La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia ha iniciado este martes el juicio contra Sigfredo D. O., acusado de agredir sexualmente a su hija cuando esta tenía 13 y 14 años, según fuentes del tribunal. El Ministerio Fiscal y la acusación particular le atribuyen un delito continuado de agresión sexual con el agravante de parentesco y solicitan una pena de 15 años de prisión.
La menor declaró el lunes asistida por una psicóloga y relató un patrón de abusos que se prolongó durante meses. Explicó que el acusado, su padre, se aprovechaba de los momentos en que la madrastra se ausentaba o todos dormían para cometer las agresiones.
El testimonio de la víctima
La joven relató que los abusos comenzaron en las navidades de 2021, cuando su madrastra viajó a Colombia y el acusado inició un juego de cosquillas que derivó en una agresión. La tiró al suelo, le bajó los pantalones y le introdujo los dedos en la vagina. “Me hizo bastante daño y me fui llorando a la habitación”, habría manifestado.
A partir de ese momento, las agresiones se repitieron con frecuencia. La víctima recordó un episodio especialmente humillante: le pidió al acusado 12 euros para una excursión escolar. Él la cogió del brazo, la tiró sobre la cama, le realizó tocamientos y, al terminar, le arrojó el dinero a la cara. En otra ocasión, se defendió mordiéndole en el pectoral, lo que le dejó una cicatriz que más tarde su madrastra vio. El acusado la justificó diciendo que se había golpeado con un palet.
Con el paso de los meses, el presunto agresor cambió de actuación. La joven detalló que, cuando todos dormían, el hombre entraba en su habitación, le tapaba la boca y la penetraba vaginalmente. Además, le preguntaba si tenía el período menstrual para evitar que sangrara y, aun así, continuaba con los tocamientos. En uno de los episodios, forzó a la menor a practicarle sexo oral.
La declaración de la víctima, corroborada por otros testimonios, constituye una pieza clave de la acusación.
Secuelas psicológicas y denuncia
El calvario tuvo graves consecuencias para la menor. En la vista explicó que llegó a intentar quitarse la vida, sufría pesadillas y sentía asco de su propio cuerpo: “Me miraba al espejo y me daba asco. No me reconocía como persona”. Su madre, que recuperó la custodia tras la denuncia, confirmó que la niña temblaba por las noches y rehuía la ducha. “Le daba asco ducharse porque odiaba su cuerpo”, declaró.
Fue la hija de la madrastra, que compartía habitación con la víctima, quien supo de los abusos porque la menor se lo confesó. Según su testimonio, la niña le dijo que “su papá la violaba” y que le tapaba la boca para que ella no se despertara. La joven le rogó que no dijera nada, pero finalmente la situación se denunció a través del instituto y la Policía Nacional avisó a la madre.
Petición de pena y alegato del acusado
La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el letrado Gonzalo Pérez Mora, califican los hechos como un delito continuado de agresión sexual sobre menor de edad con el agravante de parentesco (que eleva la pena por la relación de superioridad familiar). Solicitan 15 años de prisión y una responsabilidad civil de 30.000 euros.
El acusado, que permanece en situación de investigado -es decir, con indicios en su contra pero sin condena-, ha negado todos los cargos. Como coartada alega que en las fechas señaladas estaba de luto por el fallecimiento de su madre, extremo que la acusación considera inviable. El juicio continuará en los próximos días y, tras la práctica de las pruebas, el tribunal dictará sentencia.

