Juanma Moreno ha defendido este lunes en el Parlamento de Andalucía su programa de gobierno y ha pedido a los grupos políticos una investidura que evite la repetición electoral en octubre. La sesión, celebrada en Sevilla, ha estado marcada por la advertencia del presidente en funciones de que el bloqueo no es una alternativa y que los andaluces merecen estabilidad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Juanma Moreno ha presentado su programa y ha solicitado el apoyo necesario para ser investido presidente, sin el cual se iría a nuevas elecciones en octubre.
- ¿Dónde y quién? En el Parlamento de Sevilla, con la oposición de Vox, que ha anticipado su voto en contra, y la abstención del resto de grupos.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Si no se logran los dos votos que faltan este martes o las abstenciones del jueves, Andalucía afrontaría un nuevo proceso electoral con costes y desgaste institucional.
Un discurso lleno de guiños a Vox que esquiva la prioridad nacional
Durante casi hora y media, Moreno ha desgranado propuestas que buscaban tender la mano a Vox. Ha reclamado ralentizar el pacto verde europeo, ha anunciado nuevas reducciones fiscales y ha prometido un impulso decidido a la vivienda. Sin embargo, ha evitado cualquier mención a la inmigración y a la llamada prioridad nacional que los de Santiago Abascal consideran irrenunciable.
El presidente en funciones ha recordado que el PP tiene una mayoría solvente, pero no la absoluta. «Nos hacen falta dos escaños, esa es la realidad y cerrar los ojos a la realidad sería un error», ha subrayado, apuntando a Vox como la única formación que ha mostrado interés en sentarse a negociar. A pesar de los gestos, el portavoz de Vox, Manuel Gavira, ya ha reiterado que no apoyarán una investidura que no incluya sus exigencias en materia migratoria.
Moreno ha citado al Papa León XIV para defender un «humanismo» que, en su opinión, debe presidir la acción de gobierno. También ha cargado contra el Ejecutivo central, al que ha acusado de un «maltrato injustificado» a Andalucía en inversiones y en la gestión de la huelga sanitaria que se mantiene desde enero. No obstante, ha pedido a la oposición que «renuncie voluntaria y unilateralmente al diálogo» y contribuya a mejorar la vida de los andaluces.
La presión de los plazos: el martes decisivo y la sombra de las urnas
El calendario parlamentario no da tregua. Este martes, la sesión continuará con la votación definitiva en la que Moreno necesita al menos dos votos a favor que no tiene. Si no los consigue, se abrirá una segunda oportunidad el jueves, cuando le bastaría con abstenciones. De repetirse el bloqueo, la repetición electoral caería a finales de octubre, un escenario que el propio Moreno ha tildado de «irresponsable».
Moreno tiene 58 escaños, dos menos de la mayoría absoluta; sus guiños fiscales y el freno al pacto verde no han bastado para conseguir los dos votos que evitarían nuevas eleciónes.
Mientras, en la bancada socialista se respiraba un silencio calculado. El PSOE andaluz, según fuentes parlamentarias, mantiene su abstención sin ofrecer alternativa, a la espera de que el desgaste recaiga sobre el PP y Vox. El tiempo corre y la presión crece en una Sevilla que asiste a una de las investiduras más inciertas de la última década.
La Lectura Andaluza
La investidura de Moreno no es solo una cuestión de aritmética parlamentaria: tiene consecuencias directas sobre la vida cotidiana en Andalucía. Un gobierno en funciones ve limitada su capacidad de aprobar nuevas leyes, de ejecutar inversiones de calado y de planificar políticas que afectan a la sanidad, la educación o la dependencia. En un contexto en el que la comunidad lucha por consolidar su crecimiento económico y reducir el paro —el segundo más alto de España—, la parálisis institucional frena proyectos estratégicos y genera una desconfianza que se traslada al consumo y a la inversión privada.
El precedente más cercano data de 2022, cuando unas negociaciones maratonianas entre PP, Ciudadanos y Vox dieron lugar a la actual coalición. Aquella vez el acuerdo llegó. Hoy, la relación entre Moreno y Abascal está mucho más deteriorada. Lo que entonces era un encaje de programas se ha convertido en una línea roja sobre la inmigración que, por ahora, separa de forma irreconciliable al bloque de la investidura. Quienes viven en Sevilla, pero también en Granada o en Almería, saben que cada día sin presupuestos significa una ayuda social pendiente o una obra pública que no arranca.
Los próximos días son determinantes. Si el martes no se consiguen los apoyos y el jueves tampoco se recogen abstenciones, Andalucía se verá abocada a unas terceras elecciones en menos de ocho años. La pelota está en el tejado de un Vox que, de momento, insiste en que no habrá investidura sin abordar la inmigración. La historia reciente demuestra que, cuando las urnas vuelven a hablar, los andaluces castigan la inestabilidad. Moreno lo sabe y por eso ha elegido este lunes la vía de la responsabilidad compartida.
