El aeropuerto de Vigo acogió este jueves un simulacro de atentado terrorista con explosivos y toma de rehenes. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) coordinó el ejercicio, que puso a prueba los protocolos de seguridad de todas las administraciones y cuerpos implicados en la protección del recinto. La práctica, de una complejidad sin precedentes en la terminal viguesa, simuló el ataque de varios supuestos terroristas que abandonaron un coche cargado de explosivos en la zona pública, accedieron al interior y secuestraron a varios pasajeros que esperaban su equipaje. A partir de ese instante, se activó el plan de emergencia y se desplegó un amplio operativo que incluyó desde la negociación con los ficticios secuestradores hasta la liberación de los rehenes y la detención de los atacantes, todo ello sin incidentes reales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un simulacro de atentado con explosivos y rehenes se ha llevado a cabo en el aeropuerto de Vigo para probar los protocolos de seguridad.
- ¿Quién está detrás? La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) coordinó a PolicÃa Nacional, Guardia Civil, Aena, ENAIRE y la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra.
- ¿Qué impacto tiene? Permite evaluar la coordinación interinstitucional y detectar áreas de mejora en la respuesta ante emergencias en la infraestructura aeroportuaria gallega.
Un simulacro de máxima complejidad en Peinador
El ejercicio se desarrolló a lo largo de varias horas. Todo comenzó cuando los supuestos terroristas llegaron al aparcamiento exterior y dejaron un vehÃculo con artefactos explosivos, una amenaza que obligó a la activación inmediata del plan de contingencia de Aena, el gestor aeroportuario. Poco después, los atacantes irrumpieron en la sala de recogida de equipajes y tomaron como rehenes a un grupo de pasajeros, lo que desencadenó la movilización completa de las fuerzas de seguridad. La Subdelegación del Gobierno asumió la coordinación del operativo mientras se desplegaban los efectivos de la PolicÃa Nacional y la Guardia Civil, apoyados por personal del Ejército del Aire y de la propia Agencia Estatal de Seguridad Aérea.
El guión del simulacro incluyó una fase de negociación, uno de los momentos más sensibles en este tipo de crisis. Los equipos habilitados para ello mantuvieron un intercambio simulado con los secuestradores, lo que permitió prolongar el supuesto conflicto y comprobar la resistencia de los protocolos. La práctica contempló también medidas de protección para el resto de usuarios del aeropuerto, que fueron confinados en zonas seguras al margen del área de operaciones simuladas. Finalmente, los rehenes fueron liberados y los supuestos terroristas detenidos, dando por concluida la intervención según los estándares previstos.
Estos ejercicios forman parte del programa periódico de formación y evaluación que la Aesa impulsa en todos los aeropuertos de la red de Aena. El objetivo, según los responsables del organismo, no es otro que garantizar que cada administración conozca con exactitud su función en caso de una amenaza real y que se reduzcan al mÃnimo los tiempos de respuesta. Los protocolos de seguridad aeroportuaria están sujetos a revisión constante, y cada simulacro arroja conclusiones que pueden traducirse en ajustes normativos o de procedimiento.
Vigo se suma a una larga lista de aeropuertos que han puesto a prueba sus planes de emergencia, y la coordinación entre la Administración Central y los cuerpos de seguridad resulta clave para mantener la confianza en el transporte aéreo.
Coordinación interinstitucional y mejora continua
En el dispositivo participaron todas las entidades con responsabilidad en la seguridad de las infraestructuras crÃticas. El Ministerio del Interior aportó la dirección estratégica a través de la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, mientras que la PolicÃa Nacional y la Guardia Civil asumieron las tareas operativas sobre el terreno. Enaire, el gestor de la navegación aérea, también estuvo presente para evaluar la afectación sobre el tráfico aéreo en un hipotético cierre parcial de la terminal. Aunque el simulacro no llegó a interrumpir la actividad real del aeropuerto, los técnicos monitorizaron los tiempos de actuación y la fluidez con que se transmitieron las órdenes entre los distintos puestos de mando.
La práctica permitió, además, comprobar la capacidad del personal del propio aeropuerto para activar los protocolos internos antes de la llegada de los efectivos externos. Esa primera respuesta, que va desde el aviso a los cuerpos de seguridad hasta la evacuación preventiva de las zonas afectadas, es clave para minimizar el impacto de una emergencia. Los simulacros de esta naturaleza son obligatorios según la normativa europea y estatal de seguridad aérea, y se realizan de manera periódica sin previo aviso para los empleados. De hecho, muchos de los trabajadores que participaron en el ejercicio de Vigo desconocÃan de antemano que se trataba de un simulacro, lo que añade un componente de realismo a las evaluaciones.
El Laboratorio Gallego
El aeropuerto de Vigo, conocido como Peinador, es uno de los tres aeropuertos gallegos —junto con A Coruña y Santiago de Compostela— que forman parte de la red gestionada por Aena. Su ubicación estratégica, como puerta de entrada a la Euroregión Galicia-Norte de Portugal y punto de conexión para la industria aeronáutica y del automóvil, convierte su seguridad en un asunto que trasciende lo local. El simulacro del jueves no es solo una prueba técnica; es un termómetro de la capacidad de respuesta institucional en un territorio que depende en gran medida del transporte aéreo. El gobierno central, a través de la Subdelegación y los cuerpos de seguridad del Estado, demostró que los engranajes de la seguridad aeroportuaria funcionan en Galicia al mismo nivel que en los grandes hubs peninsulares.
El contexto polÃtico gallego apenas se inmiscuyó en el desarrollo del ejercicio, que fue eminentemente técnico y coordinado por organismos de ámbito estatal. Sin embargo, la presencia de la Administración periférica —la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, dependiente del Ejecutivo central— recuerda que la seguridad pública en Galicia se gestiona en un marco de colaboración entre administraciones. La Xunta de Galicia, aunque no figuró directamente en el operativo, mantiene competencias en protección civil y emergencias, y su sintonÃa con los planes estatales es un hecho consolidado. Este tipo de simulacros refuerzan la imagen de una Galicia que, sin alharacas, se alinea con los estándares nacionales de seguridad.
La proyección de este tipo de prácticas apunta a la consolidación de los protocolos conjuntos en todos los aeropuertos de la red, un objetivo compartido por Aena y la Aesa. Para Vigo, el reto es mantener la tensión operativa sin descuidar la rutina diaria de una terminal que, en 2025, movió cerca de 1,2 millones de pasajeros. El simulacro, aunque incruento, sirve para que los responsables polÃticos y los técnicos tomen nota: la seguridad absoluta no existe, pero la preparación minuciosa puede mitigar el impacto de lo inesperado.
Ficha del Caso
- El caso: Simulacro de atentado terrorista con explosivos y rehenes en el aeropuerto de Vigo, realizado el 25 de junio de 2026 para evaluar la respuesta institucional y la coordinación entre administraciones.
- Datos importantes: Organizado por Aesa; participaron PolicÃa Nacional, Guardia Civil, Aena, ENAIRE, Subdelegación del Gobierno y Ejército del Aire. El ejercicio incluyó negociación con ficticios secuestradores y finalizó con la liberación de rehenes y detención de atacantes.
- Resumen: Galicia, a través de su aeropuerto más dinámico para la conexión con Portugal y el Atlántico, demuestra que los protocolos de seguridad aeroportuaria están tan engrasados como en cualquier otro punto del Estado, y que la coordinación entre el Gobierno central y los cuerpos de seguridad funciona.

