El Supremo ratifica 12 años y medio a la mujer que envenenó a su exmarido con chocolate con talio en León

La Sala Penal del alto tribunal rechaza el recurso de la condenada y confirma los 12 años y medio de prisión por intento de asesinato. La víctima sufrió ceguera e incapacidad permanente tras consumir el chocolate envenenado.

El Tribunal Supremo ha confirmado este 7 de julio de 2026 la condena de doce años y medio de prisión a la mujer que intentó asesinar a su expareja en León con una tableta de chocolate envenenada con talio, un potente raticida. La sentencia es firme, según ha informado el alto tribunal.

Los hechos, declarados probados por la Audiencia Provincial de León y posteriormente ratificados por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, se remontan a junio de 2020. La acusada, tras la ruptura de la relación y el progresivo deterioro de la convivencia por los encuentros relacionados con los hijos comunes, urdió un plan para acabar con la vida de su expareja.

El plan con el chocolate envenenado

La mujer aplicó una sustancia que contenía una dosis letal de talio a una tableta de chocolate y se la entregó a un hijo menor de edad que ambos compartían, con la instrucción expresa de que él no la probara bajo ningún concepto, pero sí se la diera a su padre y le convenciera para que la ingiriera. El menor así lo hizo, según consta en el relato fáctico de la sentencia.

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El padre comió el chocolate y, en un breve lapso, comenzó a sufrir un grave cuadro de malestar. La sintomatología resultó compatible con una intoxicación por talio, un metal pesado letal presente en algunos raticidas. La víctima no falleció, pero las consecuencias fueron devastadoras y permanentes.

La investigación descartó otras posibles fuentes de contaminación y centró las sospechas en la expareja. El comportamiento posterior de la acusada, que no mostró interés por el estado de salud del hombre, también fue considerado un indicio relevante en la causa.

Las secuelas: ceguera e incapacidad permanente

El hombre precisó 705 días de curación, de los cuales 75 fueron de perjuicio muy grave. Le quedaron secuelas irreversibles: ceguera, necesidad de bastón para caminar, cojera, marcha lenta e insegura y afectaciones moderadas del sistema nervioso. La resolución de incapacidad permanente absoluta le fue reconocida en noviembre de 2021.

La Audiencia Provincial de León impuso la condena inicial, que fue recurrida y confirmada después por el TSJ de Castilla y León. El recurso de casación ante el Supremo ha sido el último intento de la defensa para rebatir la condena.

El alto tribunal, en su sentencia hecha pública este martes, ha desestimado íntegramente los argumentos de la recurrente. La Sala Penal ha destacado que la sentencia de apelación no se limitó a fórmulas genéricas, sino que analizó uno a uno los indicios que convergían en la autoría.

La Sala Penal ha subrayado que los indicios concurrentes permiten acreditar, más allá de toda duda razonable, la participación activa de la acusada en el envenenamiento.

El Supremo confirma los indicios y la condena

Entre esos indicios, el tribunal enumera: la mala relación entre las partes, la entrega del chocolate a través del menor, el nexo temporal entre la ingesta y los síntomas, la compatibilidad del cuadro clínico con intoxicación por talio, la exclusión de otras fuentes de contaminación y la conducta posterior de la acusada respecto al estado de salud de la víctima.

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El Supremo rechaza la estrategia de la defensa de negar aisladamente cada uno de esos elementos, pues recuerda que la prueba indiciaria exige una valoración conjunta, conforme a la lógica y la experiencia. “La crítica del recurso consiste, en realidad, en negar aisladamente la fuerza de cada uno de esos indicios”, concluye el fallo.

Con la firmeza de la sentencia, la mujer deberá cumplir íntegramente los doce años y medio de prisión. Además, tendrá que hacer frente a las responsabilidades civiles derivadas de las graves lesiones causadas a la víctima, que ha visto su vida truncada por un envenenamiento que la justicia considera probado.