Estepona tiene 21 kilómetros de litoral y solo unos pocos metros de ellos concentran las multitudes de agosto. Mientras la Playa de la Rada roza el lleno técnico desde las diez de la mañana, hay un tramo de costa a apenas 8 kilómetros del centro donde todavía se puede extender la toalla sin pisar a nadie.
Se llama Punta Pinillos, y su fama de playa «olvidada» no es casualidad ni exageración de guía turística. Es simplemente el resultado de estar un poco lejos del paseo marítimo principal y de no tener, todavía, el mismo empuje inmobiliario que otras zonas de la localidad malagueña.
Por qué esta playa de Estepona resiste al turismo masivo
La combinación de arena oscura y grava, una anchura más modesta que la de La Rada y un acceso menos evidente hacen que Punta Pinillos quede fuera del radar del turista que llega en autobús o taxi desde el centro. No hay chiringuitos con música a todo volumen ni carteles luminosos anunciando cócteles: solo el sonido del mar y el paseo marítimo recién renovado que la bordea.
Esa misma discreción, que durante años pudo parecer un inconveniente, se ha convertido hoy en su mayor atractivo. Familias que buscan tranquilidad para los más pequeños, parejas que huyen del ruido y jubilados que madrugan para dar su paseo diario la han convertido en su rincón fijo de agosto, sin que la noticia haya trascendido más allá del boca a boca local.
La historia detrás del nombre y su ubicación exacta
Estepona concentra siete torres almenaras a lo largo de su costa, construidas en su mayoría en el siglo XVI como sistema defensivo frente a la piratería berberisca. Punta Pinillos se ubica en ese mismo litoral histórico, en la zona este del municipio, donde la arena se mezcla con pequeños guijarros procedentes de los arroyos cercanos.
El término municipal, según recoge Punta Pinillos, se extiende a lo largo de 23 kilómetros de costa y más de 130 kilómetros cuadrados de superficie, entre un valle fértil y la Sierra Bermeja. Esa amplitud geográfica explica por qué algunas playas siguen siendo secundarias frente al empuje turístico de otras, más cercanas al casco histórico y a la oferta hotelera.
Cómo llegar y qué encontrarás al pisar la arena
Llegar hasta Punta Pinillos es sencillo tanto en coche como caminando desde el centro, aunque este último trayecto puede llevar más de una hora. La opción más cómoda es tomar la A-7, la antigua carretera nacional 340, y buscar los accesos habilitados junto a la Avenida del Litoral, donde existe aparcamiento no vigilado para más de un centenar de vehículos.
Una vez allí, el paisaje sorprende por su sencillez: no hay grandes infraestructuras turísticas, sino un tramo de costa semiurbana con un paseo marítimo funcional y vistas despejadas hacia el mar. Es, en definitiva, el tipo de playa que uno imagina cuando piensa en la Costa del Sol de hace treinta años.
Servicios disponibles y qué llevar si decides visitarla
A diferencia de La Rada, aquí no encontrarás una decena de chiringuitos compitiendo por tu atención, pero eso no significa que la playa carezca de comodidades básicas. El grado de ocupación medio que registra durante el verano permite disfrutar de más espacio sin renunciar a ciertos servicios esenciales.
Conviene planificar la visita con algo de previsión, ya que los servicios son más limitados que en las playas urbanas y conviene llevar lo necesario desde casa.
- Sombrilla y toldo propios, ya que el alquiler in situ es escaso o inexistente
- Agua y aperitivos suficientes, dado que los establecimientos cercanos son limitados
- Calzado de baño, por la presencia de grava en algunos tramos de la orilla
- Protección solar de alta gama, al no haber apenas zonas de sombra natural
El futuro de Punta Pinillos: entre la discreción y el descubrimiento
La pregunta que muchos se hacen es cuánto tiempo más seguirá esta playa fuera del radar masivo. Estepona vive un momento de expansión turística e inmobiliaria notable, con nuevas promociones residenciales que avanzan hacia el este del municipio, cada vez más cerca de esta zona.
Aun así, la tendencia por ahora juega a favor de quienes valoran la tranquilidad sobre la comodidad de tener todo a mano. Si estás pensando en una escapada de última hora este agosto, quizá sea buen momento de conocerla antes de que deje de ser ese secreto que solo comparten quienes ya la visitan cada verano.


