EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A la plantilla de la Policía Municipal, compuesta por unos 5.700 agentes.
- ¿Cuándo ocurre? La firma se ha pospuesto. Nueva mesa de negociación el miércoles 1 de julio a las 10.00 h en el CIFSE. Este martes 30 de junio, concentración en Cibeles.
- ¿Qué cambia hoy? El Ayuntamiento ha detenido la firma para intentar modificar el artículo sobre el cómputo de fines de semana, buscando un mayor respaldo sindical.
El descontento de una parte de los agentes de la Policía Municipal obligó al Ayuntamiento de Madrid a aplazar la firma del convenio colectivo prevista para hoy, 29 de junio.
Por qué el Ayuntamiento ha dado marcha atrás
La decisión fue comunicada ayer por la Dirección General de Recursos Humanos mediante un correo electrónico que desconvoca el acto de firma y convoca a las organizaciones sindicales a una nueva Mesa Sectorial el próximo miércoles 1 de julio, a las 10.00 horas, en el Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (CIFSE).
El preacuerdo, alcanzado la semana pasada tras meses de negociación, tropezó con la ratificación interna. Tres sindicatos —UPM, CPPM y CSIT-Pla— lo respaldaron, pero UGT, CCOO y CSIF lo rechazaron. El resultado más ajustado lo arrojó UGT, donde el 51% de los participantes votó en contra.
El artículo del cómputo de fines de semana que incendió la negociación
La principal fuente de malestar está en el artículo que regula el cómputo de los fines de semana trabajados. Hasta ahora, cuando un agente alcanzaba el mínimo para percibir el complemento de productividad, los fines de semana empezaban a contar inmediatamente. El nuevo texto, elevaba ese umbral y obligaba a realizar ocho jornadas adicionales antes de que esos servicios comenzaran a contabilizarse.
Los sindicatos favorables al acuerdo —CPPM, CSIT-Pla y UPM— trasladaron al Ayuntamiento la conveniencia de volver al sistema actual. José Francisco Horcajo, portavoz de CSIT-Pla, sostiene que la modificación podría elevar el respaldo de la plantilla “entre un 20% y un 30%” y afirma que “no se paraliza el acuerdo; simplemente se pospone la firma para introducir esa mejora”.
Sin embargo, CSIF, CCOO y APMU mantienen su rechazo y han convocado una concentración para este martes 30 de junio frente al Palacio de Cibeles, coincidiendo con la celebración del Pleno del Ayuntamiento. CSIF considera que la suspensión del acto demuestra que “las movilizaciones están teniendo repercusión”, aunque insiste en que continuará con las protestas hasta conocer el contenido definitivo.
Basta con retocar un artículo para que el acuerdo pase del rechazo a un respaldo mayoritario. Esa es la esperanza a la que se aferra el Ayuntamiento.
Un precedente que obliga a medir las fuerzas
No es la primera vez que los complementos por turnos y festivos generan tensión en la Policía Municipal. Durante la pasada legislatura, el equipo de gobierno ya modificó el sistema de incentivos vinculado a la productividad y aquel cambio desencadenó movilizaciones similares. Ahora, con un convenio más amplio sobre la mesa, el Ayuntamiento intenta afinar un texto que evite un nuevo enfrentamiento prolongado. La experiencia de 2021, cuando el consistorio tuvo que rectificar el sistema de nocturnidad, sirve de advertencia: un detalle técnico puede convertirse en un conflicto de semanas. En aquella ocasión, la intermediación política fue clave para desatascar el diálogo. Ahora, con un Pleno municipal mañana mismo, las presiones se intensifican.
Desde esta redacción observamos que la corrección propuesta resulta quirúrgica: se limita a devolver el cómputo de fines de semana a su estado anterior. Si la Mesa Sectorial del miércoles la aprueba, los sindicatos que agrupan más del 70 % de la representación —UPM, CPPM y CSIT-Pla— están dispuestos a firmar. Eso permitiría al alcalde José Luis Martínez-Almeida rubricar el acuerdo y dejar la protesta de mañana sin el combustible que busca. Sin embargo, el resultado de la mesa no está garantizado; la presión de los agentes en la calle podría inclinar la balanza hacia nuevas exigencias.
La concentración ante Cibeles servirá, por tanto, de termómetro real. Si la afluencia es elevada, el Consistorio podría verse forzado a abrir otras vías de diálogo. Por ahora, la pelota está en el tejado de los agentes y de sus representantes. Mientras tanto, los agentes que mañana se concentren en Cibeles esperan que su voz sea escuchada por un Ayuntamiento dividido entre la urgencia por firmar y el temor a una fractura mayor.

