EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha cambiado? La Federación de la FAPA y la Asociación Española de Pediatría han intensificado sus denuncias y han iniciado una campaña para medir la temperatura en los centros, mientras el Defensor del Pueblo reabre el caso.
- ¿Quién lo ha decidido? Las propias familias y los pediatras lideran la reclamación; la Comunidad de Madrid solo ha intervenido en un 5% de los centros públicos.
- ¿A quién afecta? A los alumnos y docentes de los cerca de 2.000 colegios públicos madrileños, donde las temperaturas superan los 30 grados en muchos casos.
La Federación de Asociaciones de Padres y Madres Francisco Giner de los Ríos (FAPA) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) exigen a la Comunidad de Madrid la climatizacion urgente de los colegios públicos, después de que las temperaturas hayan superado los 30 grados en numerosas aulas y se hayan registrado episodios de estrés térmico entre el alumnado.
El calor en las aulas: una crisis recurrente
Durante las últimas semanas, las familias han descrito escenas de aulas sofocantes, con termómetros que superan los 30ºC y estudiantes que apenas pueden mantener la atención. La situación, según la FAPA, no es puntual, sino un problema estructural que se repite cada final de curso, sin que la administración regional haya adoptado una solución integral.
La campaña #CuántoQuemaTuCentro, impulsada por la federación, recoge mediciones de temperatura y humedad en centenares de centros mediante equipos cedidos a las AMPAS. Con esos datos se elaborará un mapa del calor escolar en la Comunidad de Madrid, que servirá para documentar la realidad. De acuerdo con la propia Comunidad de Madrid, durante el curso 2025-2026 se ejecutaron actuaciones en poco más de un centenar de colegios —apenas el 5% del total—, y en muchos casos consistieron en medidas puntuales como toldos o pérgolas.
Salud y aprendizaje en riesgo
La Asociación Española de Pediatría advierte que el calor en las aulas no es una cuestión de confort, sino un problema de salud pública infantil. Según explica el Comité de Salud Medioambiental de la AEP, los niños tienen un sistema de termorregulación aún en desarrollo, lo que los hace más vulnerables a la deshidratación, el agotamiento térmico y el golpe de calor.
Según la AEP, «a partir de los 26-27 °C se deterioran la concentración, el aprendizaje y el bienestar». Además, diversos estudios citados por la entidad muestran que por cada grado de aumento térmico disminuye el rendimiento académico y que, en aulas sin climatización, la probabilidad de suspender se eleva significativamente.
A partir de los 26,7 grados se resiente la concentración y por encima de los 30 el aula deja de ser un entorno adecuado para aprender, según la Asociación Española de Pediatría.
La FAPA ha recogido un incremento de incidencias como cefaleas, mareos, bajadas de tensión, sangrado nasal e incluso desvanecimientos. En varios colegios de la capital varias familias tuvieron que recoger a sus hijos en una misma mañana. «La salud de nuestros hijos está desprotegida por parte de la administración», denuncian desde la federación.
El Marco Educativo
El derecho a una educación de calidad, recogido en la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) y en la Constitución, incluye la obligación de que los centros reúnan condiciones físicas que no perjudiquen la salud ni el aprendizaje. Aunque no existe una temperatura máxima fijada por ley estatal, las recomendaciones técnicas y sanitarias establecen umbrales claros. El Defensor del Pueblo, tras reunirse con la FAPA el 12 de junio, reabrió el caso y su titular, Ángel Gabilondo, subrayó que «llega a poner en cuestión el derecho a una educación de calidad en condiciones adecuadas».
En este conflicto intervienen las familias organizadas, la comunidad pediátrica, el Defensor del Pueblo y la administración autonómica, que tiene las competencias de construcción y mantenimiento de los centros. La consejería de Educación no ha detallado un plan de climatización integral, mientras los centros apenas reciben intervenciones paliativas. La proyección inmediata apunta a que, sin un plan de choque, las olas de calor del próximo curso volverán a dificultar la actividad lectiva.
Claves de la Noticia
- Qué importa: Las altas temperaturas en las aulas madrileñas superan los 30 grados y afectan la salud y el rendimiento académico de los alumnos.
- Por qué importa: La falta de climatización pone en riesgo el derecho a una educación de calidad y evidencia la necesidad de una adaptación climática de los centros.
- A quién le importa: A las familias, los estudiantes, los docentes y la comunidad educativa de los cerca de 2.000 colegios públicos de la Comunidad de Madrid.

