El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, regresa de la cumbre de la OTAN en Ankara con el foco puesto en un julio que se adivina tórrido en los tribunales.
En Moncloa no ocultan la preocupación, pero sí exhiben una creciente confianza en que el hartazgo ciudadano con la ofensiva judicial les favorece. “La gente sabe distinguir entre un caso de corrupción y una campaña de un sector de la judicatura contra el Gobierno”, sostienen.
Los próximos días concentran media docena de citaciones que afectan al núcleo del partido y al entorno familiar del presidente. Un calendario que arranca el lunes 13 y se prolonga hasta el jueves 16 sin apenas respiro.
Una semana de citas judiciales: el cronograma
El lunes, el juez Santiago Pedraz tomará declaración a José Aníbal Álvarez, ex abogado de José Luis Ábalos, para esclarecer quién pagó los honorarios de la defensa del exministro. La investigación sospecha que el partido pudo costearlos para monitorizar la causa.
El martes 14, la letrada Leticia de la Hoz comparece como imputada ante el mismo magistrado. De la Hoz está en el ojo del huracán por un presunto intento de soborno denunciado por la empresaria Carmen Pano, aunque la abogada lo niega y sostiene que fue Pano quien pidió dinero a cambio de no perjudicar a los socialistas.
El miércoles 15 es el turno de Cristina Narbona, presidenta del PSOE. La Unidad Central Operativa (UCO) halló un WhatsApp suyo con la exmilitante Leire Díez el mismo día en que Sánchez publicó su ‘Carta a la ciudadanía’. Pedraz la cita como testigo para aclarar el contenido de esa conversación.
El jueves 16, la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y el director adjunto operativo, Manuel Llamas, declararán como investigados por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que ambos cedieron a presiones de Leire Díez para abrir expedientes contra agentes de la UCO que investigaban al PSOE.
La estrategia del hartazgo y el balón de oxígeno de Feijóo
A esta cascada de declaraciones se suman dos resoluciones que el Gobierno espera con la respiración contenida. La Audiencia Provincial de Badajoz puede dictar sentencia sobre el hermano del presidente, tras una instrucción en la que nadie presentó alegación en siete años. Y la Sección 23 de Madrid decidirá si la causa contra Begoña Gómez sigue por el procedimiento del tribunal del jurado, una decisión que marcará el futuro judicial de la esposa del presidente.
Mientras, en Ferraz y en La Moncloa han encontrado un balón de oxígeno inesperado en los tropiezos del líder del PP. Alberto Núñez Feijóo ha encadenado polémicas sobre el absentismo laboral, la ley de nietos o la ley del concebido no nacido en Madrid. El PSOE lo está utilizando para presentar a una derecha que recorta derechos y reinstaura batallas ideológicas del pasado.
La Moncloa lo resume con sorna: si Feijóo no existiera, habría que inventarlo.
Sánchez no ha tardado en subirse a esa ola. Un tuit suyo comparando las propuestas del PP con recortes y pérdida de derechos ha sido de los más compartidos de la semana. En el equipo presidencial hablan ya de “hartazgo ciudadano” con que “sean los jueces quienes marquen la agenda pública”. Los datos cualitativos que maneja el PSOE —y las últimas encuestas publicadas— apuntan a que una parte de la opinión pública percibe falta de imparcialidad en ciertos jueces y un acoso judicial al Gobierno.
En septiembre, con los tribunales de vuelta y una votación presupuestaria en el horizonte, el terreno no será más fácil. Pero por ahora, la consigna en Moncloa es llegar de una pieza a las vacaciones judiciales de agosto.
El Eje del Poder Socialista
El pulso entre Ferraz y el aparato judicial ha entrado en una fase que condiciona los movimientos del partido. Por un lado, la dirección federal ha optado por elevar el tono y señalar lo que considera una ofensiva ideologizada. En público, Sánchez carga contra los tribunales; en privado, los servicios jurídicos del PSOE no esperan que el presidente sea citado como testigo en el caso Leire “ni en el corto ni en el medio plazo”.
Los barones socialistas, mientras, observan con cautela. Emiliano García-Page, voz crítica habitual, mantiene el silencio sobre el frente judicial y se centra en la gestión autonómica. En Cataluña, el PSC de Salvador Illa sigue volcado en la agenda de la Generalitat, lejos del ruido de los juzgados. El GPS del Congreso, con Patxi López al frente, intenta que los debates sobre derechos sociales y el techo de gasto no queden tapados por la cascada de citaciones.
En el plano territorial, el choque entre el poder judicial y el Ejecutivo tiene un impacto asimétrico. Las comunidades gobernadas por el PSOE no sufren un bloqueo directo de políticas —la investidura de Illa o el día a día en Asturias o Navarra transcurren con normalidad— pero sí comparten el temor al desgaste que una condena o una imputación pueden provocar en el relato de la izquierda. La credibilidad del “gobierno limpio” que el partido quiere proyectar depende de que los tribunales no le asesten un golpe de efecto en pleno ciclo electoral.
La jugada a medio plazo tiene un riesgo evidente. Si la Audiencia Provincial de Madrid confirma el procedimiento del jurado para Begoña Gómez, o si alguna de las citaciones de los altos mandos de la Guardia Civil deriva en imputaciones más graves, la idea del “acoso judicial” perdería fuerza frente a la imagen de un partido asediado por sus propias sombras. Ferraz lo sabe y por eso refuerza el argumentario: sin un PP centrado, sin un Feijóo que acierte, la oposición —sostienen— “solo tiene el antisanchismo”. La estrategia es clara: prolongar el agotamiento del rival mientras la justicia sigue su curso.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La ofensiva judicial contra el Gobierno es una campaña de un sector de la judicatura; los ciudadanos lo perciben y castigarán a la derecha en las urnas.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Resolución de la Audiencia Provincial de Madrid sobre la causa de Begoña Gómez, prevista para la próxima semana.
