Illa reivindica la libertad frente a los populismos en el 50 aniversario del Míting de la Llibertat

El president de la Generalitat reivindica la libertad como bien común ante el auge de la extrema derecha y sitúa al PSC como heredero del antifranquismo. Raimon Obiols, presente en el acto, llama a gobernar con excelencia para que la excepción de las izquierdas se mantenga en la

Medio siglo después, el Palau Blaugrana sigue siendo un lugar de memoria, pero este lunes el homenaje se trasladó al Colegio de la Abogacía de Barcelona, con aire acondicionado y un auditorio que llenaba cada butaca. Salvador Illa, president de la Generalitat, ha presidido el acto conmemorativo del Míting de la Llibertat, aquella cita clandestina del 22 de junio de 1976 que congregó a miles de antifranquistas y acunó al PSC. Su mensaje ha sido nítido: la libertad no es un bien adquirido y los populismos la amenazan.

Illa reivindica la libertad colectiva frente a la derecha radical

Sin aludir explícitamente a siglas —prefiere preservar el perfil institucional—, Illa ha desgranado un discurso que el PSOE catalán hace suyo de inmediato. «La libertad es un bien común que se construye y protege colectivamente», ha afirmado, en lo que fuentes de la Generalitat interpretan como una respuesta directa a «quienes vacían la palabra de significado con postulados individualistas». El president ha alertado de que la extrema derecha «se apropia del término libertad para llamar a desentenderse del vecino».

El contexto de la conmemoración es tan potente como la advertencia. Hace 50 años, el reto era derribar los muros de la dictadura y recuperar el autogobierno. Hoy, ha insistido Illa, la urgencia es otra: «proteger la libertad lograda» frente a unos populismos que, a su juicio, ya no se esconden. La referencia, aunque velada, apunta al eje PP-Vox y a las réplicas ultraderechistas que ganan espacio en Europa.

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Detrás de cada palabra hay una estrategia que Ferraz observa con atención. Illa, primer secretario del PSC, gobierna con mayoría en minoría y necesita ensanchar su espacio en el centro-izquierda catalán. El discurso antipopulista le sirve para marcar distancia de Junts —cuyo discurso identitario le disputa el terreno— y, al mismo tiempo, para tender puentes con un electorado progresista que exige firmeza frente al ruido reaccionario.

Obiols y la ‘excepción’ de gobernar: el eco de Maragall

El acto ha reservado un lugar destacado para Raimon Obiols, histórico dirigente del PSC y uno de los impulsores de aquel Míting de la Llibertat. Con la autoridad de quien lo vivió en primera línea, Obiols ha recordado que «Pasqual Maragall decía que lo normal es que gobierne la derecha y que solo excepcionalmente lo hagan las izquierdas». La receta, ha añadido, es sencilla pero exigente: «Estamos obligados a hacerlo muy bien porque, si no, se vuelve a aplicar la regla».

La reflexión enlaza con la coyuntura actual. El PSC gobierna la Generalitat desde 2024 y el PSOE ocupa la Moncloa; una doble excepción que, según Obiols, debe gestionarse con «esperanza administrada», evitando caer en la fórmula que permitió a Jordi Pujol gobernar durante 23 años. «Identificar nación, institución y persona es peligroso y puede crear monstruos», ha advertido, en una crítica velada al legado convergente y, de paso, al nacionalismo que asfixia la pluralidad.

Obiols ha hecho un guiño a Illa al matizar que él hubiera firmado el elogio del president a CDC, aunque «no con tanto entusiasmo». Y ha tendido lazos hacia las generales de 2027: «Hay una oportunidad realista de mantener la excepción con Pedro Sánchez», ha proclamado. Una frase que, en boca del exlíder del PSC, suena a bendición y a hoja de ruta.

La libertad no se defiende en solitario; se construye colectivamente o se desmorona igual que un castillo de naipes.

El Eje del Poder Socialista

El homenaje al Míting de la Llibertat opera como un espejo retrovisor que, al mismo tiempo, ilumina el tablero político actual. Ferraz y el PSC saben que la batalla cultural contra los populismos es tan determinante como la pugna parlamentaria. Illa ha elegido un acto simbólico de la izquierda catalanista para situar al socialismo como garante de un proyecto de libertad colectiva, frente a una derecha que, a su juicio, la mercantiliza o la reduce a un eslogan vacío.

La jugada tiene un aterrizaje territorial inmediato. En Catalunya, la Generalitat socialista necesita consolidar un relato que diferencie su gestión de la década perdida del procés y de las tentaciones de sustituir un independentismo por otro. La alusión a la «libertad amenazada» resuena en un electorado urbano y progresista que en 2024 ya dio la victoria a Illa, y que ahora exige certidumbres frente a un PP que coquetea con Vox en varias comunidades autónomas.

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A escala estatal, el mensaje encaja en la estrategia de Sánchez de presentar al PSOE como el único dique contra las derechas. Si Illa reivindica la libertad frente al populismo, la Moncloa la traduce en políticas concretas: protección del Estado del bienestar, transición ecológica justa y europeísmo. Dos registros complementarios que buscarán su validación en las urnas dentro de un año. La intrahistoria del partido apunta a un entendimiento tácito: el president catalán se convierte en punta de lanza del discurso antipopulista desde la periferia, mientras Ferraz blinda el flanco institucional y parlamentario.

Como hace 50 años, la sala rebosaba esperanza. Ahora toca, en palabras de Obiols, «administrarla» para que la excepción de las izquierdas no se agote en una sola legislatura.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La libertad se defiende colectivamente y el socialismo es el muro frente a los populismos que la vacían de contenido.
  • Protagonista: Salvador Illa (president de la Generalitat y primer secretario del PSC).
  • Próximo hito: El PSC refuerza su discurso autonómico ante el curso político de otoño, con la mirada puesta en las elecciones generales de 2027.