Vox asume una macroconsejería en Sevilla con 1.200 millones de presupuesto y competencias en Justicia, Turismo y Administración.
El líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, se convertirá en vicepresidente del Gobierno autonómico y dirigirá esta supercartera, que recuerda al modelo que Juan Marín (Ciudadanos) ocupó en 2019. La decisión se produce a las puertas de la toma de posesión de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía este domingo 12 de julio.
Un ‘elefante’ administrativo con 1.200 millones de presupuesto
La cifra total supera los 1.200 millones de euros anuales, según cálculos basados en las cuentas públicas actuales. De ellos, 901 millones corresponden al área de Justicia y Administración Pública y 198,7 millones a Turismo, a los que se suma un pequeño presupuesto para la nueva Dirección General de Desregulación. En conjunto, representa aproximadamente el 2,4% del presupuesto total de la Junta de Andalucía para 2026, que ronda los 51.000 millones de euros.
La macroconsejería nace con el objetivo explícito de acelerar la modernización de la justicia, impulsar la principal industria andaluza —el turismo— y simplificar tramites administrativos para ciudadanos y empresas. El propio Gavira lo definió como un «elefante» durante el debate de investidura, en alusión a la envergadura del nuevo departamento.
El precedente de 2019 y las críticas de la oposición
El diseño de la cartera evoca inevitablemente el puesto que ocupó Juan Marín en 2019 como vicepresidente y consejero de Justicia, Turismo y Regeneración, cuando Ciudadanos apoyó a Juanma Moreno. Ahora es Vox quien accede a un esquema similar, aunque con la novedad de la desregulación. El nombramiento de Gavira, hasta ahora portavoz parlamentario, le otorga un control sobre más de 1.200 millones de euros y varios centenares de altos cargos en las tres provincias con mayor peso en estos ámbitos.
Los partidos de la oposición han recibido con cautela la noticia. Señalan la dificultad de compatibilizar en una sola persona la gestión de Justicia y del sector turístico, pilares que requieren perfiles técnicos muy distintos. La Junta defiende la fórmula porque reduce departamentos y agiliza la toma de decisiones.
Una consejería con 1.200 millones de euros y control sobre el turismo y la justicia se convierte en la pieza clave del equilibrio interno del nuevo gobierno andaluz.
En el ámbito turístico, la nueva consejería hereda un proyecto de ley que endurecía las sanciones contra los alojamientos ilegales, con multas de hasta 600.000 euros. Su futuro depende ahora de las prioridades que fije el equipo de Gavira. En Justicia, el reto es culminar la digitalización de los juzgados y avanzar en el teletrabajo de los empleados públicos, una promesa electoral del PP que Vox ha respaldado.
La Lectura Andaluza
Andalucía no es ajena a los gobiernos de coalición con una fuerza política que asume un área transversal. El modelo que ahora aplica Juanma Moreno recuerda al de otras comunidades como Extremadura o Castilla y León, donde Vox también gestiona carteras de calado. La diferencia aquí es el volumen presupuestario y el peso simbólico del Turismo, motor económico que en 2025 generó más de 23.000 millones de euros en ingresos y empleó a cerca de 500.000 personas de forma directa e indirecta.
Para los ciudadanos, la principal promesa de la nueva macroconsejería es la simplificación de trámites. Si la Dirección General de Desregulación logra eliminar burocracia, el impacto se notará en la rapidez para abrir un negocio, obtener una licencia o resolver un expediente judicial. En Sevilla y el resto de capitales andaluzas, los autónomos llevan años quejándose de los plazos, y cualquier avance en ese sentido sería un alivio tangible.
El margen de maniobra del nuevo vicepresidente no será total. La Junta acaba de cerrar un presupuesto de 51.000 millones, pero la negociación de las cuentas de 2027 pondrá a prueba la capacidad de Vox para defender estas partidas. Además, la oposición vigilará de cerca cada decisión en materia de Justicia, un ámbito especialmente sensible. Andalucía asiste a un nuevo capítulo de su historia autonómica en el que la gestión de la principal industria y la tutela del sistema judicial recaen en una sola mano. La pregunta es si ese elefante del que hablaba Gavira será capaz de moverse con agilidad.

