma de una disrupción logística. El Gobierno de España, que sigue de cerca la evolución del diálogo Estados UnidosIrán, ve con alivio que no se materialice una nueva fuente de presión inflacionista en plena recuperación económica.

La Lógica de Washington

Detrás del anuncio de Trump hay una señal estratégica tan calculada como evidente. Al garantizar que no habrá peajes iraníes, el presidente tranquiliza a los aliados del Golfo —y de paso a Europa—, pero al reservarse el derecho de que Estados Unidos los cobre si la negociación fracasa, introduce un elemento de presión transaccional que es marca de la casa. No es la primera vez que Washington utiliza el estrecho como moneda de cambio: durante la guerra de los petroleros en los años ochenta, la Armada estadounidense escoltó buques sin pedir remuneración; hoy, la doctrina America First exige que el guardián cobre por sus servicios.

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La lógica es coherente con la política exterior de Trump: ningún despliegue militar sale gratis. El mensaje a las petromonarquías es que solo Estados Unidos puede garantizar la libertad de navegación, y que esa protección tiene un precio si Teherán vuelve a las andadas. Para España, el escenario es de respiro contenido: las conversaciones que arrancan este domingo en Suiza determinarán si la tregua se transforma en un pacto duradero o si, por el contrario, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en un tablero de peajes y cañoneras.

Ficha del Caso

  • El caso: Donald Trump zanja la polémica sobre los peajes en el estrecho de Ormuz tras el alto el fuego con Irán. Garantiza que no los cobrará Teherán, pero advierte de que Estados Unidos podría imponerlos si el acuerdo final fracasa.
  • Datos clave: Tregua de 60 días; Ormuz canaliza un tercio del crudo mundial; el MOU definitivo amplía la prohibición de peajes más allá del periodo inicial; Arabia Saudí y sus vecinos exigen el regreso al statu quo previo al conflicto.
  • Para España: Alivio temporal en los costes energéticos. El riesgo de escalada queda aplazado, pero no eliminado. Las empresas españolas con presencia en el Golfo, como Repsol, mantienen la cautela mientras observan la evolución de las negociaciones en Suiza.