El PSOE exige barra libre de ayudas sociales a inmigrantes en Mallorca sin fijar años de residencia

La moción socialista pretende eliminar el requisito de cinco años de residencia que el gobierno de PP y Vox impuso para evitar el efecto llamada. El debate llega al pleno del Consell de Mallorca este jueves.

El PSOE quiere eliminar el requisito de cinco años de residencia que PP y Vox impusieron para las ayudas sociales extraordinarias en Mallorca. La moción se vota este jueves en el pleno del Consell de Mallorca y abre un nuevo capítulo en el pulso sobre inmigración y gasto social.

La medida de PP y Vox: por qué se fijaron cinco años de residencia

El gobierno insular de coalición entre el Partido Popular y Vox aprobó en abril una partida extraordinaria de nueve millones de euros para paliar los efectos del conflicto bélico con Irán. La decisión incluyó un requisito clave: sólo pueden acceder a esos fondos quienes acrediten cinco años de residencia continuada en la isla.

El argumento del ejecutivo, en el que Vox ha sido especialmente beligerante, es nítido: una ayuda de esa magnitud, sin filtros de arraigo, se convierte en un imán para la inmigración irregular. La creciente presión de la ruta argelina hacia Baleares y el perfil de quienes llegan en patera —con alta precariedad y sin cotización previa— refuerzan, según el partido, la necesidad de proteger los recursos públicos con criterios de residencia.

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Fuentes de Vox en el Consell consultadas por este diario insisten en que la medida no es excluyente sino “de mera gestión responsable”: se prioriza a quienes llevan años contribuyendo y se evita el efecto llamada que, de facto, multiplicaría las solicitudes de futuras ayudas.

La moción del PSOE y sus argumentos: “la protección no puede depender del tiempo”

El PSOE presenta una moción para suprimir el requisito y lo justifica afirmando que la protección a los más vulnerables no debería depender del tiempo de residencia sino de la “situación de necesidad acreditada por los profesionales competentes”. La iniciativa, que defiende este jueves la formación que aún controla Francina Armengol en Baleares, considera “injustificado” convertir el arraigo en un criterio determinante.

En el texto de la moción se afirma que las limitaciones por residencia “fracturan la cohesión social” y penalizan a vecinos que “han decidido establecer su proyecto de vida en Mallorca y que contribuyen al sostenimiento de los servicios públicos a través de sus impuestos”. El PSOE aplaude además la política de puertas abiertas del Gobierno de Sánchez, a la que califica de “herramienta de gestión pública, dignidad y seguridad jurídica”.

La barra libre de ayudas que propone el PSOE ignora el contexto migratorio y el carácter limitado de los recursos públicos.

El choque es frontal. PP y Vox recuerdan que los nueve millones fueron aprobados para paliar una crisis económica concreta, no para abrir una ventanilla permanente de prestaciones. Y subrayan que ningún sistema de protección social puede funcionar si no se acota quién puede acceder a él, sobre todo cuando las arcas públicas son finitas y la demanda asistencial crece cada día.

La moción socialista tiene pocas posibilidades de prosperar porque el gobierno insular mantiene la mayoría necesaria para rechazarla. Sin embargo, el Grupo Parlamentario Vox en el Consell aprovechará el debate para marcar perfil propio: frente al “papel mojado de las palabras bonitas”, dicen, los hechos demuestran que hace falta responsabilidad y control.

La estrategia de Vox: gestión responsable frente a la barra libre socialista

El episodio va más allá de los nueve millones. Vox interpreta la moción del PSOE como un nuevo intento de implantar la barra libre migratoria que, a su juicio, practica el Gobierno central. Y usa el caso de Mallorca para demostrar que, donde está presente en las instituciones, las ayudas sociales se gestionan con un principio rector: el contribuyente español no debe financiar prestaciones para quienes acaban de llegar de manera irregular.

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La estrategia aprieta además al PP. Obliga a los populares a retratarse cada vez que aflora una iniciativa de izquierda en materia migratoria y refuerza el discurso de Vox como único garante de unas políticas de residencia exigentes. El choque de este jueves, aunque previsible, consolida la posición del partido de Santiago Abascal en el tablero balear y sirve de réplica a un PSOE que, según Vox, “siempre antepone los intereses de quien no ha cotizado ni un día”.

El pleno del Consell servirá para medir el pulso real entre ambos modelos. Y Vox ya ha dejado claro que no dará un paso atrás en la exigencia de los cinco años: la residencia es, para el partido, la línea roja que separa la solidaridad del descontrol.