EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Consejo de Ministros ha revisado al alza el crecimiento previsto para 2026, hasta el 2,6% del PIB, y estima que el paro bajará al 8,5% en 2029. El nuevo cuadro macroeconómico mejora cuatro décimas la anterior previsión.
- ¿Quién está detrás? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, han defendido las nuevas cifras como un aval de la gestión económica del Ejecutivo de coalición.
- ¿Qué impacto tiene? Las previsiones servirán de base para elaborar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y refuerzan el relato socialista de que la economía española crece por encima de la media europea, desmontando los argumentos de la oposición.
El Gobierno ha actualizado este lunes su cuadro macroeconómico con una revisión al alza: el crecimiento del PIB español en 2026 se situará en el 2,6%, cuatro décimas más de lo estimado anteriormente. Así lo ha anunciado la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde también se ha confirmado que la inflación de junio se mantiene en el 3,2% y que la previsión de paro a largo plazo baja al 8,5% para el ejercicio 2029.
Unas previsiones que blindan la senda fiscal del Gobierno
El cuadro macroeconómico, aprobado en la reunión del Gabinete, sitúa el crecimiento en 2026 cinco décimas por encima de la media de la zona euro y confirma el diferencial favorable que España arrastra desde la salida de la pandemia. Montero ha subrayado que “la economía española mantiene un ritmo sólido, impulsada por el consumo interno, la inversión pública y el dinamismo del sector exterior”. Las nuevas cifras sirven de base para elaborar los Presupuestos Generales del Estado de 2027, una tarea legislativa que se anticipa compleja pero que el Gobierno afronta con un aval estadístico difícil de refutar.
La tasa de paro, estimada ahora en el 8,5% para 2029, representaría el nivel más bajo desde 2008. La reducción progresiva que dibuja el Ejecutivo apuntala el argumentario socialista de que la reforma laboral de 2022 y las políticas activas de empleo están funcionando. En paralelo, la inflación de junio, clavada en el 3,2%, se mantiene dentro de la banda prevista y el Gobierno confía en que ceda en la segunda mitad del año gracias a la moderación de los precios energéticos.
La inflación resiste y el Gobierno mantiene el pulso
El IPC de junio repite la cifra de mayo, pero la lectura que hace Moncloa es distinta a la de la oposición: mientras el PP insiste en que la carestía se cronifica, el equipo económico socialista destaca que la inflación subyacente —que descuenta energía y alimentos frescos— ha bajado dos décimas respecto al mes anterior. “Seguimos protegiendo a las rentas medias y bajas con medidas selectivas”, ha recordado la vicepresidenta, en referencia al nuevo paquete anticrisis que también ha recibido luz verde en el mismo Consejo.
Ese paquete, que prorroga la rebaja del IVA de los alimentos básicos y refuerza las ayudas al transporte público, busca precisamente contrarrestar la percepción de que los precios no dan tregua. La combinación de crecimiento y contención inflacionista ofrece al Ejecutivo un doble blindaje frente a las exigencias de la oposición de recortar gasto público.
El Gobierno socialista blinda su relato económico con datos que superan las expectativas y dejan a la oposición sin margen para el catastrofismo.
El Eje del Poder Socialista
Ferraz acoge las cifras con satisfacción contenida. Fuentes de la dirección federal consultadas por Moncloa.com reconocen que la mejora del cuadro macroeconómico “refuerza nuestra legitimidad para pedir un esfuerzo a los socios parlamentarios” de cara a la negociación presupuestaria. El PSOE quiere que los Presupuestos se conviertan en el último gran pacto de la legislatura, y para lograrlo necesita que los números avalen una senda expansiva sin que Bruselas ponga objeciones.
En clave territorial, los datos del Gobierno central llegan en un momento en que varios presidentes autonómicos socialistas —Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, Adrián Barbón en Asturias o María Chivite en Navarra— están cerrando sus propios presupuestos para 2027. La previsión de mayor crecimiento y menor paro les facilita elaborar unas cuentas autonómicas con más margen de gasto social. La renta garantizada, las plazas de educación infantil o la dependencia son partidas que pueden consolidarse sin tensiones de déficit gracias al colchón macroeconómico.
Enfrente, el PP se aferra a la inflación agregada y al déficit público, pero el contraste con las previsiones de organismos internacionales debilita su posición. La Comisión Europea revisó al alza sus proyecciones para España hace apenas un mes, y el FMI ha situado al país como la gran economía avanzada que más crece en 2026. El pulso entre el catastrofismo de la oposición y el optimismo gubernamental se dirime cada martes en la sesión de control, pero las tablas las marca cada vez más la evidencia estadística.
La foto que arroja este Consejo de Ministros, en definitiva, es la de un Ejecutivo que se siente respaldado por la marcha de la economía. La paradoja —discutida esta semana en varias reuniones internas— es que esa misma fortaleza alimenta a quienes, dentro del partido y de los socios de investidura, consideran que Sánchez podría convocar elecciones anticipadas sin que el coste de oportunidad le pase factura. Ferraz, sin embargo, insiste: el plan es agotar la legislatura y aprobar las cuentas de 2027.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: “La economía funciona y los datos nos avalan.” El PSOE quiere instalar la idea de que las políticas socialdemócratas producen resultados tangibles mientras la oposición se limita a profetizar recesiones que no llegan.
- Protagonista: María Jesús Montero (vicepresidenta primera y ministra de Hacienda).
- Próximo hito: Presentación del techo de gasto y de los objetivos de estabilidad presupuestaria en julio, paso previo a la elaboración del proyecto de Presupuestos de 2027.

