NASA lanza una misión de rescate de 30 millones de dólares para salvar el telescopio Swift de caer a la Tierra

La agencia espacial contrata a Katalyst Space Technologies para elevar la órbita del observatorio antes de que caiga en octubre y pierda su capacidad de detectar explosiones gamma, clave para el James Webb. El éxito podría allanar el rescate del Hubble en los próximos años.

La NASA ha puesto en marcha una misión de rescate valorada en 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros) para evitar que el observatorio Swift, un telescopio clave en el estudio de las explosiones más violentas del universo, caiga de vuelta a la Tierra. El lanzamiento del robot autónomo Link, construido por la empresa Katalyst Space Technologies, está programado para este martes 30 de junio sobre el océano Pacífico.

El observatorio espacial, lanzado en 2004, ha ido perdiendo altitud debido a una actividad solar superior a la habitual. Si no se actúa ahora, el satélite podría entrar en la zona de no retorno en octubre de 2026, perdiéndose una herramienta irremplazable para la astronomía moderna.

Un robot con garras de Lego para elevar la órbita

La nave Link despegará desde un avión sobre el Pacífico, una solución que permite mayor flexibilidad que los lanzamientos tradicionales desde plataforma terrestre. Una vez en el espacio, la sonda se acercará al telescopio Swift y lo elevará a una órbita más estable. El vehículo cuenta con tres brazos y unas pinzas que la propia compañía compara con las manos de un muñeco de Lego.

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“Esta es la primera misión espacial robótica estadounidense que hace algo así”, declaró Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst. Link tardará alrededor de un mes en alcanzar al observatorio y otros dos meses en llevarlo a la altitud adecuada. El margen es estrecho: el telescopio orbita ahora a 360 kilómetros —el límite de seguridad está en 298 kilómetros— y se espera que toque fondo en octubre.

La misión de rescate del Swift no es un capricho: es la manera más sensata de preservar un activo científico que costaría miles de millones reemplazar.

Por qué Swift es irremplazable y cómo complementa al James Webb

El observatorio Swift fue diseñado para detectar estallidos de rayos gamma, las explosiones estelares más brillantes y violentas del cosmos. Actúa como un sistema de alerta temprana: cuando registra un evento, orienta al telescopio espacial James Webb para que lo estudie en detalle. Perder Swift significaría quedarse sin esa capacidad de detección rápida, complemento esencial para aprovechar al máximo el gigante Webb.

La NASA no tiene presupuesto para construir otro telescopio similar. Nicky Fox, jefa científica de la agencia, fue clara: “Si dejamos que Swift reentre, perderíamos ese telescopio. Perderíamos mucha capacidad”. La alternativa, diseñar y lanzar un sustituto, costaría varios miles de millones de dólares, algo inviable en el actual entorno presupuestario de la agencia.

La lógica de Washington: preservar un activo nacional por 30 millones

Desde Washington, la decisión de invertir 30 millones en una misión de rescate no tripulada responde a una lógica puramente pragmática: extender la vida útil de una infraestructura científica ya pagada es infinitamente más barato que construir una nueva desde cero. El precedente histórico está en las misiones de servicio al Hubble, donde cada visita del transbordador espacial alargó décadas la vida del telescopio, aunque aquellas operaciones contaban con astronautas y un coste mucho mayor.

Ahora, con la entrada de empresas comerciales como Katalyst, la NASA puede probar un modelo más ágil y económico. Si Link tiene éxito, abrirá la puerta a futuros rescates del propio Hubble —que también pierde altitud por la actividad solar— en los próximos dos años. “Es un tesoro nacional”, aseguró Nicky Fox recordando el cariño del público por el veterano telescopio.

Para España, el impacto de esta misión es indirecto pero relevante. Los datos de Swift alimentan a cientos de equipos de investigación, incluidos los de instituciones españolas como el Instituto de Astrofísica de Canarias o el Centro de Astrobiología, que dependen de sus alertas para coordinar observaciones con otros instrumentos. Mantener Swift en órbita garantiza que los astrónomos españoles sigan participando en la frontera del conocimiento sobre las explosiones más energéticas del universo. Además, el éxito de este tipo de servicios comerciales en el espacio podría inspirar a la Agencia Espacial Europea a adoptar modelos similares, un nicho donde empresas españolas de tecnología espacial podrían encontrar oportunidades en el futuro.

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Ficha del Caso

  • El caso: La NASA contrató a la empresa emergente Katalyst Space Technologies para elevar la órbita del observatorio Swift, que estaba cayendo hacia la Tierra por la alta actividad solar. La misión, valorada en 30 millones de dólares, utiliza un robot autónomo que se acoplará al telescopio.
  • Datos clave: Lanzamiento previsto para el 30 de junio de 2026 desde un avión sobre el Pacífico. La nave Link tardará un mes en alcanzar a Swift y dos meses en elevarlo. El telescopio se encuentra a 360 km de altitud; el punto sin retorno se alcanzará en octubre de 2026. Si falla, se perderá un instrumento irremplazable que funciona como alarma para el James Webb.
  • Para España: Los científicos españoles utilizan los datos de Swift para investigar explosiones gamma; su pérdida afectaría a numerosos proyectos. Además, el modelo de servicio comercial que se prueba puede abrir mercados para empresas espaciales españolas a medio plazo.