Mónica García niega la crisis sanitaria en Ceuta tras atender a 5.800 migrantes y recibe abucheos

La ministra de Sanidad admite riesgo para la salud pública por el hacinamiento, pero descarta el colapso asistencial. Vox y el PP exigen dimisiones y un plan de emergencia para la ciudad autónoma.

Mónica García niega que exista una crisis sanitaria en Ceuta tras atender a 5.800 migrantes en quince días. La ministra de Sanidad visitó la ciudad autónoma y fue recibida con gritos de ‘dimisión’ y ‘sinvergüenza’ en plena ofensiva de Vox y del PP contra el Gobierno.

La titular de Sanidad se reunió con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno y la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) antes de comparecer ante los medios. Su mensaje central fue que el hospital se encuentra a la mitad de su ocupación y que, por tanto, no cabe hablar de colapso asistencial.

La ofensiva de Vox: exigencia de dimisión y denuncia de colapso

Vox ha situado la crisis ceutí en el centro de su oposición al Gobierno. Para el partido, las cifras de la ministra no reflejan la presión real que soportan los centros de salud y la atención primaria de la ciudad autónoma. La dirección de Vox exige la dimisión de Mónica García y considera que el Ejecutivo minimiza el impacto de la inmigración ilegal sobre los servicios públicos.

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El argumentario de Vox se apoya en un dato central: el riesgo sanitario asociado al hacinamiento lo reconoce la propia ministra, pero sin extraer consecuencias políticas. La formación insiste en que negar el colapso no equivale a resolver la saturación de urgencias ni las condiciones de salubridad de los migrantes. En su lectura, el Gobierno ha improvisado una respuesta asistencial tardía mientras traslada la responsabilidad a la ciudad autónoma.

Qué dicen las cifras de la ministra y qué pasó en la calle

La ministra cifró en 5.800 los migrantes atendidos en los últimos quince días: 3.500 en atención primaria y 2.300 en el hospital. Aseguró que la presión ha bajado un 70 % desde el pico inicial, con una media de 300 personas atendidas al día, y que este sábado fueron 193. En el hospital hay 101 pacientes ingresados, 28 de ellos migrantes, la mayoría con patologías leves.

La ministra reconoce el riesgo de hacinamiento, pero niega el colapso; en la calle, sin embargo, la percepción ciudadana es de abandono.

García detalló que el hospital ha pasado de 175 a 212 camas y que la situación permanece en el nivel 1 de la Guía para la Elaboración de Planes de Catástrofes del INGESA. También confirmó dos casos de tuberculosis, algunos mantoux positivos y 18 casos de gastroenteritis. La ministra defendió que asociar inmigración con enfermedad es ‘injusto’ y ‘xenófobo’, aunque admitió que los migrantes pueden enfermar por las condiciones de insalubridad.

Los abucheos a la ministra se escucharon durante su recorrido por la ciudad. ‘¡Sinvergüenza, basura, dimisión, habéis abandonado al pueblo!’, le gritaron varios vecinos, según se recoge en las imágenes difundidas durante la jornada. La protesta se produce en plena ofensiva del PP, que comparte con Vox la exigencia de un plan urgente para Ceuta.

La batalla por el relato sanitario y el pulso con el Gobierno

La visita de la ministra se convierte así en un nuevo capítulo de la disputa por el relato en torno a la presión migratoria. El precedente de Canarias pesa: cada pico de llegadas derivó en un debate sostenido sobre la saturación de los servicios públicos y la viabilidad de las infraestructuras sanitarias periféricas. En Ceuta, la escala es menor, pero la sensibilidad es mayor.

El Gobierno defiende los datos de ocupación hospitalaria como prueba de que no hay colapso. La lectura de Vox es distinta: para la formación, el colapso no se mide solo en camas, sino también en la capacidad de las calles, los centros de salud y la convivencia. Ese desajuste de marcos marcó la jornada y fortalece la ofensiva de la oposición a las puertas del nuevo curso político.

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La ministra se comprometió a reforzar el control epidemiológico con un equipo técnico desplazado desde Madrid y reclamó al Gobierno de Ceuta más espacios seguros para albergar a los migrantes. La presión política, sin embargo, no cede. Vox y el PP han encontrado en la crisis ceutí un flanco por el que responsabilizar al Ejecutivo de la degradación de los servicios públicos esenciales.