El CEO de julio 2026: PSC pierde 4-6 escaños, ERC sube y Aliança Catalana adelanta a Junts

La encuesta del CEO marca un vuelco en el bloque independentista: Aliança Catalana supera a Junts y se convierte en tercera fuerza. La mayoría de investidura de Salvador Illa resiste pese al desgaste del PSC, sostienen desde el Govern.

El barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) correspondiente a julio de 2026, publicado este miércoles, dibuja un Parlament que mantiene la mayoría de izquierdas pero con un vuelco en el bloque independentista. El PSC de Salvador Illa se mantiene como primera fuerza —36 a 38 escaños— pero cede terreno; ERC sube y Aliança Catalana se convierte en la tercera formación, relegando a Junts a un cuarto puesto.

Junts se hunde: la sangría de votos hacia Aliança Catalana

Los datos del CEO son demoledores para el partido de Carles Puigdemont. De los 35 diputados logrados en 2024, Junts pasaría a una horquilla de solo 15 a 18, una pérdida de hasta el 46% de su representación. La encuesta, realizada entre el 21 de mayo y el 25 de junio, refleja una transferencia directa de electores: casi 12 puntos del porcentaje de voto de Junts van a parar a Aliança Catalana.

El fenómeno se explica, en parte, por el desgaste de la marca posconvergente y la percepción de que la formación de Silvia Orriols encarna un independentismo más rupturista y sin complejos. El director del CEO subrayó que esta tendencia se consolida en un contexto de tensión política española, pero con una mejora de la percepción de la situación en Cataluña.

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La mayoría de Illa sobrevive pese al desgaste del PSC

Aunque los socialistas pierden entre 4 y 6 escaños, el crecimiento de Esquerra Republicana (de 20 a 24-26) compensa la merma, y los Comuns —que se quedan en 4-5 diputados— apenas retroceden. Así, la suma de PSC, ERC y los ‘comuns’ alcanzaría un mínimo de 64 escaños, suficiente para reeditar la investidura de Illa. Una mayoría que, según fuentes del Govern consultadas por Moncloa.com, se percibe como ‘sólida a corto plazo’.

El PP, que perdería hasta 3 escaños, se quedaría con 12-13, mientras que Vox se estanca prácticamente (12-13) pese a recoger parte del desgaste popular. La CUP mantiene sus 4-5 diputados. Pero es la irrupción de Aliança Catalana lo que rompe el esquema: el partido de Orriols, que hoy tiene solo dos representantes, saltaría a 23-25 escaños, un crecimiento de más de 20 puntos.

El independentismo se reordena en el Parlament, pero la mayoría de izquierdas que sostiene a Salvador Illa resiste los embates del desgaste.

El ascenso de Aliança Catalana fagocita a Vox y a Junts

Por primera vez, el barómetro captura una transferencia directa y masiva de votos de Vox hacia Aliança Catalana: más del 20% de los votantes del partido de Ignacio Garriga se irían con Orriols. Este dato no solo estanca a Vox en Cataluña, sino que reduce su capacidad de crecimiento futuro, precisamente cuando el PP pierde fuelle. La formación ultraindependentista se convierte así en el nuevo hogar electoral de quienes buscan un discurso de ruptura sin complejos, tanto desde el independentismo como desde la derecha nacionalista.

El precedente de la alcaldía de Ripoll, gobernada por Orriols desde 2023, ya anticipaba un caladero de voto entre los desencantados con Junts y con Vox. La encuesta del CEO confirma que el mensaje de Aliança —más radical en lo identitario y menos vinculado a la gestión institucional— seduce a un electorado que siente que Junts se ha moderado o que Vox no defiende con suficiente firmeza los intereses catalanes dentro del bloque constitucionalista.

La lectura para el Govern es ambivalente: la mayoría parlamentaria aguanta, pero el ascenso de Aliança Catalana como tercera fuerza condiciona el debate público y puede tensar las relaciones entre ERC y los Comuns. Si la formación de Orriols consolida su posición, la presión sobre ERC para endurecer su discurso independentista será aún mayor, lo que a medio plazo podría complicar la geometría de apoyos de Illa. En este contexto, el barómetro del CEO no solo mide el presente: anticipa una legislatura en la que la estabilidad se jugará en las fronteras de la mayoría.