Greenpeace denuncia que solo 19 de las 52 capitales de provincia cuentan con refugios climáticos mientras que junio de 2026 ha superado las 1.000 muertes atribuibles al calor. La organización ecologista urge a acelerar la adaptación urbana ante un estancamiento que deja desprotegida a la población más vulnerable.
Un mapa de la desprotección: apenas 19 capitales ofrecen refugio
El informe «Ciudades al rojo vivo» dibuja un panorama muy desigual. Frente a las 16 ciudades que tenían red de refugios en 2025, ahora son 19, un avance de solo tres capitales en un año. Más de 1.000 personas fallecieron en junio por causas vinculadas al calor, de las cuales más de 200 murieron durante la primera ola de calor del verano, según los datos que maneja Greenpeace. El interior y el norte peninsular concentran las mayores carencias: Oviedo, Santander, Lugo, Santiago, Cádiz, Granada, Huelva y las dos capitales canarias carecen por completo de refugios climáticos, mientras que en Extremadura y Castilla-La Mancha la ausencia es total.
En Castilla y León solo Valladolid mantiene una red, estancada desde el año pasado, a pesar de que León, Salamanca y Zamora figuran entre las ciudades con mayor porcentaje de población mayor de 65 años y estuvieron en alerta roja sanitaria durante la ola de calor de junio. El norte ya no es un destino para escapar del calor extremo: en mayo y junio las alertas rojas sanitarias han sido constantes en muchas de sus capitales.
Los refugios que no refugian: barreras de horario, espacio y gratuidad
Greenpeace advierte de que no basta con colgar el cartel de “refugio climático”. Las principales barreras que lastran la efectividad de los espacios habilitados son los horarios limitados, los recintos inadecuados y la falta de gratuidad. En Bilbao, por ejemplo, se consideran refugios los bajos de puentes o los vestíbulos de pequeñas estaciones de transporte; Vitoria-Gasteiz reduce su red de 29 a solo 9 refugios en agosto; Logroño incluye espacios de pago como cafeterías municipales, y Madrid mantiene un anuncio de refugios sin identificación clara ni mapa accesible para la ciudadanía.
También se detectan limitaciones en los horarios: muchos refugios de interior cierran al mediodía o durante todo el mes de agosto, justo cuando más se necesitan. En Cataluña, donde todas las capitales disponen de red, las restricciones horarias disminuyen la efectividad de los recursos, aunque destacan los microrrefugios del pequeño comercio y la apertura de patios escolares como buenas prácticas. En la Comunidad Valenciana, solo Valencia tiene refugios, todos de interior y con sus horarios habituales; Murcia repite la misma red del año pasado con espacios de exterior de sombra insuficiente, y en Andalucía, Sevilla habilita solo cuatro centros deportivos para toda la ciudad, mientras que Málaga mantiene zonas cuestionables como un aparcamiento.
📊 Impacto en cifras
- Muertes por calor en junio: más de 1.000, de las cuales más de 200 se produjeron durante la ola de calor.
- Capitales con refugios climáticos: 19 de 52 (el 36,5 %). Hace un año eran 16.
- Capitales sin ningún refugio: 33, incluidas Oviedo, Santander, Cádiz, Granada, Huelva y las capitales canarias.
- Principales barreras: cierres al mediodía o en agosto, espacios sin sombra o agua, y refugios de pago.

El verano que conocíamos ya no existe. El calor es ya un problema de salud pública que mata a miles de personas cada año y no estamos respondiendo a la velocidad que impone el cambio climático.
Análisis: la adaptación climática avanza a paso de tortuga
El frenazo en la creación de refugios contrasta con la velocidad a la que se calienta el país. Los últimos cuatro años (2022-2025) han sido los más calurosos en España, y 2026 ya ha dejado el mayo más cálido desde que hay registros de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Junio, además, ha sido el segundo más caluroso de la serie histórica. El lento goteo de ciudades que se suman a la red de refugios —solo tres más que en 2025— revela que la adaptación va muy por detrás de la emergencia climática. Greenpeace insiste en que los refugios son una medida de corto plazo, pero necesaria, y reclama que se integren en planes municipales de adaptación con objetivos concretos, financiación adecuada y participación ciudadana.
La organización también recuerda que la principal responsabilidad del calentamiento recae en la industria fósil y que cualquier estrategia de adaptación debe ir acompañada de una acción climática ambiciosa, que multiplique por tres el abandono de los combustibles fósiles. En ese sentido, exige nuevos impuestos a las petroleras para financiar las medidas de protección frente al calor extremo. Mientras tanto, los datos de mortalidad de junio muestran que la inacción se cobra vidas: más de 1.000 fallecidos en un solo mes, una cifra que no es casualidad sino la consecuencia directa de un planeta que se recalienta cada vez más rápido.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Habilitar refugios efectivos en todas las capitales podría reducir la mortalidad por calor entre la población vulnerable, especialmente mayores de 65 años, niños y personas con enfermedades crónicas.
- Modelo que cambia: Se abandona la improvisación y los refugios de cartel para adoptar una estrategia integral de adaptación que transforme el espacio público con soluciones basadas en la naturaleza y participación ciudadana.
- Para las próximas generaciones: Garantizar espacios frescos, gratuitos y accesibles en las ciudades ayudará a que la infancia y los mayores no sufran las peores consecuencias de un clima cada vez más adverso, mientras se acelera la descarbonización.

