Sumar votó ayer, jueves 25 de junio, a favor de la proposición de ley que transfiere la titularidad y la gestión de la AP-9 a Galicia, en una votación en el pleno del Congreso que solo rechazaron PP y Vox. El respaldo del grupo de Yolanda Díaz a un texto pactado con PSOE y BNG refuerza su apuesta por el autogobierno gallego y sitúa en el horizonte político la vieja reivindicación de una autopista libre de peajes.
El voto de Sumar y el contenido troncal del pacto
La iniciativa, que procedía originalmente del Parlamento de Galicia, dio un giro sustancial cuando PSOE, BNG y Sumar acordaron ampliar su alcance para incluir no solo la gestión sino también la propiedad de la vía. Ese entendimiento dio forma a una proposición de ley orgánica que el pleno aprobó ayer y que ahora se encamina al Senado.
El acuerdo reparte las responsabilidades económicas con nitidez. El Estado mantendrá las obligaciones derivadas de decisiones tomadas cuando tenía la competencia —incluidas revisiones de tarifas ya comprometidas—, mientras que la Xunta asumirá “todas las obligaciones con repercusiones económicas y financieras” que surjan de modificaciones que ella misma promueva tras el traspaso. Cualquier incremento de gasto respecto a lo ya previsto deberá ser asumido íntegramente por la comunidad autónoma.
Para Sumar, el contenido económico es tan importante como el político. Fuentes del grupo parlamentario señalan que la transferencia de la titularidad permitirá a Galicia tener herramientas reales para intervenir sobre los peajes, uno de los puntos que Sumar y BNG han defendido con más vehemencia.
El pacto por la AP-9 evidencia que Sumar puede pivotar su agenda territorial sin que la coalición con el PSOE se resienta, siempre que el coste económico esté delimitado.
La dimensión territorial de Sumar en Galicia
La votación tiene una lectura gallega que trasciende al conjunto de la formación. Galicia en Común, la confluente de Sumar en el territorio, ha hecho de la transferencia de la AP-9 una bandera constante. El respaldo unánime del grupo —31 diputados en la Cámara baja, de los cuales al menos dos corresponden a la confluente gallega— refuerza la idea de que las demandas territoriales no son solo patrimonio de fuerzas como el BNG, sino que Sumar también las incorpora como propias.
La misma fuente parlamentaria admite que, en términos internos, la posición de Galicia en Común dentro del ecosistema de Sumar sale fortalecida. “No es solo un gesto simbólico; demuestra que el grupo escucha y traduce en votos las demandas de sus confluentes”, explica. Aunque matiza que la reclamación de una AP-9 libre de peajes —compartida con BNG— es “una aspiración de largo recorrido” que requerirá “negociaciones muy complejas con el PSOE”.
La dinámica de coalición
El voto de ayer refleja uno de esos momentos en que la coordenada PSOE-Sumar se alinea sin fricciones. El respaldo socialista a la transferencia, después de haber esquivado inicialmente la cesión de la titularidad, facilita la operación. Pero bajo la superficie de este acuerdo late un debate de fondo: hasta dónde está dispuesto el PSOE a ceder en la gratuidad de las infraestructuras viarias y cuánta presión puede ejercer Sumar sin tensar la coalición.
En la bancada de Sumar admiten que el verdadero pulso llegará más adelante, cuando se negocie en la comisión bilateral el régimen económico concreto y, sobre todo, cuando se plantee alguna medida que reduzca o elimine los peajes. El texto aprobado deja en manos de la Xunta la potestad para “el establecimiento, actualización y supresión de las tarifas y peajes”. Eso significa que, una vez materializada la transferencia, cualquier gobierno autonómico podría avanzar hacia la gratuidad, pero asumiendo el coste financiero que conllevaría.
El dato clave es que solo PP y Vox se opusieron, lo que indica un consenso amplio. Sin embargo, la abstención o el voto en contra de otras formaciones de izquierda como ERC o EH Bildu —que apoyan habitualmente al Gobierno— no se produjo, lo que refuerza la solidez parlamentaria del acuerdo. La proyección inmediata pasa por el Senado y, después, por la constitución de la comisión Mixta de Transferencia, que deberá concretar antes de que acabe el año los términos del traspaso.
Mientras tanto, la autopista sigue generando peajes. La reivindicación de una AP-9 gallega y gratuita no se apaga con el voto de ayer, sino que se reconfigura como un horizonte político para el que Sumar, BNG y el PSOE tendrán que encontrar nuevas fórmulas de encaje.
Ficha del Caso
- El caso: El Congreso aprueba la transferencia de la titularidad y la gestión de la autopista AP-9 a la Xunta de Galicia, mediante un pacto entre PSOE, Sumar y BNG que PP y Vox rechazaron.
- Datos importantes: Votación en el pleno del Congreso el jueves 25 de junio de 2026. La ley aún debe superar el Senado y una comisión bilateral. El texto distingue las obligaciones económicas previas (Estado) de las futuras (Xunta). Sumar cuenta con 31 escaños, de los que al menos dos corresponden a Galicia en Común.
- Resumen: Sumar avanza en su agenda territorial gallega y refuerza a su confluente autonómica, mientras el PSOE acepta la cesión de titularidad. El debate sobre la gratuidad de los peajes queda como asignatura pendiente de la coalición.

