EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Tribunal Supremo ha dictaminado en el caso Trump v. Slaughter que el presidente puede cesar a voluntad a los empleados de las agencias independientes, revocando un precedente de 1935.
- ¿Quién está detrás? La mayoría conservadora del Tribunal Supremo, con el impulso de la administración de Donald Trump.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza el poder del Ejecutivo sobre organismos como la SEC o la FTC, que supervisan a empresas españolas con intereses en EE.UU. El fallo sobre ciudadanía por nacimiento queda en segundo plano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera que la decisión del Tribunal Supremo en el caso Trump v. Slaughter «compensa con creces» el desfavorable fallo que mantuvo la ciudadanía por nacimiento. Así lo expresó en una entrevista exclusiva con Breitbart News desde el Despacho Oval en la tarde del martes.
Un fallo que desmonta un siglo de protecciones
La sentencia, emitida el 1 de julio, da por superado un precedente de 1935 —el caso Humphrey’s Executor— que limitaba la autoridad del presidente para despedir a los directivos de organismos como la Comisión del Mercado de Valores (SEC), la Comisión Federal de Comercio (FTC) o el Consumer Financial Protection Bureau. Ahora, la Casa Blanca recupera el control directo sobre miles de funcionarios que hasta ayer gozaban de protección legal frente a los ceses políticos.
Desde hace casi un siglo, la doctrina Humphrey’s Executor impedía al presidente destituir a los responsables de las agencias independientes sin una causa justificada. El Tribunal Supremo ha concluido que esa restricción viola la separación de poderes. La decisión, con una mayoría de seis jueces conservadores, devuelve al Ejecutivo un margen de maniobra que no tenía desde 1935.
El fallo afecta a agencias como la SEC, la FTC, la CFTC, y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, organismos que supervisan desde los mercados bursátiles hasta las prácticas comerciales. Con este cambio, Donald Trump podrá remodelar la cúpula de estos reguladores sin necesidad de justificar los ceses, alineándolos con las prioridades de su administración.
Trump: «Compensa con creces» el revés judicial sobre inmigración
En la entrevista con Breitbart News, Trump admitió que la sentencia sobre ciudadanía por nacimiento —que mantiene el derecho a la nacionalidad por nacer en suelo estadounidense— fue «decepcionante». Sin embargo, subrayó que el fallo Slaughter lo «compensa con creces» porque le otorga una herramienta de control mucho más amplia sobre la administración federal.
El fallo del Supremo no es solo una victoria jurídica: es la culminación de décadas de teoría legal conservadora que defiende un presidente sin ataduras burocráticas.
Para el presidente, la decisión consolida uno de los principios centrales de su segundo mandato: un Ejecutivo unitario con mando total sobre la administración. La ciudadanía por nacimiento, aunque simbólica, no afectaba a su capacidad de gobierno; el control sobre las agencias, sí.
La Lógica de Washington
La lógica detrás de esta decisión se asienta en la idea de que las agencias independientes, al no responder directamente al presidente, operan como un «cuarto poder» sin control democrático. Para los jueces conservadores, la Constitución otorga todo el poder ejecutivo a una sola persona, y cualquier límite a su capacidad para cesar a sus subordinados es inconstitucional.
Esta visión, impulsada por la Federalist Society y el movimiento originalista, lleva décadas ganando terreno en los tribunales. Con la mayoría actual del Supremo, ha cristalizado en una doctrina que refuerza al presidente frente a la tecnocracia de Washington. Es la misma lógica que ya permitió a Trump destituir sin trabas a miembros de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal en su primer mandato.
Para España, el refuerzo del poder presidencial sobre los reguladores financieros podría modificar la relación con los grandes bancos y empresas españoles. Santander, BBVA, Iberdrola o Telefónica están sujetos a la supervisión de la SEC, y una Casa Blanca que controle de cerca al organismo podría inclinar la balanza en disputas regulatorias. La incógnita es si esa mayor sintonía se traducirá en un entorno más favorable para los intereses españoles o en exigencias adicionales vinculadas a la agenda comercial de la Administración.
Se espera que en los próximos meses Trump anuncie nuevos nombramientos al frente de la SEC y la FTC, lo que dará una pista sobre si su intención es reducir la presión regulatoria sobre las empresas extranjeras o, por el contrario, utilizarlas como moneda de cambio en las negociaciones comerciales con la Unión Europea.
Ficha del Caso
- El caso: Trump v. Slaughter es la sentencia del Tribunal Supremo que, el 1 de julio de 2026, anuló el precedente de 1935 que protegía a los empleados de las agencias independientes frente al despido presidencial. Donald Trump lo valora como una compensación al fallo adverso sobre la ciudadanía por nacimiento.
- Datos clave: La decisión, con 6 votos a favor, devuelve al presidente la capacidad de cesar sin causa a directivos de la SEC, FTC, CFTC y otros organismos. Es el mayor refuerzo del poder ejecutivo desde la era Reagan.
- Para España: Empresas como Santander, BBVA, Iberdrola y Telefónica podrían verse afectadas por cambios en la supervisión financiera y las políticas antimonopolio. El control presidencial sobre los reguladores abre un nuevo escenario para los intereses españoles en EE.UU.

