Rull reniega de los ‘etnicistas’ de Aliança Catalana, choca con Madí y pide el traspaso de inmigración a la Generalitat

El presidente del Parlament marca distancias con David Madí y con la vía de acuerdos con Sílvia Orriols. Convierte la tensión migratoria en una reivindicación de plenas competencias para la Generalitat.

El presidente del Parlament, Josep Rull, ha reabierto la pugna interna de Junts per Catalunya con un doble movimiento: renegar de los planteamientos etnicistas que atribuye a Aliança Catalana y reclamar el traspaso de todas las competencias de inmigración a la Generalitat. Lo ha hecho en la segunda jornada de la Universitat Catalana d’Estiu, sin nombrar a la formación de Sílvia Orriols pero dejando clara su apuesta.

La irrupción de Aliança Catalana y su avance en las encuestas han disparado las alarmas en Junts per Catalunya. El debate sobre pactar o no con la formación de Sílvia Orriols de cara a las municipales de 2027 está vivo, y Rull ha querido fijar posición antes de que la ambigüedad se instale.

Por qué Aliança Catalana reabre la grieta en Junts

En su intervención de este martes, Rull ha lanzado un dardo nítido: ‘quienes hacen un planteamiento etnicista simplemente hacen inviable la nación y el proyecto de independencia’. Una frase que, en la UCE, sonó a contestación directa a los sectores de su partido más abiertos a pactar con Aliança Catalana.

Publicidad

‘O lideramos nosotros o habrá muchos ciudadanos que tomarán atajos terribles basados en el populismo y la deshumanización’, ha añadido. La advertencia expresa su tesis: si el independentismo no ocupa el centro del debate migratorio, ese espacio lo disputará la extrema derecha secesionista.

La posición del presidente de la cámara catalana choca de frente con la de David Madí, empresario y exdirigente de Convergència, que la pasada semana se mostró abierto a acuerdos puntuales con la formación de Orriols.

Madí defendió en una entrevista que no es partidario de ‘cordones sanitarios’, sino de avanzar, y admitió que ‘puede haber acuerdos con Aliança Catalana que funcionen y otros que no’. El exalto cargo del Govern durante la etapa de Jordi Pujol materializa la vía pragmática con la que Rull no comulga.

En Junts ya no se discute solo Aliança Catalana, sino quién define los límites del independentismo: la centralidad de Rull o la flexibilidad táctica de Madí.

Inmigración y ‘soberanía’: la bandera que Rull quiere actualizar

En el mismo foro, Rull ha entrado de lleno en el debate migratorio y ha reclamado para Cataluña ‘todas las herramientas, recursos y competencias para hacer una gestión adecuada de la inmigración’. La propuesta no es nueva en Junts, pero el tono —más identitario que institucional— sí marca diferencias.

El presidente del Parlament ha pedido ‘actualizar’ el concepto de catalanidad para reforzarla e incrementar la ‘soberanía’ de la Generalitat en esta materia. Sostiene que cualquier nación debe poder hablar de inmigración, en línea con lo defendido el lunes por la expresidenta de la cámara, Laura Borràs.

A Rull no le gusta que se diga que el debate debe abordarse con desacomplejo. Prefiere fijarlo como ‘la gran batalla’ y reivindicar una Cataluña de ‘conciencia nacional catalana viable desde el punto de vista del bienestar’.

Publicidad

Preguntado por la Cataluña de los diez millones de habitantes, no la rechaza. Su fórmula es la de un solo pueblo con las competencias plenas para gestionar los flujos migratorios, un discurso que le reconcilia con las tesis clásicas del pujolismo.

El pujolismo como escudo: recelos de Òmnium y lectura de fondo

En el mismo debate, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha deslizado recelos hacia Aliança Catalana al fijar como línea roja ‘no contemplar en estos grandes consensos posiciones xenófobas que niegan la catalanidad a una parte de los catalanes’. También ha relativizado el auge de Orriols al asegurar que no hay ‘nada escrito’.

La disputa entre Rull y Madí condensa un problema anterior y más amplio: Junts lleva años sin resolver cómo compite con la derecha secesionista en un espacio que, tras la salida de Junts del Govern, quedó huérfano de un relato nítido sobre inmigración. La reclamación del traspaso de competencias no obliga al partido a pactar con Orriols, pero lo coloca en un terreno simbólico similar al que Aliança explota con más dureza. El resultado, de momento, es un choque de discursos dentro del independentismo que se dirimirá antes de las municipales de 2027.

La UCE deja una conclusión clara: la batalla no es solo electoral. Es por el relato de la catalanidad. Rull apuesta por actualizarla; Madí, por mutarla con pactos. La convivencia de ambos discursos será tan difícil de gestionar como el sorpasso que Junts teme.