Ucrania lanza ofensiva de 40 días con misiles y drones que presiona a Rusia y preocupa a la OTAN

La ofensiva ucraniana de 40 días con misiles y drones ha logrado interrumpir el suministro energético ruso, mientras la OTAN se prepara para la cumbre de Ankara del 7 de julio con un mayor apoyo a Kiev. España, como miembro de la Alianza, podría verse ante la necesidad de reforza

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ucrania ha lanzado una campaña de 40 días con misiles y drones de largo alcance contra la infraestructura energética rusa, provocando escasez de gasolina y colas en las estaciones de servicio.
  • ¿Quién está detrás? El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y sus fuerzas armadas, con el respaldo tácito de Estados Unidos y la OTAN.
  • ¿Qué impacto tiene? La presión sobre Rusia coincide con la cumbre de la OTAN en Ankara del 7 de julio, donde se esperan nuevos anuncios de apoyo a Kiev. Para España, la inestabilidad energética podría encarecer el petróleo y exigir un mayor compromiso en defensa.

Ucrania lleva una semana martilleando sin descanso la infraestructura energética rusa con misiles y drones de largo alcance. La ofensiva, que se prolongará durante 40 días, ya ha logrado interrumpir el suministro de combustible en Rusia y ha provocado colas interminables en las gasolineras, incluso en la protegida Moscú.

La ofensiva de los 40 días: Ucrania golpea el corazón energético de Rusia

Cuando el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky anunció la semana pasada que su ejército llevaría a cabo una campaña de 40 días para machacar la infraestructura militar y energética rusa más allá de la frontera, la noticia no pareció muy distinta de los partes de guerra habituales. Ahora, apenas una semana después, la interrupción logística es imposible de ignorar. Zelensky informó el miércoles de un segundo ataque exitoso contra la refinería de Ufa, una de las mayores productoras de lubricantes de Rusia. También han sido alcanzadas las refinerías de Slavyansk y Yaroslavl, y Crimea, la región ucraniana ocupada por Rusia desde 2014, ha entrado en estado de emergencia.

“Tienen una teoría de que si pueden llevar a cabo un esfuerzo muy concentrado contra la energía rusa, que busque destruir su capacidad para procesar, transportar y usar energía, entonces pueden cambiar los incentivos del Kremlin y ayudar a que Vladimir Putin se siente a negociar el fin de la guerra”, explicó a este diario George Barros, experto del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW). Las imágenes de largas filas de vehículos esperando para repostar se han multiplicado en las últimas jornadas, incluso en San Petersburgo y la capital.

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El propio Putin reconoció que los ataques están “creando problemas, obviamente” que “persisten tanto para los automovilistas como para los negocios”. La cuarta refinería más grande de Rusia, Norsi, tuvo que suspender operaciones tras un bombardeo ucraniano. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, admitió que se mantienen “discusiones activas” con otros países para importar gasolina y estabilizar los mercados. Putin insiste en que la campaña no es “crítica” y no afectará al frente, pero Zelensky le reprochó ayer que “se niega por completo a poner fin a la guerra” a pesar de la presión ejercida “por todos los canales oficiales y extraoficiales”.

La campaña ucraniana no es solo una operación militar: es una apuesta para alterar los incentivos del Kremlin y forzar una negociación.

Más allá del impacto inmediato, los analistas subrayan que Ucrania lleva meses preparando el terreno. “Vimos madurar esta campaña de supresión y destrucción de defensas aéreas en la segunda mitad de 2025”, explica Barros. Ucrania ha ampliado significativamente la producción de drones de ataque avanzados, como el Hornet, que permiten operaciones de medio alcance más eficaces. Maria Snegovaya, investigadora sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), añade que “Rusia está entrando en un período de estancamiento, incluso de recesión, y los ataques a las refinerías agravan estas tendencias, amenazando con una crisis de gasolina”.

La ofensiva ha levantado cejas en Europa y Estados Unidos. Kristjan Prikk, embajador estonio en Washington, calificó la operación como “un avance táctico y estratégico significativo” y subrayó que Ucrania “ha demostrado una vez más que la narrativa rusa de éxito inevitable en el campo de batalla no refleja la realidad”.

La OTAN se prepara para la cumbre de Ankara del 7 de julio

Los recientes éxitos ucranianos serán uno de los temas centrales de la inminente cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, que comienza el 7 de julio. El representante permanente de Estados Unidos ante la Alianza, Matthew Whitaker, adelantó que los anuncios que se harán desde Washington y los aliados europeos “van a ser sustanciales”. El presidente Donald Trump, preguntado por la ofensiva, se deshizo en elogios hacia Zelensky: “Está aguantando muy bien. Hay que admitir que es valiente. Tiene una gran técnica, pero también tiene grandes combatientes”.

OTAN

La cumbre de Ankara se celebra en un momento en el que la presión para aumentar el gasto en defensa sigue siendo intensa para los aliados europeos, España entre ellos. Aunque el gobierno español ha reiterado su compromiso de alcanzar el 2% del PIB, el ritmo actual sigue por debajo de las expectativas de Washington. La nueva ofensiva ucraniana y la prolongación del conflicto pueden acelerar las exigencias de Donald Trump de que los europeos asuman una mayor carga financiera y militar. Para España, eso podría traducirse en nuevas peticiones de envío de material y en un calendario más exigente de incremento presupuestario.

La Lógica de Washington

Detrás del apoyo estadounidense a Ucrania hay una lógica estratégica que trasciende la retórica. La administración Trump, aunque crítica con la duración del conflicto, mantiene la presión sobre Moscú para forzar una negociación. Los elogios públicos al presidente ucraniano no son solo cortesía: reflejan la convicción de que Kiev está haciendo un trabajo que debilita a un rival geopolítico sin que Washington tenga que poner botas sobre el terreno. El precedente histórico es claro: Estados Unidos ha utilizado históricamente el apoyo a terceros para desgastar a sus adversarios, desde la guerra soviético-afgana hasta la contención de Irán a través de Israel y las milicias kurdas. En este caso, la Casa Blanca apuesta por combinar la presión militar ucraniana con exigencias a los aliados europeos para que asuman una parte mayor de la factura de la seguridad continental.

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Para España, esta dinámica tiene dos lecturas inmediatas. Por un lado, la cumbre de Ankara pondrá a prueba la capacidad del gobierno de Pedro Sánchez para mantener el equilibrio entre el compromiso atlantista y las sensibilidades de una parte de su espectro político. Por otro, el encarecimiento de la energía derivado de los ataques a refinerías rusas toca directamente la economía familiar. España, muy expuesta a las fluctuaciones del mercado petrolero, puede ver cómo la gasolina sube en pleno verano y la inflación da un nuevo repunte. Empresas como Repsol, aunque no operen en Rusia, se benefician coyunturalmente de precios altos, pero el consumidor español sufre. Y eso, en un contexto de ajuste presupuestario y demandas de más gasto militar, abre una brecha política que Bruselas y Washington observarán de cerca.

La proyección es incierta. Quedan más de 30 días de bombardeos, y la capacidad rusa para aguantar sin gasolina tiene un límite. Si las refinerías siguen cayendo, el Kremlin podría verse forzado a sentarse a la mesa antes de que acabe el verano. Pero también podría redoblar la apuesta, amenazando con un escalón más de confrontación que arrastraría a la OTAN. La reunión de Ankara aclarará, al menos, cuánto está dispuesto Occidente a sostener la apuesta ucraniana.

Ficha del Caso

  • El caso: Ucrania ha iniciado una campaña de 40 días con misiles y drones de largo alcance contra la infraestructura energética rusa, logrando interrumpir refinerías clave y provocando escasez de gasolina en varias regiones. La OTAN celebra una cumbre crucial en Ankara el 7 de julio de 2026.
  • Datos clave: Ataques contra las refinerías de Ufa, Slavyansk y Yaroslavl; cierre de Norsi, cuarta mayor refinería rusa; colas de vehículos en gasolineras de toda Rusia; el presidente Trump ha elogiado la valentía de Zelensky; la cumbre de Ankara promete anuncios “sustanciales” de apoyo a Ucrania.
  • Para España: España acudirá a Ankara bajo la presión de aumentar su gasto en defensa y eventualmente contribuir con más material a Ucrania. Además, la crisis de gasolina rusa podría elevar los precios del petróleo, golpeando a los consumidores españoles en pleno verano y añadiendo tensión presupuestaria al gobierno.