China restringe MP Materials y 9 empresas más en su ofensiva de tierras raras contra EE.UU.

El Ministerio de Comercio chino responde a la inclusión de firmas como BYD y Alibaba en la lista militar estadounidense con nuevas restricciones a compañías que buscan alternativas al dominio chino en minerales críticos. La medida tensa aún más una cadena de suministro de tierras

China ha añadido a diez empresas estadounidenses a su lista de entidades restringidas, con MP Materials —propietaria de la única mina a gran escala de tierras raras en Estados Unidos— a la cabeza. La decisión, comunicada por el Ministerio de Comercio, es una réplica directa a la reincorporación de gigantes como BYD y Alibaba a la lista militar de Washington, y tensa aún más la cadena de suministro de minerales críticos.

Claves de la operación

  • MP Materials y USA Rare Earth, entre las afectadas. Las empresas verán restringidas las operaciones y compras con entidades chinas, lo que complica sus planes de procesamiento y producción de imanes.
  • Pekín responde a la inclusión en la lista militar estadounidense. La medida china llega apenas una semana después de que el Pentágono reincorporara a Alibaba, Baidu y BYD a un listado de firmas con presuntos vínculos militares.
  • La fragilidad de la cadena de suministro, bajo la lupa. China controla más del 60% de la extracción y cerca del 90% del procesamiento mundial de tierras raras, lo que deja a EE.UU. y sus aliados con pocas alternativas inmediatas.

La acción china se enmarca en una sucesión de medidas recíprocas que ambas potencias han intercambiado en los últimos meses. A mediados de junio, el Pentágono actualizó su ‘lista de compañías militares chinas’, lo que impide a las empresas estadounidenses operar con esas firmas. Pekín calificó la medida de ‘injustificada’ y ahora responde con su propio arsenal administrativo.

El pulso por el control de las tierras raras

Estados Unidos lleva meses tratando de construir una cadena de suministro propia que reduzca la dependencia de China en minerales esenciales para la defensa, los vehículos eléctricos o la electrónica de consumo. El plan, respaldado por más de 7.300 millones de dólares en capital público y privado, incluye la reactivación de minas, la creación de capacidad de procesamiento y la fabricación de imanes permanentes.

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Uno de los proyectos emblemáticos es la mina de Mountain Pass, en California, que opera MP Materials. El Departamento de Defensa acordó inyectar 400 millones de dólares en la compañía y fijar un precio mínimo de 110 dólares por kilo para su producción de neodimio-praseodimio durante una década. La apuesta era firme, pero las nuevas restricciones chinas añaden incertidumbre a ese camino.

Según un informe del centro de estudios CSIS, las restricciones chinas sobre tierras raras pesadas ya provocaron disrupciones en en las cadenas de suministro de defensa. El estudio alertaba de que, tres años después, el sistema sigue siendo muy vulnerable. Ahora, la ofensiva con MP Materials y otras nueve compañías refuerza esa fragilidad.

La restricción a MP Materials recuerda que Pekín todavía puede mover las piezas que más duelen: no hay alternativa a gran escala al procesamiento chino de tierras raras.

Una respuesta medida con consecuencias reales

Aunque el alcance de las sanciones puede parecer limitado —las empresas estadounidenses ya tenían poco acceso al mercado chino de defensa—, el gesto tiene un componente simbólico y práctico. Un ejecutivo estadounidense en Asia citado por Financial Times calificó la medida de ‘medida y simbólica’, precisamente porque esas firmas ya operan con muchas restricciones en el gigante asiático.

Sin embargo, el impacto va más allá. Las tierras raras no son solo una cuestión de contratos estatales. Los 17 elementos de esta familia se utilizan en imanes, catalizadores y baterías que alimentan desde turbinas eólicas hasta guías de misiles. La dificultad de construir cadenas de suministro alternativas compras chinas añade presión a los plazos de los proyectos de relocalización que impulsa Washington.

La dependencia sigue siendo la gran asignatura pendiente

El episodio subraya la cruda realidad que los informes de inteligencia comercial repiten desde hace una década: China controla el 60% de la extracción y cerca del 90% del procesamiento de tierras raras. Estados Unidos intenta acortar distancias, pero la construcción de una capacidad industrial completa lleva años, no meses. Mountain Pass produce concentrado, pero el material ha tenido que enviarse a China para su transformación final hasta fechas muy recientes.

El riesgo para Europa y para España, que carece por completo de producción de tierras raras, es mayúsculo. La dependencia del suministro chino supera el 90% para la UE, según datos de la Comisión Europea, y cualquier perturbación en el mercado de imanes podría afectar a las cadenas de montaje de automoción y aeronáutica, dos sectores con fuerte presencia en el IBEX 35. Empresas como Indra, que dependen de componentes electrónicos avanzados para sus sistemas de defensa son especialmente sensibles a estos vaivenes geopolíticos.

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La pregunta que deja esta nueva ofensiva no es si Washington puede resistir un pulso de sanciones, sino cuánto tiempo necesita para construir una alternativa rentable y autónoma. Mientras tanto, Pekín sigue recordando que, en tierras raras, el cartel lo controla ella.