La serie Marbella de Movistar Plus+ parte de un dato que cuesta creer pero que está documentado: la ciudad malagueña alberga el cuartel general de más de 150 organizaciones criminales internacionales. Ese reportaje publicado en El País en 2021 por los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano se convirtió en el guion de uno de los thrillers más sólidos que ha producido la televisión española en años.
La primera temporada llegó a Movistar el 2 de mayo de 2024 con seis episodios y fue recibida con críticas muy positivas. Tan positivas que en junio del mismo año la plataforma ya había confirmado una segunda entrega. Marbella. Expediente Judicial se estrenó el 22 de enero de 2026 y, según los críticos, supera en ambición y contundencia a la primera.
Marbella en Movistar Plus+: el abogado que no debía cruzar ciertas líneas
El protagonista de la serie en Movistar es César Beltrán, un abogado de éxito en la capital mundial de la mafia. Hugo Silva lo construye desde dentro: no como un villano al uso, sino como un hombre que ha aprendido a moverse entre el lujo y el crimen sin mancharse, hasta que ya no puede evitarlo. La ruptura de la cuarta pared —César habla directamente al espectador— le da a la serie un ritmo que engancha desde el primer minuto.
El dúo creativo de Dani de la Torre y Alberto Marini ya había demostrado su nivel con La Unidad, ganadora de cuatro Premios Iris en 2023. Con Marbella dieron un paso más: se documentaron sobre el terreno, hablaron con abogados vinculados al mundo criminal y accedieron a personas que, según los propios creadores, «no podían contar lo que hacen pero tenían ganas de contarlo». El resultado es una ficción que siente el peso real de lo que narra.
Movistar apuesta por el true crime y Hugo Silva lo eleva todo
La decisión de Movistar de apostar por este material fue arriesgada: un thriller de crimen organizado basado en periodismo de investigación, ambientado en una ciudad que muchos asocian al lujo y la frivolidad. Pero Hugo Silva llevaba tiempo siendo el actor perfecto para este papel, alguien capaz de mezclar seducción y ambigüedad moral sin que el personaje pierda su humanidad en ningún momento.
La T2 añade un antagonista nuevo: Carmen Leal, fiscal antidroga interpretada por Natalia de Molina, que va directamente a por los abogados de los capos. Esa confrontación entre defensa y acusación es el corazón de Expediente Judicial y eleva la serie a un territorio que pocas ficciones españolas han explorado con esta profundidad.
Por qué la segunda temporada de Marbella en Movistar es todavía mejor
Marbella. Expediente Judicial tiene algo que no abunda en el thriller nacional: valentía para ensuciarse. La serie no da respuestas cómodas sobre quién es el malo ni se escuda en el espectáculo de la violencia. En cambio, mira de frente a la hipocresía institucional, al dinero que lava reputaciones y a la zona gris donde se mueven quienes deberían estar de un solo lado.
Las escenas de las narcolanchas, rodadas con una crudeza poco habitual, se han convertido en uno de los momentos más comentados de la temporada. Todo está basado en hechos reales, lo que hace que cada capítulo tenga ese peso específico que distingue el true crime de calidad de la mera ficción de entretenimiento.
Claves para entender la serie en cuatro puntos
- Periodsimo de base: los reporteros Carretero y Lezcano firmaron el material original y participaron en la producción.
- Rodaje en localizaciones reales: Marbella, Cádiz y Gran Canaria, con acceso a entornos auténticos del mundo criminal.
- Hugo Silva en estado de gracia: los críticos destacan su trabajo como el mejor de su carrera televisiva hasta la fecha.
- Dos temporadas disponibles: la historia está completa —por ahora— y se puede ver sin esperas en Movistar Plus+.
El impacto real de una serie que habla de lo que nadie quería ver
El crimen organizado como tema de ficción española
Durante años, la ficción española miró hacia otro lado cuando se trataba de retratar el crimen organizado de forma rigurosa. Fariña abrió esa puerta en 2018 con el tráfico de droga en Galicia. Marbella la empuja mucho más lejos: ya no es un fenómeno regional, sino una industria criminal global con sede en suelo español y red de apoyo legal, financiero y social perfectamente integrada en la vida cotidiana.
La Costa del Sol como escenario político y narrativo
Lo que hace incómoda a Marbella —y por eso vale tanto verla— es que no trata el crimen como algo ajeno. Los mafiosos van a los mismos restaurantes que los turistas, contratan los mismos abogados que los empresarios legítimos y mueven su dinero a través de las mismas estructuras inmobiliarias que cualquier inversor. Eso no es ficción especulativa: es lo que documentaron Carretero y Lezcano en El País antes de que nadie quisiera llevar esa historia a una pantalla.
Lo que viene: la ficción española de crimen tiene aún mucho que contar
El éxito de Marbella en Movistar demuestra que el público español tiene apetito por historias complejas, bien documentadas y sin concesiones fáciles. El modelo del periodismo de investigación convertido en serie —que ya funcionó con Fariña y ahora con esta producción— está demostrando ser un territorio fértil y, sobre todo, necesario.
Lo que hace falta ahora es que más plataformas se atrevan a financiar ese tipo de proyectos. Movistar ya lleva dos temporadas construyendo una referencia del thriller nacional con base periodística. Si la tendencia se consolida, los próximos años pueden ser los de la madurez definitiva de la ficción española de crimen como género con identidad propia. Merece la pena seguirle la pista.


