Las mejores salsas para pasta: la OCU desvela que el tomate es la opción más saludable frente a nata y pesto

El análisis de 236 productos revela que las salsas de pesto y nata acumulan hasta cinco veces más calorías y un exceso de grasas saturadas y sal. Las de tomate, en cambio, aprueban con nota en la Escala Saludable.

Todos hemos estado ahí: el agua hierve, la pasta espera y el lineal del supermercado te desafía con decenas de salsas. ¿Carbonara? ¿Pesto? ¿Tomate? La OCU acaba de poner orden en el caos con un estudio contundente: la salsa de tomate es la reina indiscutible si hablamos de salud, mientras que las de nata y pesto suspenden por su exceso de grasas saturadas y sal.

El secreto para elegir bien

  • Apuesta por el tomate: las salsas con base de tomate tienen de media solo un 0,79% de grasas saturadas, muy por debajo del 6,75% de las cremosas y del 5,62% del pesto.
  • Que no te engañe lo artesanal: incluso las salsas frescas de pesto o queso acumulan una cantidad de grasa que la OCU considera poco recomendable, así que revisa siempre la etiqueta.
  • El factor oculto: la sal. Las salsas de pesto superan el 2% de sal, mientras que las de tomate se mantienen por debajo del 1%, un nivel aceptable para un consumo habitual.

El análisis de la OCU en cifras

La Organización de Consumidores y Usuarios ha puesto a prueba 236 salsas para pasta de los principales supermercados españoles. Utiliza su Escala Saludable, un algoritmo que cruza el Nutriscore con la lista de aditivos y aromas. El resultado es demoledor: la gran mayoría de las salsas de nata y pesto suspenden y muchas de las de tomate aprueban con nota, sobre todo las de tipo tomate frito, que son un clásico en nuestras cocinas.

Los números lo dejan claro. Las salsas con base de nata —carbonara, quesos, setas— contienen una media de 6,75% de grasas saturadas. Las de pesto, un 5,62%. Pero las de tomate se quedan en apenas 0,79%. Esta diferencia se traduce en calorías: un pesto puede llegar a las 447 kcal/100 g, frente a las 91 kcal de un tomate frito. En sal, la cosa no mejora: los pestos rozan más del 2%, mientras los tomates no alcanzan el 1%.

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Las salsas de pesto pueden contener hasta 447 calorías por cada 100 gramos, frente a las 91 de un buen tomate frito. La diferencia no está en la cantidad, sino en la calidad de la grasa.

Yo mismo he pecado de comprar pesto convencido de que era más natural, hasta que un vistazo a la etiqueta me devolvió a la realidad. La OCU añade que las salsas de nata son, además, las que más aditivos utilizan, especialmente las tipo carbonara.

Mejores y peores salsas para pasta

Estas son las diez referencias que obtienen la puntuación más alta, todas con base de tomate y catalogadas como “muy buena elección”:

  • Hida tomate frito 0% azúcares añadidos (89 puntos)
  • Labore tomate frito (89 puntos)
  • Anko salsa de tomate artesana (88 puntos)
  • Biocop tomate frito (88 puntos)
  • Consum Eco tomate frito ecológico (88 puntos)
  • Gallina Blanca sofrito casero de tomate frito y cebolla (88 puntos)
  • Mutti salsa pronta ni datterini (88 puntos)
  • Auchan Collection (Alcampo) tomate frito con cebolla (87 puntos)
  • Hacendado (Mercadona) albahaca (87 puntos)
  • Hida tomate y albahaca salsa estilo casero (87 puntos)

En el otro extremo, las de pesto y queso copan las puntuaciones más bajas (entre 21 y 23 puntos), consideradas «mala elección»: El Corte Inglés pesto salsa fresca, Mamma Mancini (Aldi) salsa de queso, Auchan (Alcampo) salsa pesto, Eroski Seleqtia pesto alla genovese, Chef Select (Lidl) pesto salsa fresca, La Molisana pesto al basilico, Hacendado (Mercadona) pesto, Barilla pesto alla genovese, Biffi pesto y Cucina nobile (Aldi) pesto alla genovese.

Variaciones y maridaje

Aunque el rey es el tomate, no renuncies por completo al capricho. Un pesto de calidad puede ser un placer ocasional. Y si te decides por el tomate, acompáñalo con un vino tinto joven o un Lambrusco, que realza la acidez del plato sin sumar dulzores innecesarios. Para mejorar cualquier salsa de bote, saltea un diente de ajo laminado en aceite de oliva antes de incorporar el tomate y añade albahaca fresca al final.

En cuanto a conservación, una vez abierto el envase refrigera y consume en un máximo de tres días. Si buscas una versión aún más ligera, las salsas de tomate combinan a la perfección con pastas de legumbres o integrales, y no hay excusa para no preparar un sofrito casero en diez minutos con tomate triturado natural y especias al gusto.