Las comisiones de plataformas turísticas como Booking drenan cada año entre 3,4 y 4,8 millones de euros de la economía de La Palma. Así lo revela un análisis elaborado por Ulrich Götz Roth, profesional con más de dos décadas de experiencia en la gestión de alojamientos turísticos en la isla.
El estudio, titulado ‘Tu casa. Tu precio. Tu isla’, combina datos oficiales del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) y casos reales documentados para mostrar cómo el actual modelo de intermediación reduce significativamente los ingresos de los propietarios. La conclusión es contundente: las plataformas internacionales se llevan una parte sustancial del valor turístico generado en La Palma.
Un ejemplo concreto ilustra la magnitud del problema. Una propietaria había fijado un precio que le permitía ingresar 400 euros por una reserva semanal. Tras aplicar descuentos comerciales, la comisión de la plataforma y los costes de cobro, recibió solo 263 euros. Es decir, el 34% del valor quedó fuera de su bolsillo. Si calculamos sobre una ocupación media del 75%, la pérdida anual para esa vivienda supera los 5.000 euros. Multiplicado por los miles de alojamientos vacacionales de la isla, el impacto acumulado alcanza varios millones de euros cada año.
Más del 40% del precio se queda en la plataforma
Según Götz Roth, la diferencia entre el precio de comercialización y el importe recibido puede superar el 40% en muchos casos. Los programas de fidelización de las grandes plataformas reducen aún más la facturación del propietario: los descuentos al cliente no los asume la compañía tecnológica, sino el dueño del alojamiento. De esta forma, el viajero fideliza con la plataforma, no con el destino ni con el establecimiento.
Un dinero que abandona la isla y no retorna
Cuando los ingresos por alojamiento menguan, se reduce también la capacidad de contratar servicios locales. Empresas de limpieza, mantenimiento, fotógrafos, asesores turísticos y gestores de reservas ven cómo el valor que generan termina beneficiando a intermediarios con sede fuera de Canarias. El análisis recuerda que son esos profesionales isleños quienes visitan los inmuebles, resuelven incidencias y crean la experiencia del viajero. Sin embargo, buena parte de la facturación se les escapa cuando la reserva final se cierra a través de una multinacional.
El caso palmero no es aislado. En islas como Gran Canaria o Tenerife, con mayor volumen turístico, la fuga de ingresos por comisiones podría ser aún mayor. Pero en una isla de 85.000 habitantes, la pérdida de cada euro se siente con más intensidad en los comercios, los restaurantes y los servicios locales. El dinero que se marcha deja de circular en la economía insular.
La plataforma facilita la reserva; la empresa local hace posible la experiencia.
El Pulso Territorial
El archipiélago canario vive del turismo, pero los beneficios se reparten de manera desigual. El Gobierno de Canarias, presidido por Fernando Clavijo (Coalición Canaria) con el apoyo del PP, ha impulsado estrategias de sostenibilidad turística, pero no ha frenado la sangría de las comisiones. La consejera Jéssica de León apuesta por un modelo más diversificado, aunque las plataformas operan en un marco global que limita el alcance autonómico.
En comparación, Baleares, con gobierno del PP y apoyo de Vox, sufre una problemática similar. El impuesto de turismo sostenible captura algo de valor, pero las comisiones de intermediación siguen mermando ingresos. La diferencia es de escala: en Baleares las reservas se multiplican, pero en La Palma los 4,8 millones anuales suponen unos 60 euros por habitante cada año.
El próximo reto será medir el alcance real de estas fugas en todo el archipiélago. De momento, el análisis de Götz Roth abre una vía para que el sector tome conciencia y busque alternativas, como la venta directa o plataformas de reservas de titularidad local. La pelota está en el tejado de los propietarios, pero también de las administraciones, que podrían impulsar sellos de calidad y herramientas digitales propias. Sin una intervención decidida, el modelo actual continuará drenando millones de una economía insular que lucha por retener cada euro.
Ficha Autonómica
- El caso: Un análisis elaborado por Ulrich Götz Roth con datos del ISTAC evidencia que las comisiones de plataformas como Booking restan hasta 4,8 millones de euros al año a la economía de La Palma, perjudicando a propietarios y empresas locales.
- Datos importantes: El caso real documentado muestra una pérdida del 34% por reserva. Extrapolando a los miles de alojamientos turísticos, el impacto agregado supera los 3,4 millones de euros al año según los cálculos más conservadores. La población de La Palma ronda los 85.000 habitantes.
- Resumen: El dinero que sale de la isla deja de retribuir a empresas locales y reduce la capacidad de generar empleo. La plataforma fideliza al cliente, mientras el propietario y la isla cargan con los costes. Expertos y el sector turístico piden mayor control sobre la comercialización directa.

