El Tribunal Supremo confirma 12 años y medio por tentativa de asesinato con chocolate envenenado

La Sala Penal del Tribunal Supremo rechaza el recurso de casación y confirma la condena por tentativa de asesinato con envenenamiento. El fallo unánime consolida la doctrina sobre la alevosía en la administración de veneno en alimentos.

La Sala Penal del Tribunal Supremo confirma 12 años y medio de prisión por tentativa de asesinato con chocolate envenenado.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha resuelto el tribunal? La Sala Penal del Tribunal Supremo desestima el recurso de casación y confirma la condena por tentativa de asesinato con envenenamiento mediante raticida.
  • ¿Qué base jurídica aplica? La sentencia aplica los artículos 138, 139.1ª, 16 y 62 del Código Penal, consolidando la doctrina sobre la alevosía por envenenamiento.
  • ¿Qué impacto tiene? La condena de 12 años y medio de prisión se mantiene firme, con una responsabilidad civil por las secuelas permanentes del perjudicado.

Antecedentes del proceso

El procedimiento se inició a raíz de un suceso ocurrido en León en junio de 2020. La acusada entregó a su expareja una barra de chocolate en la que había introducido una dosis letal de raticida. El hombre ingirió el producto y sufrió una intoxicación gravísima que, pese a no causarle la muerte, le provocó lesiones que tardaron en curar 705 días, de los cuales 75 fueron de perjuicio muy grave. Entre las secuelas permanentes se cuentan la ceguera, la necesidad de utilizar bastón para deambular, una cojera manifiesta con marcha lenta e insegura y afectaciones moderadas del sistema nervioso, que exigieron la adecuación de la vivienda familiar. Además, el perjudicado tiene reconocida la incapacidad permanente absoluta por resolución de noviembre de 2021.

La Audiencia Provincial de León dictó sentencia condenatoria por un delito de tentativa de asesinato, imponiendo la pena de 12 años y medio de prisión. La condena incluía la correspondiente responsabilidad civil por las secuelas padecidas por la víctima. La acusada recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que confirmó íntegramente el fallo de primera instancia. Contra esta segunda resolución se interpuso recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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El fallo del Tribunal Supremo

La Sala Penal del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación, confirmando la condena de 12 años y medio de prisión. La sentencia, cuyo texto íntegro aún no está disponible en el CENDOJ al cierre de esta nota, rechaza los argumentos de la defensa centrados en la supuesta falta de intención de matar y en la calificación jurídica de los hechos.

El tribunal considera que la administración del veneno en un alimento de consumo habitual constituye un medio alevoso, pues elimina cualquier posibilidad de defensa por parte de la víctima. La dosis de raticida introducida era letal, circunstancia que evidencia el ánimo homicida y descarta cualquier otra finalidad lesiva de menor entidad. La Sala subraya que la intención de matar se infiere de la naturaleza del tóxico, la cantidad utilizada y la forma clandestina de suministrarlo.

La resolución confirma también la responsabilidad civil fijada en instancias anteriores, que cubre las gravísimas secuelas sufridas por el hombre, incluida la incapacidad permanente absoluta. El fallo es definitivo y solo queda pendiente la ejecución del cumplimiento de la pena privativa de libertad.

La Doctrina del Tribunal

La sentencia de la Sala Penal consolida la línea jurisprudencial que califica los envenenamientos como modalidad de alevosía típica del artículo 139.1ª del Código Penal. El Tribunal Supremo ya había establecido en múltiples precedentes (por ejemplo, STS 527/2012 o STS 874/2016) que el suministro de sustancias tóxicas con apariencia inocua equivale a un ataque a traición, sin riesgo para el autor e imposibilitando la defensa de la víctima. La novedad de este fallo radica en aplicar ese criterio a un caso en el que la relación afectiva previa refuerza la especial deslealtad del medio comisivo.

Desde la óptica del iter criminis, la Sala confirma la naturaleza de tentativa acabada e idónea: el plan homicida fue plenamente ejecutado, y solo la intervención médica posterior impidió la consumación del resultado mortal. A efectos de determinación de la pena, se aplica la rebaja en un grado prevista en el artículo 62 del Código Penal, partiendo del marco del asesinato consumado (15 a 25 años). La condena de 12 años y medio se sitúa en la mitad superior de la horquilla resultante (7 años y 6 meses a 15 años), lo que evidencia la extrema gravedad del hecho y el desvalor del resultado lesivo producido.

Para la práctica forense, el fallo reitera que la intención de matar no requiere la confesión del acusado, sino que puede acreditarse mediante prueba indiciaria: la letalidad del tóxico, la dosis administrada, el ocultamiento del veneno y la ausencia de aviso posterior a la ingesta. Se fortalece así la carga probatoria de las acusaciones en delitos de esta naturaleza.

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La administración de veneno en alimentos cotidianos constituye un acto alevoso que deja sin defensa a la víctima y revela un inequívoco ánimo de matar.

FICHA DEL CASO

  • El caso: Mujer acusada de tentativa de asesinato tras envenenar con raticida una barra de chocolate que entregó a su expareja en León, en junio de 2020. La víctima sobrevivió pero quedó con secuelas gravísimas.
  • Datos importantes: El fallo unánime aplica los artículos 138, 139.1ª, 16 y 62 del Código Penal. Pena de 12 años y medio de prisión. Responsabilidad civil por las secuelas, incluida incapacidad permanente absoluta. Lesiones con 705 días de curación.
  • Fecha de los juicios: La sentencia de la Audiencia Provincial de León fue confirmada por el TSJ de Castilla y León y, finalmente, por la Sala Penal del Tribunal Supremo en recurso de casación resuelto en 2026. La fecha exacta de la sentencia del TS aún no ha sido publicada en el CENDOJ.
  • Personas acusadas y por qué: Acusada: mujer, expareja del perjudicado. Acusación: delito de tentativa de asesinato con alevosía por envenenamiento, al haber suministrado chocolate con raticida con intención de causar la muerte.