Ni ‘El Padrino’ ni ‘Titanic’: la película de 1994 que el público coronó como la mejor de la historia

Recaudó apenas 28 millones de dólares en su estreno y parecía condenada al olvido. Hoy es la película mejor valorada de la historia, y su historia de resurrección es casi tan buena como la propia trama.

Hay una película que lleva casi dos décadas en lo más alto de un ranking que millones de personas consultan cada semana. No es la más taquillera ni la más premiada en los Oscar, pero sí la que el público ha decidido, votación tras votación, que merece el primer puesto. Hablamos de Cadena perpetua, el drama carcelario de 1994 dirigido por Frank Darabont.

Su historia no empezó con fuegos artificiales. Cuando se estrenó en otoño de aquel año, la cinta pasó casi desapercibida en las salas de cine. Fue después, en el boca a boca y en los alquileres de VHS, donde empezó a fraguarse su leyenda.

La película que nadie fue a ver y todos acabaron amando

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El dato sorprende a cualquiera que la vea hoy encabezando listas: Cadena perpetua apenas recaudó 28 millones de dólares en Estados Unidos, una cifra modesta para una producción de 25 millones de presupuesto. El problema, según reconoció el propio Darabont años después, fue un título original —The Shawshank Redemption— que el público no terminaba de entender, sumado a una campaña de marketing incapaz de vender un drama carcelario sin acción ni grandes estrellas de reclamo.

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Lo que salvó a la película fue la televisión y el vídeo doméstico. Se convirtió en la cinta más alquilada de 1995 en Estados Unidos, y de ahí en adelante su reputación no dejó de crecer con cada nueva generación que la descubría en casa.

Cómo una guerra de fans la llevó al número uno

El ascenso de Cadena perpetua al trono de las películas mejor valoradas tiene un origen curioso que pocos conocen. Hay que remontarse al verano de 2008, cuando el estreno de El caballero oscuro desató una auténtica batalla campal en IMDb, la base de datos de cine más consultada del planeta. Los fans de El Padrino, que llevaba más de una década en el número uno, empezaron a votar con notas mínimas a la película de Nolan para frenar su ascenso.

La guerra de valoraciones tuvo un efecto colateral inesperado: mientras ambos títulos se desgastaban mutuamente, Cadena perpetua —que llevaba tiempo en segunda posición— escaló hasta la cima. Desde entonces, con contadas excepciones puntuales, nunca ha vuelto a bajar del primer puesto.

El dúo que sostiene toda la historia

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El corazón de la película descansa por completo en la relación entre sus dos protagonistas. Tim Robbins interpreta a Andy Dufresne, un banquero condenado injustamente por el asesinato de su esposa, que sobrevive en la prisión de Shawshank a base de paciencia e ingenio. Morgan Freeman da vida a Red, el narrador de la historia, cuya voz en off se convirtió en una de las más reconocibles del cine de los noventa.

Su química en pantalla es la que sostiene las dos horas y media de metraje sin que el ritmo decaiga. Ningún efecto especial ni gran presupuesto hace falta cuando la historia se apoya en una amistad tan bien construida.

El respaldo que pocas películas pueden presumir

Pocas producciones pueden decir que han conquistado a la vez al público, a la crítica y al autor original de la historia que las inspiró. Cadena perpetua está basada en un relato corto de Stephen King, quien la ha citado en varias ocasiones como una de sus adaptaciones favoritas de todas las que se han hecho de su obra.

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Ese respaldo unánime es poco frecuente en el cine. Habitualmente hay divisiones entre quienes prefieren el libro y quienes defienden la versión adaptada, pero en este caso el consenso ha sido casi total desde el primer momento.

Estos son algunos de los datos que explican su estatus de clásico instantáneo:

  • Nota media de 9,3 sobre 10 en IMDb con casi tres millones de votos.
  • Basada en un relato corto de Stephen King, quien la elogió públicamente.
  • Reparto secundario de lujo: Bob Gunton, Clancy Brown y James Whitmore.
  • Fotografía a cargo de Roger Deakins, uno de los directores de fotografía más premiados del cine actual.

Por qué sigue emocionando treinta años después

Lo llamativo de Cadena perpetua es que su fórmula no tiene truco ni artificio. No hay giros imposibles ni grandes despliegues técnicos: es una historia sobre la esperanza, contada con paciencia y sin prisa por impresionar. Esa sencillez, paradójicamente, es lo que la hace resistir mejor que muchas superproducciones el paso del tiempo.

En un panorama audiovisual saturado de estrenos que se olvidan a los pocos meses, el fenómeno de esta película recuerda algo que Hollywood a veces pierde de vista: las historias bien contadas no caducan. Si todavía no la has visto, hay pocas mejores tardes de sábado que descubrir por qué el público sigue votándola como la número uno.