Stripe negocia comprar PayPal con Advent por 53.000 millones de dólares y reconfigura el mercado mundial de pagos.
Según The Wall Street Journal, Stripe y Advent International presentaron en julio una oferta de 60,50 dólares por acción. El consejo de PayPal rechazó la primera propuesta al considerar insuficiente el precio, que valoraba la compañía en 53.000 millones de dólares a pesar de suponer una prima sobre la cotización de entonces.
PayPal cotizaba en mínimos históricos antes de recibir la propuesta, con una capitalización cercana a los 40.000 millones de dólares, unos 320.000 millones por debajo del máximo alcanzado durante la pandemia. Esa brecha explica el interés de los compradores y, al mismo tiempo, la resistencia del consejo a aceptar una valoración que cree escasa para los activos de la firma.
Claves de la operación
- Oferta rechazada en julio. Stripe y Advent plantearon 60,50 dólares por acción, lo que valoraba PayPal en 53.000 millones de dólares.
- Propiedad compartida y sin ruptura. Reuters apunta a que la tecnológica y el fondo controlarán la empresa al 50% y no planean dividirla.
- Un gigante de 3,7 billones al año. El grupo resultante procesaría un volumen de pagos que lo situaría entre los mayores del mundo.
La operación que reordenaría el mapa mundial de los pagos digitales
Reuters detalló previamente que Stripe y Advent se convertirían en copropietarios de PayPal, con una participación igualitaria. No existe un plan para trocear el negocio, lo que despeja uno de los temores habituales en este tipo de operaciones. En conjunto, el grupo combinado procesaría alrededor de 3,7 billones de dólares en pagos al año, una escala que transformaría el equilibrio del sector y situaría a Stripe entre los mayores actores de pagos del mundo.
El movimiento llega con PayPal en plena mudanza ejecutiva. Enrique Lores asumió el cargo de consejero delegado en marzo y puso en marcha una reorganización en tres unidades: checkout, Venmo, y pagos y cripto. El nuevo CEO dividió PayPal en tres unidades de negocio con la intención de recuperar foco tras años de pérdida de dinamismo frente a rivales como Adyen o Block.
A nivel industrial, una combinación con Stripe reduciría la dependencia de las redes de Visa y Mastercard. También permitiría incorporar Venmo, el checkout de PayPal y sus funciones de cripto al catálogo de Stripe. La unión aceleraría una oferta conjunta para los comercios digitales y añadiría un negocio de consumo que Stripe no tiene.
La operación que se negocia en silencio puede rediseñar la economía de los pagos digitales sin necesidad de partir PayPal.
El precio que falta: por qué PayPal aún no vende
La oferta inicial no sedujo al consejo. Los compradores estudian ahora un precio por acción superior y podrían anunciar un acuerdo en las próximas semanas si las negociaciones avanzan, según las fuentes recogidas por el Journal. La mayoría de los inversores considera que existe margen de subida, pero no se descarta que las conversaciones se enfríen por la complejidad regulatoria y por el posible rechazo de accionistas minoritarios.
La operación combina dos culturas corporativas muy distintas. Stripe es una fintech de infraestructura para desarrolladores; PayPal es un gigante de consumo con más de dos décadas de historia. La integración plantea riesgos regulatorios y operativos, desde la supervisión de competencia en Estados Unidos y Europa hasta la complejidad de unir plataformas tecnológicas con miles de millones de usuarios.
Lo que se juega el consumidor español y el negocio de Bizum
En España, el sector de pagos digitales tiene un reparto particular. Bizum domina los pagos entre particulares y Redsys conecta a una parte mayoritaria de los comercios con la banca local. PayPal mantiene presencia relevante en el comercio electrónico transfronterizo, pero su penetración cotidiana en España es menor. La eventual integración de Venmo y el checkout de PayPal en la red de Stripe tardaría en sentirse en un mercado tan bancarizado.
Observamos que el valor estratégico de la operación no es solo ganar tamaño, sino unir la infraestructura de Stripe con la base de clientes de PayPal. La confirmación del acuerdo antes de final de agosto marcará el desenlace; una retirada devolvería a PayPal a la casilla de salida y abriría la puerta a otros pretendientes.
