La encuesta electoral confirma la subida del PP y la pérdida de apoyo de Vox, que se mantiene por encima del 18 %. El sondeo de Target Point para El Debate, publicado este lunes, sitúa a los populares en el 32 % de los votos y entre 139 y 141 escaños, su mejor dato en un año. La formación de Santiago Abascal retrocede ocho décimas, pero conserva una horquilla de 61-63 diputados, muy por encima de su actual representación en el Congreso.
El argumentario de Vox: fortaleza y llave de la gobernabilidad
El partido de Abascal encaja este movimiento demoscópico como un reajuste dentro de un escenario que, en todo caso, le consolida como tercera fuerza nacional. Vox subraya que sus 61-63 escaños serían más del doble de los 33 actuales, una prueba de crecimiento estructural que ninguna otra formación exhibe en este ciclo. La lectura oficial es que el proyecto político de Vox mantiene una tendencia al alza a largo plazo y que un descenso de ocho décimas —dentro del margen de error de la mayoría de encuestas— no altera esa trayectoria.
Además, la cúpula de Vox destaca un dato contextual clave: la encuesta se realizó entre el 17 y el 18 de junio, justo después de la comparecencia del expresidente Zapatero ante el juez Calama. En cambio, no recoge el posible efecto del auto dictado el sábado por el juez Juan Carlos Peinado en el caso Begoña Gómez, un factor que podría introducir una nueva variable en los próximos sondeos. Por tanto, la dirección de Vox considera que cualquier valoración precipitada sería incompleta.
En la sede nacional insisten en que el PP necesitará pactar con Vox para alcanzar la Moncloa. Los números no mienten: 139-141 diputados populares quedan lejos de la mayoría absoluta (176), y el único socio posible por la derecha sigue siendo la formación de Abascal. Esta realidad, subrayan, demuestra que el voto a Vox no es marginal, sino determinante para inclinar la balanza del centroderecha.
Qué dicen las cifras: PP alza, PSOE en mínimos y Sumar da un salto
El sondeo de Target Point —con 1.022 entrevistas— otorga al Partido Popular el 32 % de los votos, ocho décimas más que hace tres semanas, y una horquilla de 139-141 escaños, cinco más que en la medición anterior. Es el mejor registro de los populares en un año y confirma la tendencia al alza de Alberto Núñez Feijóo.
El PSOE apenas remonta dos décimas, hasta el 25,6 %, pero sigue en mínimos de la legislatura. Los datos muestra que es su segundo peor registro en la serie histórica de esta empresa demoscópica. A eso se suma un elevado porcentaje de indecisos entre los votantes socialistas, un 21,9 %, lo que añade incertidumbre a su suelo electoral. El bloque de Pedro Sánchez se quedaría en 105-107 diputados, dos más que a principios de junio.
Con el PP al alza y el PSOE estancado, Vox se consolida como el único partido que puede inclinar la balanza para una mayoría alternativa de centroderecha.
Vox cede ocho décimas, idénticas a las que gana el PP, y se sitúa en el 18,1 % de los votos. A pesar de este retroceso, la horquilla de 61-63 escaños se mantiene en la banda alta de lo que le otorgan habitualmente los sondeos, aunque supone seis diputados menos que hace apenas tres semanas. No obstante, el partido conserva una posición de fuerza que le permitiría ser imprescindible en cualquier aritmética de centroderecha.
Sumar protagoniza la sorpresa: casi dos puntos más en tres semanas, un 7,2 % que duplica su previsión de escaños (de 5-6 a 10-11), si bien queda muy lejos de la treintena que logró en 2023. Podemos, por el contrario, sigue estancado en un 3,3 % y no superaría los 2 o 3 diputados.
Lectura estratégica: el pulso PP-Vox y el tablero nacional
La fotografía que deja este sondeo refuerza la dinámica de competencia directa entre el Partido Popular y Vox por el electorado de la derecha. Feijóo logra arañar voto a los de Abascal, pero sin anular su papel de bisagra. La suma PP+Vox se situaría entre 200 y 204 escaños, holgadamente por encima de la mayoría absoluta, en un escenario en el que el centroizquierda y la izquierda quedan fragmentados y sin capacidad de alternativa. La llave, por tanto, sigue estando en Bambú.
Para Vox, esta tensión es una oportunidad. El partido sabe que el PP querrá evitar una dependencia excesiva, pero la realidad numérica le obliga a negociar, como ya ocurrió en las investiduras autonómicas. Por eso el mensaje de la cúpula no se centra en la pérdida de unas décimas sino en la consolidación como fuerza indispensable. La estrategia pasa por mantener la presión por la derecha en inmigración, fiscalidad y soberanía, marcando perfil propio frente a un PP que, pese a su crecimiento, sigue sin poder gobernar solo.
A la espera de próximos sondeos que incorporen el impacto del caso Begoña Gómez y la juicios a la familia socialista, Vox mantiene su hoja de ruta: seguir siendo el catalizador que obliga al PP a virar hacia posiciones conservadoras. Los datos de hoy no desmienten esa hoja de ruta; la confirman.
