La zafra del atún rojo en Canarias captura el 77% de la cuota hasta mayo, mejorando los malos resultados de 2025

Las capturas de atún rojo en Canarias alcanzan las 440 toneladas hasta mayo, el 77,5% de la cuota anual, con una facturación de 3,1 millones de euros. Los datos contrastan con el desplome de 2025, cuando solo se pescó el 22% del cupo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Hasta el 31 de mayo, la flota artesanal canaria ha descargado 440 toneladas de atún rojo, el 77,5 % de la cuota anual de 568 toneladas.
  • ¿Quién está detrás? Los datos los ha facilitado la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias.
  • ¿Qué impacto tiene? La facturación estimada alcanza los 3,1 millones de euros, muy por encima del desastroso 2025, cuando solo se pescó el 22 % de la cuota.

La flota artesanal canaria ha descargado 440 toneladas de atún rojo (Thunnus thynnus) hasta el 31 de mayo, el 77,5 % de la cuota anual de 2026, según datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias. Esa cifra supone un giro absoluto respecto a la zafra de 2025, cuando las capturas se desplomaron hasta apenas 123 toneladas, el 22 % del cupo asignado.

Los 3,1 millones de euros de facturación estimada devuelven algo de oxígeno al sector. El precio medio en primera venta se sitúa en torno a los 7 euros por kilo, aunque los armadores canarios reciben menos tras las comisiones de comercialización, ya que más del 95 % del patudo se envía a la Península. Con todo, la mejora es palpable: en solo doce meses se ha pasado de una campaña “nefasta”, en palabras de la consejería, a una de las más productivas de los últimos ejercicios.

El desglose por modalidades revela un reparto casi equilibrado. Los barcos de artes menores capturaron 230 toneladas, mientras que los atuneros cañeros sumaron 210. Esta fotografía confirma que la flota artesanal canaria, formada por unas 250 embarcaciones, ha sabido aprovechar la presencia del recurso durante la fase más intensa de la zafra, que concentra casi todas las capturas entre enero y mayo.

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Del cupo de 568 toneladas quedan por tanto 128 sin consumir, una cantidad que ya supera todo lo pescado el año pasado. Lo normal es que esa parte restante apenas se mueva en lo que queda de año porque el atún rojo abandona las aguas cercanas al archipiélago durante el verano y el otoño. Sin embargo, fuentes de la propia administración regional apuntan a la posibilidad de que se añadan nuevas cesiones de cuota, lo que elevaría el total hasta las 600 toneladas y suavizaría aún más la estadística.

El sector ha pasado en un solo año del desastre a una zafra que, sin ser histórica, devuelve la confianza a los pescadores canarios y demuestra la enorme volatilidad de este recurso migratorio.

Más allá de las cifras, la campaña de 2026 vuelve a poner sobre la mesa la dependencia del sector pesquero artesanal de una única especie y de unas condiciones migratorias que cambian cada temporada. La zafra del patudo es un pilar económico para muchas familias de las islas, y cuando falla, como en 2025, el impacto se nota en lonjas y cofradías. Por eso, cada tonelada extra que se logre capturar antes de fin de año cuenta, aunque el grueso del trabajo ya está hecho.

El Pulso Territorial

La mejora de la zafra del atún rojo coincide con un momento en que el Gobierno de Canarias, presidido por Fernando Clavijo (Coalición Canaria), sigue reclamando al Estado un aumento estructural de la cuota que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) gestiona a nivel nacional. La tradición pesquera de las islas convive con unos cupos que, en opinión del ejecutivo autonómico, no reflejan la realidad socioeconómica del archipiélago. De hecho, en 2025 la comunidad apenas pudo hacer uso de la cuota asignada por la ausencia del recurso, lo que evidenció la fragilidad del modelo: se dependía de lo que la administración central permitía y de lo que la naturaleza decidía poner en el agua.

Si se compara con otras comunidades autónomas cubiertas por este medio, como Murcia o Baleares, donde la pesca de atún rojo tiene también peso, aunque con menor flota artesanal, Canarias presenta una dependencia casi exclusiva de esta especie durante los primeros meses del año. La media nacional de cuota por embarcación es mayor, pero la estacionalidad canaria es extrema. El precedente de 2023, cuando también se rozó el 80 % de capturas en mayo, sirve para contextualizar este 2026: no es un hecho aislado, sino la consolidación de un patrón de zafra muy concentrado en el tiempo y muy sensible a cualquier variación climática o biológica. Lo que viene ahora es un periodo de incertidumbre: si se confirman las cesiones adicionales de cuota y el atún vuelve a aparecer en otoño, las 128 toneladas restantes podrían no ser papel mojado. Si no, el 77,5 % de mayo se convertirá en el dato final de la campaña.

Ficha Autonómica

  • El caso: La zafra del atún rojo (patudo) en Canarias ha alcanzado su pico habitual entre enero y mayo, con 440 toneladas descargadas, un 77,5 % de la cuota de 2026.
  • Datos importantes: Cuota anual de 568 toneladas, 128 aún pendientes. Facturación estimada de 3,1 millones de euros a 7 €/kg en primera venta. 230 t de artes menores y 210 t de cañeros.
  • Resumen: Tras el pésimo 2025 (123 t, 22 %), 2026 ha devuelto la normalidad al sector, aunque todo el esfuerzo se ha concentrado en la primera mitad del año. La posibilidad de cesiones adicionales de cuota y la esperanza de capturas otoñales mantienen abierta la campaña hasta diciembre.