Despenalización de delitos de expresión: el plan de Sumar y PSOE para la reforma penal

El Grupo Parlamentario Sumar y el PSOE llevarán al Congreso una reforma que suprime las injurias a la Corona, las ofensas religiosas y los ultrajes a los símbolos, mientras los sectores más a la izquierda ya critican que el texto no vaya más lejos.

El PSOE y Sumar han alcanzado un acuerdo esta misma semana para presentar en el Congreso una reforma del Código Penal que suprimirá varios delitos de expresión, según ha podido saber Moncloa.com. La proposición de ley eliminará los artículos que castigan las injurias a la Corona, las ofensas a los sentimientos religiosos, los ultrajes a los símbolos del Estado y otros tipos penales que, en los últimos años, han servido para perseguir críticas políticas, artísticas o satíricas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los grupos parlamentarios del PSOE y Sumar han acordado una proposición de ley para despenalizar varios delitos de expresión del Código Penal.
  • ¿Quién interviene? El Gobierno de coalición, con el Grupo Parlamentario Sumar como impulsor de la medida junto al PSOE, mientras que las confluentes (IU, Más País, los comuns) y Podemos observan con atención el alcance de la reforma.
  • ¿Qué importa? La iniciativa elimina figuras penales obsoletas pero reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión y la necesidad de ir más lejos en la despenalización.

La letra pequeña del acuerdo: qué artículos caen

La reforma, que se registrará en las próximas semanas, deroga los artículos 490.3, 491, 496, 525 y 543 del Código Penal, y modifica el artículo 504. Con ello, desaparecen los delitos específicos de injurias y calumnias a la Corona, la utilización de la imagen de la Familia Real con daño al prestigio de la institución, las injurias graves a las Cortes Generales o a las Asambleas autonómicas, las ofensas a los sentimientos religiosos y los ultrajes a España, sus comunidades o sus símbolos. También se eliminan las injurias y calumnias especiales contra determinadas instituciones del Estado —el CGPJ, el Tribunal Supremo, el Constitucional o los Tribunales Superiores de Justicia— y contra los Ejércitos y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, aunque se mantienen las amenazas graves y las conductas violentas o intimidatorias hacia esas mismas instituciones.

La supresión del artículo 525, que castigaba la ofensa pública a dogmas, creencias, ritos o ceremonias religiosas, es uno de los puntos más simbólicos. Según fuentes del Grupo Parlamentario Sumar, la la reforma devuelve al ámbito civil la protección del honor individual y deja claro que la libertad religiosa no blinda a las creencias frente a la crítica pública. Los procedimientos abiertos actualmente por este delito, como la protesta en la catedral de Alcalá de Henares contra las terapias de conversión LGTBIQ, quedarían archivados por la retroactividad de las leyes penales favorables.

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En el caso de la Corona, la despenalización no implica impunidad: las injurias y calumnias pasarían al régimen general, donde solo se persiguen a instancia de la persona ofendida. Lo mismo ocurre con las instituciones parlamentarias: se mantienen protegidas frente a la violencia o la intimidación, pero no mediante un escudo penal reforzado para silenciar críticas.

Lo que la reforma no toca: las críticas que ya se escuchan

A pesar de que la iniciativa es un paso positivo, las primeras reacciones en el espacio plural de la izquierda señalan carencias notables. El delito de enaltecimiento del terrorismo (artículo 578) no se modifica, una figura que ha protagonizado casos tan polémicos como Guillermo Zapata o los titiriteros de Madrid. Tampoco se aborda la reforma general de las injurias: el Código Penal sigue castigando por la vía penal expresiones ofensivas que podrían reconducirse íntegramente a la tutela civil del honor.

La reforma supone un avance pero la izquierda plural debe decidir si es suficiente o si mantendrá la presión para ir más allá.

Otro punto polémico es el artículo 510, el delito de odio, cuya redacción actual y la interpretación de la Fiscalía General del Estado abren la puerta a que grupos de ultraderecha instrumentalicen la norma alegando discriminación ideológica. Varias voces dentro de Sumar y de los confluentes piden reformularlo para proteger solo a colectivos estructuralmente discriminados, evitando que blinde ideologías o instituciones frente a la crítica.

La Dinámica de Coalición

El acuerdo entre PSOE y Sumar refleja un equilibrio delicado dentro del Ejecutivo. El Grupo Parlamentario Sumar necesitaba un triunfo legislativo en el ámbito de los derechos civiles tras meses centrados en la agenda social, y la reforma penal casa bien con la sensibilidad de sus confluentes. Sin embargo, la decisión de limitar la despenalización a un paquete concreto de artículos —dejando fuera el enaltecimiento del terrorismo o la reforma integral de las injurias— fue trabajada con el PSOE y, según fuentes del Grupo, fue el punto de máximo desencuentro en la negociación. Las críticas internas no son nuevas: Izquierda Unida y los comuns ya habían defendido en sus propios programas electorales una revisión más ambiciosa del Código Penal.

En el tablero de la coalición, la iniciativa no afecta directamente a los grandes debates presupuestarios ni a las medidas económicas, lo que reduce el riesgo de choque con el PSOE a corto plazo. No obstante, la tramitación parlamentaria pondrá a prueba la solidez del bloque pluripartidista: Podemos, con 5 diputadas y sin representación en el Gobierno, podría intentar enmendar la proposición para forzar a Sumar a retratarse sobre los delitos no tocados. La proyección temporal indica que la reforma se debatirá en la Comisión de Justicia a lo largo del verano, con la votación inicial prevista para septiembre. La dinámica interna mostrará entonces si Sumar es capaz de gestionar las posiciones divergentes de sus confluentes sin fracturas visibles.

Ficha del Caso

  • El caso: El PSOE y Sumar han pactado una proposición de ley para eliminar varios delitos de expresión del Código Penal, entre ellos las injurias a la Corona, las ofensas religiosas y los ultrajes a los símbolos del Estado.
  • Datos importantes: El Grupo Parlamentario Sumar cuenta con 27 escaños; la tramitación parlamentaria se iniciará en las próximas semanas, con debate en comisión durante el verano y votación prevista para septiembre. La reforma deroga los artículos 490.3, 491, 496, 525 y 543, y modifica el 504.
  • Resumen: La reforma supone un avance para la libertad de expresión pero reabre el debate dentro de la izquierda sobre si el Código Penal debe ir más allá en la despenalización de conductas como el enaltecimiento del terrorismo o las injurias genéricas.