La AICA confirma que casi el 90% de la cosecha de aceite de oliva está vendida, pero el sector lamenta precios de ruina y no descarta protestas. Los últimos datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios reflejan que la producción se ha liquidado casi por completo y el malestar regresa al olivar.
Qué dicen los datos de la AICA sobre la cosecha vendida
Según los últimos datos de la AICA (Agencia de Información y Control Alimentarios, el organismo público que supervisa la cadena alimentaria), la producción de aceite de oliva se ha liquidado casi por completo. El porcentaje vendido roza el 90%, una cifra que en otras campañas habría sido motivo de alivio, pero que este año convive con un malestar creciente.
El ritmo de salida no ha servido para sostener los precios en origen, es decir, el precio que cobra el productor en la primera venta. Las organizaciones agrarias denuncian que la venta se está cerrando a precios de ruina, por debajo de lo que cuesta producir el aceite. El aviso llega cuando el grueso de la cosecha ya está en manos de la industria y de la distribución, sin margen para negociar mejores condiciones.
Los datos de la AICA se limitan a confirmar el nivel de comercialización y no entran aún a valorar si esos precios son suficientes. Sin embargo, el sector los interpreta como la prueba de que no hay problema de demanda: hay mercado, hay comprador, y aun así el agricultor no cubre costes.
Por qué el sector habla de precios de ruina y qué reclama
El malestar se apoya en un desequilibrio que el sector olivarero lleva tiempo denunciando. Los costes de producción no han bajado al mismo ritmo que los precios en origen, y la cosecha, una vez vendida, deja más deudas que ingresos en muchas explotaciones.
Entre las razones del descontento que repiten las organizaciones agrarias están:
- La venta de casi toda la producción a precios de ruina, pese a existir demanda.
- La falta de mecanismos de control que garanticen que el precio cubre el coste de producción.
- El temor a que el otoño arranque sin una revisión de los márgenes en la cadena.
Por eso no descartan un otoño caliente en el campo. Aunque no hay todavía una convocatoria formal con fecha cerrada, el aviso está sobre la mesa: si la situación no cambia, la protesta volverá a las carreteras de las comarcas olivareras.
La cosecha se ha vendido casi entera y aun así no hay rentabilidad: el problema no es de salida, sino del precio al que se cierra cada operación.
El impacto en las comarcas olivareras y el aviso de un otoño caliente
En las zonas rurales donde el olivar es el primer motor económico, hablar de precios de ruina no es una cuestión contable: es la diferencia entre mantener o cerrar una explotación familiar. El aceite de oliva sostiene empleo, cooperativas y servicios básicos en cientos de municipios, sobre todo en el sur peninsular.
La amenaza de movilizaciones no es nueva, pero llega tras una campaña de comercialización muy rápida. El hecho de que se haya vendido casi todo antes de que acabe el año agrícola demuestra que la demanda existe; lo que se discute es el reparto del valor a lo largo de la cadena.
Las organizaciones agrarias insisten en que, sin una intervención clara sobre los precios en origen, el otoño puede repetir la estampa de tractores en las carreteras. De momento, la AICA se ciñe a los datos y el Ministerio de Agricultura no ha anunciado medidas concretas para esta campaña.
El sector vende, y eso es lo que hace aún más frustrante la queja. La cosecha no se ha quedado sin comprador; se ha quedado sin precio. Esa es la contradicción que alimenta el descontento en el olivar español.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: La AICA confirma que casi el 90% de la cosecha de aceite de oliva ya está vendida, según sus últimos datos.
- 👥 A quién afecta: A los productores de aceite, cooperativas y municipios rurales que dependen del olivar.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Un otoño caliente de protestas si los precios en origen siguen por debajo del coste de producción.

