Sevilla lo tiene claro: el transporte público es la columna vertebral de una ciudad que quiere crecer sin perder su alma. Tussam ha cerrado los cinco primeros meses de 2026 con 41,28 millones de viajeros, un 0,71 % más que en el mismo periodo del año anterior. La llegada del tranvibús y la consolidación de las líneas 60 y CJ1 explican este nuevo impulso.
La empresa municipal de transportes urbanos de Sevilla arrastraba años de cambios organizativos y remodelaciones de itinerarios a causa de las obras del metro. Lejos de resentirse, el número de usuarios ha seguido subiendo. En 2025, la cifra global alcanzó los 91.086.689 pasajeros, un 4,7 % más que en 2024. Ahora, los datos de enero a mayo confirman que la tendencia no afloja.
El gran protagonista del repunte es el tranvibús, ese autobús de tránsito rápido que conecta barrios tradicionalmente aislados. Junto a las líneas 60 y CJ1, ha conseguido que vecinos de Palmas Altas y la Macarena se suban al transporte público como nunca. “Había que dar respuesta a una demanda vecinal de años”, apuntan fuentes de Tussam.
La reorganización de recorridos también ha jugado a favor. Las afecciones del metro obligaron a redibujar rutas, y la empresa municipal ha sabido aprovechar la coyuntura para testar nuevos corredores. Los resultados hablan por sí solos: mayo cerró con un promedio diario que roza los 275.000 viajeros en la red de autobuses urbanos.
Las cifras, aun siendo modestas en porcentaje, cobran valor en una ciudad donde el vehículo privado sigue siendo mayoritario. Cada punto de crecimiento en Tussam equivale a miles de desplazamientos que dejan de hacerse en coche, lo que alivia el tráfico en las rondas y el centro histórico de Sevilla.
El transvibus ha conectado barrios hasta ahora aislados como Palmas Altas y la Macarena, dando respuesta a una demanda vecinal de años.
Los barrios periféricos, tradicionalmente peor servidos que el casco urbano, han experimentado una mejora sustancial. La línea CJ1, por ejemplo, ha reducido a la mitad el tiempo de viaje entre el centro y la zona sur, según estimaciones internas. La combinación con el carril bici y la futura red de metro completa un ecosistema de movilidad que pocas capitales andaluzas pueden igualar.
En el horizonte inmediato, Tussam espera alcanzar los 100 millones de viajeros anuales en el conjunto de 2026, una barrera psicológica que confirmaría la recuperación total de la pandemia y la apuesta ciudadana por el transporte colectivo. Para ello, será clave mantener la puntualidad y la frecuencia de las nuevas líneas, así como la información en tiempo real que ya ofrecen las paradas inteligentes.
El impulso del tranvibus, con su entrada en servicio a principios de año, ha coincidido con un debate más amplio sobre la necesidad de peatonalizar ciertas arterias de Sevilla. Mientras el Ayuntamiento estudia nuevas restricciones al tráfico, disponer de una alternativa pública y fiable se convierte en un argumento de peso. Los usuarios parecen dar su veredicto con el bonobús.
La Lectura Andaluza
Más allá de las cifras, lo que refleja este pequeño pero constante crecimiento es un cambio de mentalidad en Sevilla y, por extensión, en otras grandes ciudades andaluzas. La apuesta por sistemas de transporte público eficientes encaja con las políticas de movilidad que impulsa la Junta de Andalucía, que trabaja en la reducción de emisiones con horizonte 2030. El ejemplo sevillano demuestra que invertir en autobuses de alta capacidad y en líneas que conectan periferias no es solo una cuestión de infraestructuras, sino de cohesión social.
Para los vecinos de Palmas Altas, del Cerro del Águila o de la Macarena, este repunte de viajeros se traduce en algo muy concreto: menos tiempo esperando en la marquesina y más frecuencia en las horas punta. La empresa municipal ha prometido, además, mantener las bonificaciones al bonobús universitario y al colectivo de mayores, un gesto que tiene un impacto directo en la economía doméstica de miles de familias. El transporte público sevillano está demostrando que es posible mejorar el servicio sin subir tarifas.
De cara a la segunda mitad del año, el foco estará puesto en la consolidación de los nuevos recorridos y en la respuesta a las obras del metro, que seguirán afectando al entorno de Plaza Nueva. La previsión de la concejalía de Movilidad es que el tranvibús termine de rodarse durante el verano, cuando Sevilla recibe una avalancha de turistas que también se suben a los autobuses urbanos. Si se cumplen las previsiones, 2026 podría cerrar con un nuevo récord histórico de pasajeros, consolidando a Tussam como la columna vertebral de una ciudad que, paso a paso, deja atrás el tubo de escape.
