La planta hotelera de Granada reivindica su seguridad para frenar la fuga de turistas tras la serie sísmica. El sector pide calma ante las cancelaciones que ya golpean a la capital.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La planta hotelera de Granada ha salido a reivindicar la seguridad de sus edificios tras la serie sísmica iniciada el 15 de agosto.
- ¿Dónde y quién? La Federación de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, junto a hoteles como deLuna Hotels o el Palacio de Santa Paula, pide información fiable y calma.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Las cancelaciones superan ya a las nuevas reservas y el sector teme un impacto en septiembre y octubre, claves para el empleo local.
Reivindicación de la sismorresistencia frente a los bulos
La Federación de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada ha difundido este jueves un mensaje claro: la ciudad no se ha construido de espaldas al riesgo sísmico. Granada está en una zona activa desde hace siglos y eso ha condicionado su urbanismo. El miedo, recuerda el sector, es libre, pero cancelar debería basarse en información clara y no en pánico infundado.
Su presidente, Gregorio García, subraya que la normativa de construcción sismorresistente forma parte de los criterios técnicos de la planificación urbanística moderna. No es, aclara, una ciudad que haya ignorado los seísmos históricos.
El propio IGN (Instituto Geográfico Nacional) recoge numerosos terremotos históricos en la cuenca de Granada y sus alrededores. Por eso, explica García, la seguridad estructural es un criterio y no una excepción.
El sector insiste en que los bulos están dañando más que los temblores. El cierre de la Alhambra y el Generalife, recuerda, solo se produjo temporalmente la tarde del martes; desde el miércoles ambos recintos operan con itinerarios seguros. En juego están millones de euros de negocio y la imagen de un destino que sigue operando con normalidad.
Las imágenes de daños en edificios antiguos del Zaidín no representan la realidad general de una ciudad que sigue haciendo vida normal.
El ‘pick up’ cae en negativo tras el 15 de agosto
Desde el primer terremoto, el pasado 15 de agosto, salen de los hoteles de Granada más clientes de los que entran. El pick up, balance neto entre reservas y cancelaciones, se ha vuelto negativo. Nadie cuestiona a quien decide marcharse, insisten, pero la decisión debería tomarse con información fiable.
Javier Tausía, consejero delegado de deLuna Hotels, reconoce que agosto está perdido en términos de corto plazo. El peligro, advierte, es que el miedo se extienda a septiembre y octubre, los dos meses que el sector monitoriza a diario.
Las llamadas para cancelar o pedir información se han cuadruplicado, según el directivo. La situación de Granada, recuerda, nada tiene que ver con la de países como Colombia o Venezuela. Algunos clientes pensaban que la ciudad se estaba cayendo a trozos, influidos por imágenes de daños en el Zaidín que no reflejan el conjunto de la capital.
En el segmento del lujo, Lola Jiménez, directora del Hotel Palacio de Santa Paula, asegura que el monasterio del siglo XVI solo ha sufrido fisuras leves. Miguel Estévez, director del Gran Hotel Claridge, insiste en que el inmueble fue reforzado estructuralmente y que la respuesta de clientes y equipo ha sido magnífica.
La Lectura Andaluza
La situación de Granada reabre un debate recurrente en Andalucía: cómo proteger la actividad turística cuando la naturaleza golpea. La provincia vive de un sector que sostiene miles de empleos, desde la capital hasta la Costa Tropical. Cada cancelación de agosto, en una tierra donde el turismo es motor de renta, puede traducirse en una nómina que deja de ingresar.
La reacción del sector es una llamada a la calma con base histórica: la sismicidad de la cuenca de Granada es conocida desde hace siglos y ha condicionado la arquitectura local. No es un escenario imprevisto, insisten los hoteleros, que piden consultar fuentes oficiales antes de cancelar y recuerdan que los daños del Zaidín no equivalen a una ciudad colapsada.
El foco está ahora en septiembre y octubre. El sector monitoriza a diario la evolución de las reservas y confía en que la pedagogía con los clientes, sumada a la ausencia de nuevos seísmos relevantes, permita recuperar la normalidad antes del otoño. Si el mensaje de calma cala, Granada podrá defender su temporada cultural sin que la desinformación se cobre una factura que nadie debería pagar.

