El ‘yonqui del dinero’ ingresa en prisión y reabre la trama de corrupción del PP valenciano

La primera condena firme del exgerente de Imelsa, pieza clave en la investigación que destapó la corrupción del PP en Valencia, reaviva las sombras del pasado que aún persiguen al partido en la Comunitat.

Marcos Benavent, el ‘yonqui del dinero’, ha entrado en prisión para cumplir su primera condena firme del caso Taula: casi ocho años de cárcel por blanqueo y falsedad. ‘Una temporadita entre rejas’, la llamó con estoicismo el pasado viernes al recoger el auto de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Valencia, según relatan periodistas que lo acompañaron en la puerta de la Ciudad de la Justicia. La firmeza de la sentencia cierra un capítulo personal para el antiguo gerente de la empresa pública Imelsa y reabre las heridas de la corrupción que devoró al PP de la provincia de Valencia.

La historia de Benavent es la de un recaudador de mordidas que, instalado a la sombra del entonces presidente de la Diputación, Alfonso Rus, grabó más de diez horas de comprometedoras conversaciones con dirigentes populares. Esas cintas, guardadas en un viejo ordenador, salieron a la luz gracias a una venganza familiar: su exsuegro, el empresario Mariano López, las entregó a la diputada de Esquerra Unida Rosa Pérez Garijo tras un tormentoso divorcio. Ahora, casi una década después, el ‘yonqui’ asume las consecuencias mientras su sombra sigue planeando sobre las cloacas del partido.

Un personaje entre la picaresca y la tragedia

El apodo de ‘yonqui del dinero’ se lo puso él mismo al comparecer por primera vez ante los medios: un expolítico resucitado en místico, dispuesto a colaborar con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y con la Fiscalía Anticorrupción. Durante años, Benavent proporcionó documentos que obraron como una llave maestra. Las grabaciones del Nokia del gerente llevaron directamente al epicentro de la financiación irregular del PP.

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Su periplo vital parece extraído de un sainete valenciano. Huyó del país tras saber que la UCO le pisaba los talones, viajó por Japón, Ecuador y Holanda y regresó para entregar a su abogado todo el material que escondía. Sin embargo, en 2021 dio un bandazo: rompió su colaboración, cambió de letrado y se desdijo de cuanto había declarado. La Audiencia no le creyó y ahora lo envía a la cárcel. El ‘yonqui’ pagará su primera deuda con la justicia, aunque aún quedan piezas del caso Taula por juzgar.

De aquellas grabaciones de un Nokia nacieron investigaciones que llevaron a la condena de Eduardo Zaplana y salpicaron a toda la cúpula del PP provincial.

La red subterránea: de Taula a Erial y más allá

Bajo el mismo alcantarillado de la corrupción valenciana, todo está conectado. La UCO encontró entre los papeles de Benavent un regalo envenenado: anotaciones sobre empresas mercantiles que un empresario sirio, Imad Al Naddaf, había descubierto al alquilar una vivienda cuyo inquilino anterior había sido Eduardo Zaplana. Aquel hallazgo, hoy conocido como caso Erial, acabó con el expresident de la Generalitat condenado a diez años de prisión en primera instancia, a la espera del recurso ante el Tribunal Supremo.

Del caso Taula nacieron también el caso Azud —que implicó a personajes próximos a Rita Barberá— y una genealogía de corruptos que parecía inacabable. Las grabaciones de Benavent y los documentos que custodiaba activaron causas en las que se investigó el saqueo de los contratos públicos durante más de dos décadas. La metáfora de las cloacas no es gratuita: basta con descender a una alcantarilla del Eixample para emerger en Campanar sin pisar un semáforo.

El Escenario Valenciano

El ingreso en prisión de Marcos Benavent reabre las disputas políticas en un momento en que la Generalitat Valenciana está gobernada por el pacto PPVox que preside Carlos Mazón. La oposición en las Corts Valencianes —PSPV y Compromís— ha aprovechado cada hito de los viejos sumarios para recordar la herencia de la corrupción. Fuentes del PSPV señalaron ayer que el caso Taula demuestra que “el PP valenciano no ha pasado página” porque los mecanismos de control que prometió reformar siguen siendo una asignatura pendiente.

En clave nacional, la saga Taula-Erial se alinea con otros escándalos que marcaron la legislatura de Mariano Rajoy. La operación Taula fue una de las causas que, sumadas a Gürtel y Púnica, sirvieron de munición para la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa en 2018. Hoy, desde el Gobierno central, se observa el goteo de condenas como una prueba de que el sistema judicial avanza, mientras el PP nacional intenta distanciarse de las tramas autonómicas. No obstante, las imágenes de ex altos cargos entrando en prisión siguen alimentando un desgaste que, en cada campaña electoral, reaparece en forma de reproche.

La proyección del caso es clara: Benavent aún tiene pendientes otros frentes judiciales en las piezas aún vivas de Taula y su credibilidad como testigo resultará crucial para el desenlace del caso Erial ante el Supremo. La sombra del ‘yonqui del dinero’ seguirá paseándose por los tribunales, recordando que el pasado nunca termina de cerrarse en la política valenciana.

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Ficha del Caso

  • El caso: Marcos Benavent, antiguo gerente de Imelsa y pieza central del caso Taula, cumple su primera condena firme de casi ocho años por blanqueo y falsedad. Las grabaciones y documentos que entregó destaparon una vasta red de corrupción en el PP valenciano durante las décadas de 2000 y 2010.
  • Datos importantes: Condena de 8 años de prisión; grabaciones de más de 10 horas de conversaciones con cargos del PP; conexión con los casos Erial (Eduardo Zaplana) y Azud (círculo de Rita Barberá); colaboración inicial con la UCO y posterior desmentido.
  • Resumen: La entrada en la cárcel del ‘yonqui del dinero’ confirma las consecuencias penales de la corrupción pero también deja vivo el legado de las investigaciones que aún sacuden a la política valenciana y nacional.