Noemí Santiveri: ‘La inclusión no es el problema, es la solución’ – entrevista sobre el debate educativo en Cataluña

La portavoz de la Plataforma por una Escuela Inclusiva advierte de que no se debe criminalizar el modelo, pero urge a mejorar la coordinación y la agilidad del sistema en Cataluña, que afecta a 43.000 alumnos con necesidades específicas.

La portavoz de la Plataforma por una Escuela Inclusiva, Noemí Santiveri, ha defendido este lunes en una entrevista con El Diario de la Educación que “la inclusión no es el problema, es la solución” frente a la creciente fatiga docente y la controversia sobre los recursos de atención a la diversidad en Cataluña.

Santiveri, que forma parte del grupo motor de la entidad desde 2001, reconoce el “enorme” cambio de paradigma logrado en 25 años, pero alerta de que “se ha generado una cierta fatiga, desconfianza e incluso una estigmatización de la idea de inclusión”. La plataforma denuncia que se esté utilizando la palabra inclusión como “insulto” o asociándola a conceptos como “estafa” o “colapso”.

La entrevistada admite la legitimidad de las reivindicaciones de los docentes sobre ratios, salarios o carga burocrática, pero rechaza que la solución pase por cuestionar el derecho a la educación inclusiva. “Lo que no compartimos es que se cuestione un derecho reconocido internacionalmente”, afirma.

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La evolución de los recursos y la fatiga docente

Santiveri responde a quienes vinculan la falta de recursos con el fracaso del modelo inclusivo con datos del informe del Síndic de Greuges de enero de 2025. Entre 2017 y 2024, los docentes en aulas SIEI (Soporte Intensivo para la Escolarización Inclusiva) han crecido un 124 %, las horas de monitoras de apoyo un 94 % y las maestras de educación especial en infantil y primaria un 30 %.

“Recursos hay más que nunca —explica—, pero no siempre llegan donde tienen que llegar y no se acompañan de la formación y la coordinación necesarias”. La portavoz subraya que “más recursos no significa automáticamente mejor inclusión si no hay una distribución equitativa”.

“El sistema educativo mueve diariamente dos millones de personas. No creo que haya ninguna maquinaria capaz de mover este volumen sin chirriar”, sostiene Santiveri.

La plataforma pone el foco en la necesidad de reforzar los Equipos de Atención Psicopedagógica (EAP) y de mejorar los canales de comunicación entre centros, familias y administración. La unidad de atención a las familias, creada por el Departament d’Educació, está funcionando “bastante bien” según Santiveri, aunque considera que debería recoger también quejas directas del profesorado.

El Marco Educativo

El debate se sitúa en la aplicación del decreto de escuela inclusiva aprobado por la Generalitat en 2017, que fijaba un horizonte de transformación del sistema educativo catalán hacia modelos más inclusivos mediante la provisión de apoyos universales y específicos. Mientras los sindicatos docentes han llevado sus demandas a la mesa sectorial, reclamando de forma explícita “recursos para la inclusiva”, la Plataforma considera que esa expresión reduce peligrosamente la inclusión a un añadido vinculado solo a la discapacidad.

Santiveri insiste en que la competencia en educación inclusiva es compartida entre la administración autonómica —que despliega los recursos— y el profesorado —que los implementa—, y reclama no politizar un conflicto “que acaba poniendo a los niños con necesidades específicas en el centro de una batalla que no es la suya”. La proyección inmediata pasa por las negociaciones del próximo curso y por una eventual revisión del decreto, si bien la portavoz advierte que “los datos no justifican un retroceso normativo”.

Claves de la Noticia

  • Qué importa: La Plataforma por una Escuela Inclusiva defiende que la fatiga docente no debe traducirse en un cuestionamiento del modelo inclusivo y pide separar las reivindicaciones laborales del derecho a la educación en entornos ordinarios.
  • Por qué importa: El debate sobre recursos, decretos y coordinación afecta a 43.000 alumnos con necesidades específicas en Cataluña y puede condicionar las políticas educativas del próximo curso.
  • A quién le importa: A las familias de esos 43.000 alumnos, al profesorado que reclama más apoyos reales y a las administraciones que deben distribuir un presupuesto creciente con criterios de equidad y eficacia.