El coste de dormir con aire acondicionado: solo 1 euro por noche según un técnico

Carlos Llull desmonta el mito de apagar el aire para ahorrar: con un aislamiento decente y un termostato entre 24 y 26 °C, dormir fresco cuesta apenas un euro la noche. La clave está en la tecnología inverter y en saber cuándo no hay que tocar el mando.

El calor del verano nos ha puesto a todos en la misma tesitura: ¿enciendo el aire y me arruino o lo apago y me aso? Esa lucha interna entre el confort y la factura de la luz es tan clásica como discutir sobre la temperatura perfecta del gazpacho. Pero, por fin, alguien ha puesto números sobre la mesa. Carlos Llull, técnico de climatización y divulgador en redes, asegura que dormir con el aire acondicionado toda la noche puede costar alrededor de un euro . Sí, has leído bien: apenas un euro por noche de sueño profundo y sin sudores.

La clave no está en un truco milagroso, sino en entender cómo funcionan los equipos modernos y en darle a tu casa el mimo térmico que merece. A continuación, te cuento los tres secretos que convierten el aire acondicionado nocturno en un aliado económico.

El secreto del éxito

  • La magia del inverter: los compresores antiguos iban a tope hasta alcanzar la temperatura y luego se apagaban, como un coche dando acelerones. Los inverter, en cambio, modulan la potencia y, cuando llegan al objetivo, funcionan al mínimo, consumiendo mucho menos.
  • El punto dulce del termostato: entre 24 y 26 °C está la frontera entre el frescor razonable y el despilfarro. Bajar un grado más puede disparar el consumo un 8 %, así que no caigas en la tentación de ponerlo a 21 °C pensando que así enfría más rápido; solo le exiges un sprint innecesario.
  • Aislar como si guardaras un secreto: la mitad del trabajo lo hace la vivienda. Persianas bajadas al anochecer, ventanas con doble cristal y huir de las corrientes de aire caliente evitan que el equipo tenga que luchar contra el bochorno exterior.

Ingredientes

  • Un aire acondicionado con tecnología inverter (si es de los que se enchufan, asegúrate de que no sea un modelo de hace dos décadas).
  • Un buen aislamiento en ventanas, persianas y cajones de persiana (las rendijas son coladeros de euros).
  • Un termostato fiable o programador que te permita fijar 25 °C y olvidarte.
  • Paciencia para no tocar el mando a las 3 de la madrugada . Sí, porque el reloj biológico pide frío polar, pero el bolsillo agradece la templanza.

Paso a paso para una noche a un euro

1. Prepara la habitación antes del ocaso. Baja las persianas a última hora de la tarde y, si es posible, ventila a primera hora de la mañana —el aire fresco de la madrugada es gratis y ayuda a que el punto de partida no sea un horno.

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2. Programa el termostato a 25 °C. Es la temperatura que el IDAE recomienda para ahorrar sin renunciar al confort. Si eres friolero, 24 °C; si llevas pijama ligero, 26 °C. Olvídate de los 22 °C, eso es para días de golpe de calor extremo.

3. Enciende el aire y déjalo trabajar. El equipo hará un esfuerzo inicial para bajar de 29 °C a 25 °C. Pero, una vez alcanzada, el compresor inverter se aletarga y solo gasta una pizca de electricidad para mantener el ambiente estable. Si lo apagas a media noche, el calor atrapado en las paredes y el mobiliario volverá a caldear la estancia y el equipo tendrá que arrancar desde cero otra vez, consumiendo más.

4. Comprueba los filtros cada dos semanas. Un filtro sucio obliga al motor a trabajar más. Limpiarlos es lo más parecido a una ITV gratuita para tu aire acondicionado.

Todo el secreto reside en que la casa no sea un coladero térmico: si el calor entra a raudales, por mucho inverter que tengas, la factura se dispara.

Variaciones y maridaje

Si no tienes inverter… no tires la toalla. Un equipo convencional bien usado también puede ser económico. La diferencia es que te conviene apagarlo cuando el ambiente ya esté fresco y combinarlo con un ventilador de techo a baja velocidad para repartir el frío. Así evitas el arranque y parada constantes, que es donde más energía se derrocha.

El maridaje perfecto: ventilador + aire. Pon el ventilador en modo verano (aspas girando en sentido antihorario) a la mínima potencia y notarás que la sensación de frescor aumenta sin tocar el termostato. Es como acompañar un plato con el vino adecuado: potencia el resultado sin añadir coste.

Versión exprés para los que olvidan todo. Si tu casa es un horno al llegar la noche, no enciendas el aire a tope: baja persianas, abre ventanas opuestas para una corriente rápida y, solo después, pon el termostato a 25 °C. En veinte minutos habrás bajado tres grados con la mitad de esfuerzo.

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Conservar el frescor. Si te vas a trabajar, cierra todo a cal y canto. Al volver, ventila un poco y enciende el aire en modo eco. Un truco de abuela: las cortinas térmicas o las plantas en las ventanas actúan como escudo natural.