Nunca más sin ideas: 13 recetas con garbanzos de bote rápidas, fáciles y económicas

Enjuagar bien el garbanzo, no pedirle el sabor de uno seco y aprovechar la aquafaba son gestos que marcan la diferencia. Las propuestas frías y calientes resuelven comidas en menos de media hora.

Todos hemos abierto un bote de garbanzos a horas intempestivas y nos hemos quedado sin ideas. A mí me ha pasado más veces de las que admito: los escurro, los miro, y acaban en un triste salteado con ajo.

Este recopilatorio de recetas con garbanzos de bote cambia eso. Son rápidas, económicas y lo bastante variadas como para que el último bote de la despensa no se quede en el limbo. Ensaladas, untables, guisos y hamburguesas veganas salen adelante en pocos minutos con ingredientes que sueles tener en casa.

La clave no está solo en la receta, sino en unos cuantos gestos que marcan la diferencia entre un plato apañado y un plato que se repite. Os cuento los trucos y luego cuatro propuestas que resuelven desde una cena ligera hasta un guiso de cuchara, pasando por el hummus más fácil del mundo.

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El secreto del éxito

  • Enjuaga siempre los garbanzos: el líquido de gobierno aporta sal y almidón que pueden arruinar una ensalada o un hummus. Un enjuagado rápido bajo el grifo deja el grano limpio y con mejor textura.
  • No les pidas lo que no pueden dar: en guisos largos, el garbanzo de bote no coge el sabor de uno cocido desde remojado. Para recetas de cuchara, añádelo al final del sofrito y deja que se impregne solo lo justo.
  • Aprovecha la aquafaba: el líquido viscoso del bote sirve como sustituto del huevo en repostería vegana. Congélalo en cubitos si no lo usas ese día.

Lo bueno de este recopilatorio es que no necesitas una lista interminable para cada plato. Con la despensa básica de legumbres en conserva y un par de frescos, sales al paso. Aun así, he elegido cuatro propuestas con cantidades ajustadas a dos o cuatro personas para que te quede claro qué comprar.

Ingredientes

garbanzos de bote recetas

Estos son los ingredientes para dos de las recetas más versátiles: el hummus y la hamburguesa de garbanzos. En la ensalada y la pasta, las cantidades van integradas en el paso a paso para no enredar más.

Un bote de garbanzos bien enjuagado vale por diez recetas: la gracia no está en el ingrediente, sino en no tratarlo como un garbanzo seco.

Para el hummus (4 personas):

  • 400 g de garbanzos cocidos en conserva
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 60 g de semillas de sésamo tostado
  • 50 ml de agua
  • 1 diente de ajo
  • 5 g de sal
  • 30 ml de zumo de limón
  • 100 g de yogur natural

Para la hamburguesa (2 personas):

  • 200 g de garbanzos cocidos en conserva
  • Media cebolla blanca
  • 2 cucharadas de semillas de sésamo
  • 10 g de comino molido
  • 10 g de pimentón ahumado
  • 15 g de orégano seco o fresco
  • Sal y pimienta al gusto
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, más un poco para la sartén

Paso a paso

El primer paso del hummus es el más importante: lavar bien los garbanzos para retirar el líquido de la conserva. Después, se escurren y van al vaso de un robot de cocina junto al ajo pelado (sin germen si lo quieres suave), el sésamo, el comino, la sal, el zumo de limón y el agua. Se tritura hasta obtener una masa semihomogénea antes de incorporar el aceite. Luego se sigue triturando unos minutos más; la textura cremosa llega al añadir un poco de yogur natural, un truco que usan muchos restaurantes libaneses. Ajusta el espesor con más agua o aceite y sirve con pimentón dulce por encima.

Para la hamburguesa, se procesan los garbanzos con la cebolla, las semillas de sésamo, los condimentos y el aceite. Con dos o tres minutos basta: no queremos un puré homogéneo. Si la mezcla queda húmeda, se suma un par de cucharadas de harina. Se forman dos medallones y se cocinan en una sartén a fuego medio-bajo, tres minutos por cada lado, hasta dorar. Van dentro de pan con tomate y lechuga, y listo.

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Cuando apetece algo frío, la ensalada de garbanzos con tomate cherry, rabanitos, cebolla morada, apio y ventresca de atún es imbatible. La vinagreta lleva mostaza de Dijon, vinagre de vino blanco, miel, aceite y tomillo fresco. Se mezcla todo en una ensaladera y se aliña en el momento de servir. Los garbanzos aguantan la textura y absorben el aliño sin deshacerse.

Para cuchara, la pasta con garbanzos es el guiso exprés: dorar tres ajos enteros en aceite, añadir tomate concentrado con romero y un poco de sal, remover un minuto, aplastar los ajos y sumar los garbanzos. Se cubre con agua o caldo, se lleva a ebullición y se añade la pasta corta. Cocer a fuego suave hasta que la pasta esté hecha y el caldo haya reducido. Se sirve con cayena o romero seco.

Si buscas un guiso más contundente, el potaje se puede hacer con garbanzos de bote añadiéndolos al final del sofrito de cebolleta, ajo, pimentón y tomate. Eso reduce los tiempos de la receta tradicional de 60-90 minutos a apenas 15 minutos de chup-chup.

Variaciones y maridaje

El vino joven y ligeramente afrutado, como un tempranillo sin madera, va bien con estos platos porque no tapa el sabor de la legumbre. Si prefieres cerveza, una rubia ligera funciona con la ensalada y el hummus. Para ahorrar tiempo, la versión exprés del hummus se resuelve con garbanzos escurridos y un chorro de limón; sin pasarse triturando.

Las sobras de hummus aguantan tres días en la nevera en un táper cerrado, con una capa fina de aceite por encima. Los medallones de hamburguesa se congelan crudos entre papeles vegetales y se cocinan sin descongelar a fuego medio. La ensalada con ventresca es mejor consumirla recién aliñada, pero los garbanzos escurridos pueden quedarse en un frasco con la vinagreta aparte hasta dos días.