El Ayuntamiento de Valencia permite 1.700 plazas turísticas junto al Nou Mestalla con una excepción en la nueva ordenanza

La licencia concedida a Atitlan para dos torres junto al futuro estadio incluye 650 apartamentos turísticos que elevan la ratio del barrio por encima del 8% permitido. La ordenanza municipal exime a las parcelas de uso terciario de las restricciones por saturación.

El Ayuntamiento de Valencia ha autorizado la construcción de dos torres de uso terciario junto al Nou Mestalla con 1.782 plazas turísticas, un proyecto que supera el límite de saturación del 8% fijado por la nueva ordenanza municipal para el barrio de Benicalap. La clave: una excepción para parcelas de suelo exclusivamente terciario que el gobierno de PP y Vox incluyó en la normativa y que ahora la oposición denuncia como un «traje a medida».

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento concedió el pasado 17 de junio la licencia ambiental y de actividades a Atitlan para levantar un hotel de 245 habitaciones y 650 apartamentos turísticos en parcelas anexas al Nou Mestalla.
  • ¿Quién está detrás? El gobierno municipal de PP y Vox, con la alcaldesa María José Catalá y el concejal de Urbanismo Juan Giner.
  • ¿Qué impacto tiene? El barrio de Benicalap pasa a estar turísticamente saturado (supera el 8% de plazas respecto a los habitantes) y no se podrán autorizar más alojamientos en suelo residencial, aunque la excepción para terciario permite el macroproyecto.

La licencia que satura Benicalap de un solo golpe

El complejo previsto por la empresa valenciana de Aritza Rodero y Roberto Centeno —a la que el Valencia CF vendió los terrenos por unos 35 millones de euros— suma 482 plazas hoteleras y 1.300 en apartamentos turísticos. Con las 2.022 plazas ya censadas en el barrio, la ratio pasa del 4,59 % al 8,6 %, muy por encima del umbral que la propia regulación municipal fija para declarar una zona saturada.

Sin embargo, la disposición adicional cuarta de la ordenanza establece que las limitaciones no afectan a las parcelas “de uso exclusivo terciario, industrial o dotacional”. Como la parcela junto al estadio tiene esa calificación urbanística, el proyecto sortea la barrera que sí bloquearía cualquier promoción en suelo residencial. La paradoja es inmediata: Benicalap queda oficialmente saturado y, a partir de ahora, ningún apartamento turístico más podrá instalarse en las fincas residenciales del barrio.

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La ordenanza que el PP vendió como la más restrictiva de España se convierte, con su disposición adicional cuarta, en la llave que abre la puerta a 1.700 plazas turísticas de una tacada.

La oposición denuncia un «engaño» con traje normativo

La portavoz municipal de Compromís, Papi Robles, fue tajante: «Estaba claro que en esa ordenanza había excepciones preparadas y habladas con partes interesadas. Se apartó el suelo terciario del resto de la norma para permitir de golpe y porrazo la construcción de 1.700 plazas turísticas». Robles recordó que su grupo ya advirtió de que la normativa «hace aguas por la cantidad de excepciones» y que, al final, «vamos a encontrarnos con una apertura total a seguir haciendo apartamentos».

En la misma línea, la concejala del PSPV, Elisa Valía, calificó la regulación de «un engaño» y añadió: «Tratan de que parezca restrictiva, pero supone barra libre para que los apartamentos turísticos se instalen en los barrios. No han tardado ni dos meses en demostrarnos que su normativa solo sirve para engañar a la gente». Valía subrayó además que los cálculos de saturación ignoran los apartamentos ilegales, «que representan el 85 % del total».

El equipo de gobierno, por su parte, defiende que la regulación ha frenado el ritmo de peticiones. «Con esta normativa es muy complicado crear nuevos apartamentos turísticos en València», afirmó el concejal Juan Giner, sin mencionar la excepción terciaria que ahora ampara el mayor proyecto de este tipo en los últimos años.

El Escenario Valenciano

El caso del Nou Mestalla encierra una tensión que trasciende el urbanismo local. La excepción terciaria ha puesto en evidencia que, también en Valencia, las grandes operaciones inmobiliarias vinculadas al turismo encuentran vías para eludir las restricciones pensadas para proteger los barrios. Mientras ciudades como Barcelona o Palma llevan años intentando —con más o menos éxito— cerrar esos resquicios, la capital valenciana repite un guion conocido: una norma que aspira a contener la turistificación y, acto seguido, un proyecto estratégico que la desborda sin llegar a incumplirla.

En el tablero político local, la controversia refuerza el discurso de Compromís y PSPV, que ya vincularon el texto aprobado en abril con los intereses de determinados promotores. Para el PP y Vox, la lectura es distinta: la operación da contenido a una pastilla de suelo que durante años ha sido un solar vacío, dinamiza el entorno del futuro estadio y genera actividad económica. Sin embargo, la imagen de una regulación «a la carta» puede pasar factura si la saturación turísitca percibida por los vecinos de Benicalap se traduce en movilizaciones sociales.

De cara a los próximos meses, la atención se centrará en dos frentes. Por un lado, el ritmo de ejecución de las torres de Atitlan, que ya tienen vía libre administrativa. Por otro, el control sobre el parque ilegal de apartamentos: si el ayuntamiento no intensifica las inspecciones, el límite del 8 % quedará como un cálculo de papel y la presión sobre los barrios continuará escalando al margen de la norma.

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Ficha del Caso

  • El caso: La concesión de la licencia a Atitlan para dos torres junto al Nou Mestalla con 1.782 plazas turísticas, que superan el límite de saturación del barrio de Benicalap fijado por la nueva ordenanza municipal gracias a una excepción para suelo terciario.
  • Datos importantes: El barrio pasa del 4,59 % al 8,6 % de ratio turística. La disposición adicional cuarta excluye las parcelas de uso exclusivo terciario. La oposición denuncia que la norma fue diseñada para permitir este proyecto. Se estima que el 85 % de los apartamentos turísticos en la ciudad operan sin licencia.
  • Resumen: El macroproyecto turístico se ampara en una excepción legal que la oposición tacha de fraude y que deja a Benicalap oficialmente saturado, impidiendo más alojamientos en suelo residencial pero al mismo tiempo consolidando una operación de gran escala.