La formación de la Princesa Leonor: academia militar y universidad hacia la corona

El itinerario castrense —Tierra, Armada y Ejército del Aire— ya está cerrado y deja paso al grado universitario. Zarzuela completa así un recorrido formativo diseñado para quien está llamada a ser jefa del Estado.

La formación de la Princesa Leonor avanza hacia una nueva etapa. Cerrados los tres años de instrucción castrense, la heredera encara el grado universitario que La Zarzuela considera el tramo final de su preparación como futura jefa del Estado. El esquema no responde a la improvisación: cada etapa se diseñó con años de antelación y con una lógica precisa.

El punto de partida es jurídico. El artículo 57 de la Constitución, recogido en el texto consolidado del BOE, fija el orden de sucesión y representación de la Corona. La catedrática de Historia de la Universidad CEU San Pablo, Cristina Barreiro, recuerda que la preferencia del varón sobre la mujer en el mismo grado procede de una tradición ya presente en las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, y que modificarla exigiría abrir un proceso constituyente.

Del Palacio de La Zarzuela al grado en Ciencias Políticas

Leonor de Todos los Santos nació el 31 de octubre de 2005 en la clínica Ruber de Madrid. Ese año vinieron al mundo en España 466.371 niños. Solo una estaba destinada a reinar. La anécdota, repetida en cada aniversario, resume el carácter excepcional de una biografía construida sobre un guion institucional.

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Los nombres también fueron una decisión de Estado. Barreiro subraya que los Reyes optaron por denominaciones con arraigo —Leonor de Todos los Santos y Sofía, en homenaje a la Reina emérita— y sitúa el origen del título de Princesa de Asturias en el siglo XIV, cuando Juan I de Castilla lo concedió a su primogénito Enrique en recuerdo del inicio de la Reconquista.

La biógrafa Ana Polo, autora de ‘La Reina’, detalla que doña Leonor acudió a una guardería en el Palacio de La Zarzuela junto a hijos de trabajadores y escoltas, a diferencia de su padre, educado inicialmente en palacio. Su escolarización combinó idiomas —inglés, francés y un reciente interés por el griego— con el bachillerato internacional en el UWC Atlantic College de Gales, la ruta que llevó a Felipe VI al Lakefield College School de Canadá.

El ejército enseña disciplina, cabeza fría y liderazgo; la universidad aporta las herramientas de análisis. Ninguna de las dos cosas basta por separado para reinar.

Polo plantea incluso replicar el modelo que en su día aplicó Carmen Iglesias, presidenta de la Real Academia de la Historia, que instruyó al actual monarca durante tres años en historia de España y de Europa desde el Renacimiento.

Tres escalones castrenses antes de pisar la universidad

El itinerario militar se articuló en tres fases: el Ejército de Tierra, la Armada a bordo del Juan Sebastián Elcano y el Ejército del Aire y del Espacio. La biógrafa remarca que el ejército enseña disciplina, cabeza fría, capacidad de liderazgo, y un espíritu de sacrificio que la universidad convencional no da al futuro mando supremo de las Fuerzas Armadas. El plan de tres años se diseñó en tiempos de don Juan de Borbón.

El siguiente destino es el aula. La Princesa ha optado por el grado de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III, una elección en sintonía con otras herederas europeas, como Elisabeth de Bélgica en Oxford y Amalia de los Países Bajos. La disciplina aporta derecho constitucional y sociología electoral, herramientas que encajan con el papel arbitral y moderador que la Corona ejerce en escenarios parlamentarios complejos.

La infanta Sofía, segunda en la línea de sucesión, ha seguido un camino distinto, con mayor libertad académica: sus estudios en Lisboa y su continuidad en Francia la han eximido de la formación castrense.

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Leonor futura reina

Nadie nace sabiendo reinar: el protocolo como asignatura

La representación pública también se entrena. Marina Fernández, directora de comunicación de la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos, sostiene que nadie nace sabiendo ejercer y que el proceso para adquirir esos conocimientos es largo. Ante cada acto oficial, el equipo de protocolo de la Casa Real prepara un dossier a medida. Los discursos se consensúan y reciben el refrendo del Gobierno, aunque la cadencia y el tono pertenecen a la personalidad de la heredera.

La preparación se mide en situaciones límite. La templanza de Felipe VI en Paiporta tras las inundaciones de Valencia, en noviembre de 2024, se cita como ejemplo del dominio emocional que solo otorga una formación pública profunda. Angie Calero, autora de ‘Leonor de Borbón Ortiz’, sitúa el punto de inflexión institucional a los doce años, con la imposición del Toisón de Oro, y añade el contacto con los galardonados de los Premios Princesa de Asturias como escuela práctica de Estado.

Hay un dato que ordena todo lo demás. La asignación de la Casa del Rey se mantiene en 8.431.150 euros, según las cuentas que la institución publica en su web oficial, y la heredera no percibe salario público hasta que asuma una agenda a dedicación plena. La privacidad sigue siendo el flanco más delicado: dentro del recinto palaciego se mantiene el veto a perfiles públicos en redes por razones de seguridad.

El marco dinástico apenas ofrece alternativas. Barreiro recuerda que la pérdida de derechos solo cabría por una renuncia formal, motivada por enfermedad o por contraer matrimonio sin el aval previo del Rey y de las Cortes Generales, en la estela de lo ocurrido con Eduardo VIII en 1936. No existe una salida discreta, solo un deber asumido.

Queda por delante la etapa universitaria, el último tramo de un recorrido que no se cierra con un título. Cada aparición añade capas a un perfil que todavía debe demostrar tablas propias, y el calendario institucional seguirá midiendo su temple. Siguen sonando, de fondo, las palabras que pronunció al jurar la Constitución: ‘Les pido que confíen en mí’.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La formación de la heredera combina los tres años de academias militares con el grado universitario, un itinerario avalado por el artículo 57 de la Constitución.
  • El detalle de protocolo: Los discursos de la Princesa se consensúan y reciben el refrendo del Gobierno; ante cada acto, la Casa Real prepara un dossier específico.
  • Próximos pasos: Los Premios Princesa de Asturias y los actos del 12 de octubre figuran como próximas citas de relieve en la agenda de la Corona.