El DOJ de Trump demanda a California por su prohibición de las pistolas Glock

El Departamento de Justicia presenta una demanda contra la ley AB1127, que entra en vigor este 1 de julio. Argumenta que vulnera la Segunda Enmienda al prohibir la venta de un modelo muy popular entre los ciudadanos estadounidenses.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento de Justicia federal ha demandado a California por la ley AB1127 que prohíbe la venta de pistolas Glock, la primera en todo el país en vetar este modelo tan popular.
  • ¿Quién está detrás? La administración Trump, a través del fiscal general en funciones Todd Blanche y la División de Derechos Civiles, busca invalidar la norma.
  • ¿Qué impacto tiene? Para España, ninguna consecuencia económica directa más allá de la brecha cultural; sí señala una intensificación de la batalla legal sobre la Segunda Enmienda.

Ayer, 1 de julio, el Departamento de Justicia de Trump demandó a California por su ley de prohibición de las pistolas Glock, que entraba en vigor el mismo día. La demanda, presentada en el tribunal federal del Distrito Central de California, ataca tanto la ley AB1127 —firmada en octubre de 2025 por el gobernador demócrata Gavin Newsom— como la llamada «Ley de Armas de Fuego Inseguras» del estado. Según el fiscal general en funciones, Todd Blanche, la prohibición constituye «un pisoteo flagrante de nuestros derechos por parte del gobierno de California».

Se trata de la primera ley estatal que veta expresamente las pistolas Glock, el arma corta más vendida en Estados Unidos. La División de Derechos Civiles del DOJ, dirigida por Harmeet Dhillon, defiende que la Segunda Enmienda —el derecho constitucional a portar armas— no puede limitarse prohibiendo «el tipo de pistola más popular de Estados Unidos». Blanche y Dhillon ya habían anunciado el martes que emprenderían acciones legales si el fiscal general demócrata de California, Rob Bonta, rechazaba una propuesta para evitar el litigio, algo que ocurrió en una carta de dos páginas hecha pública el mismo martes.

El choque de visiones sobre la Segunda Enmienda

La demanda se enmarca en una ofensiva más amplia del Partido Republicano contra las restrictivas leyes de armas de los estados gobernados por demócratas. Apenas unas horas antes, la misma división del DOJ había presentado otra demanda contra la prohibición de los fusiles semiautomáticos modernos en Virginia, firmada en mayo por la gobernadora Abigail Spanberger. Washington no pide permiso: la administración Trump utiliza el peso de la fiscalía federal para ampliar la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que en sentencias como Heller (2008) y Bruen (2022) ha ido reforzando la protección constitucional de las armas de uso común.

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California, considerado por grupos como Everytown o Giffords Law Center como el estado con las leyes de control de armas más estrictas del país, argumenta que la seguridad pública justifica la restricción. Sin embargo, Michel, presidente de la Asociación de Rifles y Pistolas de California, se mostró «encantado» con la demanda y confió en que el DOJ consiga un decreto de consentimiento que limite «el patrón y la práctica de la legislatura estatal de aprobar estas leyes, que son básicamente un pretexto para limitar las opciones de la gente».

La prohibición de las pistolas más populares de Estados Unidos choca de frente con el derecho constitucional a portar armas, y el DOJ de Trump no está dispuesto a tolerarlo.

La lógica de Washington

Para la Casa Blanca, esta batalla judicial es una extensión natural de su promesa electoral de defender la Segunda Enmienda. La lógica es nítida: si el Tribunal Supremo ha establecido que el derecho individual a poseer y portar armas se extiende a todas aquellas «de uso común para fines legales» (Bruen), una prohibición estatal sobre el modelo de pistola más vendido resulta difícil de justificar. El bloque conservador del tribunal —reforzado durante el primer mandato de Trump— ha mostrado escaso apetito por validar restricciones amplias. Washington pone ahora sus fichas sobre la mesa para que los jueces sentencien, de facto, que los estados no pueden vaciar el derecho mediante vetos a productos concretos.

El precedente histórico americano no es baladí: recuerda a la estrategia del Partido Republicano en los años posteriores a Heller, cuando varios estados gobernados por demócratas comenzaron a regular el Washington del New Deal sobre los estados. Igual que en los años treinta, el detonante fue la expansión del poder federal a través de los tribunales para proteger lo que la mayoría conservadora considera un derecho fundamental. Esta vez, el vehículo no es el comercio interestatal, sino la Segunda Enmienda.

Para España, el impacto es prácticamente nulo. Ni Glock —empresa austriaca— ni el mercado estadounidense de armas cortas tienen vínculos comerciales relevantes con la industria española. Las exportaciones españolas al sector de defensa y seguridad se centran en grandes sistemas, munición o tecnología dual, pero la pistola prohibida en California es un producto de gran consumo interno. La demanda no altera ningún flujo de inversión, turismo o comercio bilateral. Eso sí, subraya la distancia cultural: mientras en Estados Unidos una demanda federal defiende que vetar una pistola es inconstitucional, en España la tenencia de armas de fuego está sometida a un férreo control administrativo y social, y no existe un «derecho» equiparable a la Segunda Enmienda en la Constitución de 1978.

La proyección del caso es clara: el litigio avanzará por el circuito noveno de apelaciones, uno de los más progresistas del país, y con toda probabilidad acabará en el Tribunal Supremo en un plazo de dos o tres años. Si el alto tribunal falla a favor del DOJ, podría sentar un precedente que limite de forma significativa la capacidad de los estados para regular por decreto qué armas pueden venderse. Una victoria demócrata, en cambio, abriría la puerta a que estados como Nueva York, Illinois o Washington copiasen el modelo californiano, fragmentando aún más el mercado nacional de armas.

Ficha del Caso

  • El caso: El DOJ federal demanda a California por la ley AB1127 que prohíbe las pistolas Glock, firmada en octubre de 2025 y en vigor desde el 1 de julio de 2026.
  • Datos clave: La Glock es la pistola más popular de EE.UU.; la demanda se presenta el mismo día que entra en vigor la prohibición; el DOJ también demanda a Virginia por su ley de armas semiautomáticas.
  • Para España: Sin consecuencias comerciales directas; revela la enorme brecha constitucional entre el derecho americano a portar armas y el modelo regulador español, y anticipa un nuevo round en la batalla judicial sobre la Segunda Enmienda.